Contacto

×
  • +54 343 4178845

  • bcuadra@examedia.com.ar

  • Entre Ríos, Argentina

  • Los cuatro goles que gritó Javier Milei y las peleas que no cesan, dentro y fuera del Gobierno

    » Clarin

    Fecha: 01/03/2026 07:38

    Y lo que parecía imposible sucedió. Una, dos, tres, cuatro leyes clave, trascendentes y en más de un punto controversiales, obtuvo el oficialismo durante las sesiones extraordinarias en el Congreso. Dos de ellas, la que prevé penas de prisión de hasta quince años para chicos mayores de 14 años, y la reforma laboral que elimina estatutos y modifica aspectos históricos de la ley de contrato de trabajo, le habían sido vedadas a administraciones supuestamente más fuertes. Javier Milei se alzó con ellas en tiempo récord. Fueron apenas setenta y dos días de deliberaciones que terminaron con un Milei eufórico y desafiante, que busca convencer a los más incrédulos de que la Argentina entra en una nueva era, de crecimiento constante y sin rivales que le puedan hacer sombra. Pero, ¿es tan así? El clima de exaltación que se respira en la Casa Rosada por el futuro podría contrastar con ciertas inconsistencias que exhibe la economía y con el malestar de ciertos sectores empresarios que se sienten amenazados por el nuevo modelo, cuando no denigrados en público por el mismísimo presidente de la Nación. Los mercados pueden lucir en calma y es prudente reconocer que el ordenamiento de la macroeconomía ayuda bastante a dar certidumbre, pero surgen contrastes. Cerca de 22 mil empresas, grandes y chicas, cerraron en los últimos dos años y muchas otras atraviesan un período de fuerte inestabilidad, con suspensiones y despidos. Es lógico que esto conlleve a la angustia cotidiana de millones de argentinos que ven peligrar sus fuentes de trabajo en momentos en que los salarios dan muestra de fatiga y la inflación, después de un período de baja constante que puso fin al descontrol que el Gobierno heredó del tridente Alberto Fernández-Cristina-Massa, entró en una fase inquietante, acaso minimizada por la orfandad que exhibe la oposición, tanto la radicalizada como la más blanda. Un fantasma recorre los circuitos de poder, aunque se hable de ello en voz baja: ¿hay riesgos de que el país quede atrapado en una estanflación? El 2,9% en la suba de precios que marcó el Indec en enero vino a ratificar una suba paulatina y sin freno en los últimos ocho meses. No era lo que tenía proyectado el ministerio de Economía. Ahora, encima, los analistas privados advierten que el primer trimestre podría ser más alto que el del año pasado. La Fundación Capital anticipa que en febrero y marzo podría haber un registro no inferior al 2,5%. La suba, de producirse, podría descolocar a los economistas oficialistas y poner en jaque el relato. El año pasado dio 7,9%. Si este trimestre superara aquella cifra acumulada dejaría irrisoria la proyección del 10,1% para todo 2026 que se estableció en la Ley de Presupuesto, aprobada también en sesiones extraordinarias. En la Residencia de Olivos no hay lugar para el acceso de quienes se permiten dudar. El éxito parlamentario de La Libertad Avanza y una agenda eclipsada siempre por el oficialismo envalentonan a Milei. Anoche, el primer mandatario pulía todavía su discurso para inaugurar hoy las sesiones ordinarias en el Congreso. El texto promueve reformas impositivas y un nuevo Código Penal. Manuel Adorni, el jefe de Gabinete, apuntó que tienen en carpeta 50 reformas estructurales. Habrá que ver cuántas se presentan esta noche. La Justicia también aparece expectante frente a la disertación presidencial: el Ejecutivo podría apurar en el corto plazo el nombramiento de 203 vacantes. En un punto, esta noche se verá a un Milei distinto al de sus dos 1° de marzo. Ya no dirá que las bancas están ocupadas por ratas; el viernes, en X, hasta felicitó a LLA y aliados por la aprobación de la reforma laboral. Es parte de lo que viene: los nuevos socios son recibidos con los brazos abiertos y, los que vacilan o nunca lo serán, son parte del bando enemigo. Junto al Milei que gira y especula, emergerá el de siempre, el combativo y el que lleva las disputas al extremo: habrá palos para los empresarios y para otros sectores (periodísticos, económicos y sindicales) que, según él, conspiran contra el rumbo de la Argentina. Santiago Caputo fue, de nuevo, el que más incidió en la elaboración del discurso. Incluso lo hizo en momentos en que no cesa el enfrentamiento con el karinismo. La última pelea es por la sucesión de Mariano Cúneo Libarona en Justicia. Pero no hay que confundirse: una cosa es que Caputo colabore y otra es que le diga a Milei lo que tiene que hacer o decir. Hay una idea bastante expandida de que el gurú le da todo masticado a su jefe. Es una idea falsa. Es Milei, solito, el que disfruta de llevar el texto a los extremos y de redoblar la apuesta, aunque pueda derivar en costos altísimos. Su cuenta de X, que maneja desde el celular, es la mejor prueba. Le pasó en el tratamiento de varias leyes. La casta, con el perdón de la expresión, logró domarlo: sin acuerdos no hay leyes. Maquiavelo puede haber muerto en 1527, pero goza de buena salud. Milei, por ahora, decidió dejar de confrontar con la política y se concentra en desafiar a empresarios. En primera fila puso a Paolo Rocca, el dueño de Techint, a quien esta semana volvió a llamar Don Chatarrín. Sumó al CEO de FATE y Aluar, Javier Madanes Quintanilla, al que apodó Don Gomita Alumínica, y al mandamás de Neumen, Roberto Méndez, a quien denominó Señor Lengua Floja. Más allá del dudoso gusto por las ocurrencias del jefe de Estado, es evidente que a Milei, a veces, se la hacen muy fácil. Estábamos robando porque teníamos un mercado que no era real, declaró Méndez. Si le hubieran pedido un consejo a Caputo para alentar la intransigencia libertaria no lo hubiera hecho mejor que Méndez. La oposición también colabora. El peronismo sufre su peor sangría en el Parlamento desde el regreso de la democracia, en 1983. El kirchnerismo se desintegra. Axel Kicillof no puede capitalizar la búsqueda por parte de un sector de la sociedad de un opositor nítido y Cristina, presa y cada vez más sola, pierde vigor y deja a la deriva al peronismo, que aún preside. Cristina perdió hasta la capacidad de maldad, cuenta un intendente que chatea seguido con ella. El martes, la ex presidenta recibió a Miguel Ángel Pichetto. Hablaron cerca de una hora sobre la necesidad de unir al peronismo. El diputado expresó su vocación de colaborar y se reivindicó peronista. Nunca voy a dejar de serlo, transmitió. Cristina lo tomó a bien. Fue un diálogo componedor entre viejos conocidos. La UCR sigue quebrada, lejos de la institucionalidad partidaria que solía mostrar hasta hace algunos años, aun cuando no estuviese dispuesta a disputar el poder real. Mientras, el PRO, todavía aturdido por el resultado de 2023, permanece sin definir de modo claro su rol, que oscila entre la crítica y el acompañamiento al oficialismo. Mauricio Macri pretende un candidato presidencial -ya sea para enfrentar a Milei o para negociar con él- y así lo dirá en los próximos días en un encuentro nacional del partido del que participarán sus principales figuras. El fundador del espacio, además, procura retener la Ciudad, el bastión amarillo, en 2027. Después de una derrota histórica en mayo, su primo, Jorge Macri, intenta recomponer su imagen de la mano de una política dura contra el delito y las usurpaciones. Pero la Corte Suprema le acaba de dar una pésima noticia: revocó su sobreseimiento en la causa por lavado de activos, vinculada a la compra de un departamento en Miami en 2011 a través de una sociedad. En el PRO se impuso el silencio. En público, al menos. Los libertarios, de la mano de Karina Milei, se preparan para disputar el distrito. Se alistan Adorni y Patricia Bullrich, lo que ha provocado los primeros roces entre lapropia dirigencia de La Libertad Avanza. El jefe de ministros tiene sintonía perfecta con los hermanos Milei. Bullrich se lleva mejor con el Presidente que con la hermanísima. La secretaria General desconfía del afán protagónico de la senadora. Bullrich grabó un video cuando en Diputados se le dio media sanción a la reforma laboral. A Karina no le cayó simpático. Entonces Bullrich esperó la aprobación de la ley en el Senado y publicó un segundo video. En ambos se la ve victoriosa. Cuando lo que está en juego es el poder, Karina no es una persona fácil. Bullrich, tampoco. Sobre la firma Newsletter Clarín Newsletter Clarín

    Ver noticia original

    También te puede interesar

  • Examedia © 2024

    Desarrollado por