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» tn24
Fecha: 27/02/2026 15:17
Si el Senado sanciona este viernes la Reforma Laboral en la última sesión extraordinaria, el mercado automotor podría registrar una baja inmediata en los precios de los vehículos de alta gama. El capítulo fiscal de la norma contempla la eliminación del impuesto interno que todavía grava a un segmento reducido de autos 0 km. De aprobarse la ley, la quita del tributo impactaría desde el primer día hábil del mes siguiente a su promulgación, con una reducción estimada de entre el 15% y el 25% en los modelos alcanzados. Qué autos pagan hoy el impuesto Aunque en febrero de 2025 el Gobierno suspendió la escala 1 y redujo al 50% la alícuota de la escala 2, todavía existe un grupo de vehículos cuyo precio supera los $103.000.000 y tributa un 18% adicional. Esa carga eleva su valor por encima de los $120.000.000. Se trata de un universo acotado alrededor del 1% del mercado total, pero su eventual baja podría generar un efecto dominó en los modelos inmediatamente inferiores en precio, especialmente en los segmentos SUV medianos y grandes (C-SUV y D-SUV), cuyos valores actuales oscilan entre los $80.000.000 y los $100.000.000. Con la eliminación del impuesto, modelos que hoy superan los $125.000.000 podrían reposicionarse cerca de ese rango, obligando a revisar estrategias comerciales. Impacto indirecto en las pick-up Las pick-up no pagan este tributo porque están clasificadas como vehículos comerciales livianos. Sin embargo, las versiones más equipadas con caja automática, tracción integral y mayor nivel de confort tienen precios que van desde los $70.000.000 hasta los $105.000.000. Si los SUV más caros bajan de precio, las camionetas tope de gama podrían verse forzadas a ajustar valores para mantener competitividad. Sería un efecto indirecto, pero relevante en un segmento de fuerte demanda. Un mercado en pausa Desde diciembre, cuando se conoció que la reforma incluía la eliminación del impuesto interno, el mercado premium quedó prácticamente paralizado. Muchos clientes postergaron operaciones ante la expectativa de una baja significativa. Algunas marcas ofrecieron descuentos cercanos al 10% para sostener ventas. Otras optaron por no nacionalizar unidades ya arribadas al país, dejándolas en depósito fiscal a la espera de la definición legislativa. Si la ley no se sanciona antes de fin de mes, la aplicación de la medida se postergaría al menos otro mes, lo que podría profundizar la incertidumbre en el sector. El origen del impuesto al lujo Los impuestos internos a los autos existen desde hace décadas, pero adquirieron notoriedad a fines de 2013, durante el segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner, cuando se incrementaron fuertemente las alícuotas. En ese contexto, la fuerte brecha cambiaria con el dólar oficial en torno a $8 y el paralelo cerca de $13 a comienzos de 2014 generó distorsiones que impactaron especialmente en los modelos importados. Con el tiempo, el tributo amplió su alcance hasta afectar en 2023 a cerca del 80% de los autos del mercado. Para evitarlo, muchas marcas implementaron los llamados precios topeados: listas oficiales que fijaban valores artificialmente por debajo del umbral impositivo, aunque en concesionarios el precio real fuera superior. Las alícuotas nominales eran del 20% para la escala 1 y del 35% para la escala 2, pero al calcularse sobre el precio ya incrementado, las tasas efectivas alcanzaban aproximadamente el 25% y el 53,85%, respectivamente. En febrero de 2025, el Gobierno suspendió la primera escala y redujo la segunda del 35% al 18%. Ahora, de aprobarse la reforma, el impuesto interno desaparecería por completo para los autos alcanzados, cerrando un ciclo de 12 años marcado por distorsiones de precios en el mercado automotor argentino.
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