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Larroque » Surer
Fecha: 27/02/2026 01:35
Francisco Pichon, coordinador residente de Naciones Unidas en Cuba, citó los crecientes riesgos para la atención médica, los servicios de agua y la distribución de alimentos, a medida que las reservas energéticas del país continúan cayendo. En una rueda de prensa en Nueva York, a la que se conectó por videollamada desde La Habana, Pichon dijo que existe la «preocupación de que la crisis podría profundizarse«, con los cortes creando «riesgos humanitarios agudos» para las comunidades más vulnerables. «Múltiples impactos» La tensión actual es consecuencia de «múltiples impactos», incluido el huracán Melissa en octubre, que afectó a más de 2,2 millones de personas. Las autoridades cubanas han puesto en marcha un plan de contingencia de un mes de duración para ayudar a enfrentar los desafíos creados por la escasez de combustible. Sin embargo, los próximos pasos no están claros y existe el potencial de que la grave situación suponga «un riesgo real de sufrimiento humano», dijo el coordinador residente. La vida diaria en Cuba «se está volviendo frágil» con servicios esenciales reducidos en todo el país, que depende del petróleo para más del 90% de sus necesidades energéticas. Cuba produce petróleo pesado que se destina a la generación de energía, pero es limitado. El país depende en un 90% de la generación con combustibles fósiles, y existe un déficit del 30% para cubrir el mínimo necesario. También hay interrogantes sobre la capacidad de refinación del petróleo. Riesgos sanitarios Con cinco millones de personas que viven con enfermedades crónicas, Pichon enfatizó que los tratamientos están en riesgo debido a la crisis energética actual. Esto incluye a miles de pacientes con cáncer que necesitan atención oncológica continua y servicios para más de 32.000 mujeres embarazadas. Además, cerca de un millón de personas (alrededor del 10% de la población) obtienen su agua potable de camiones cisterna, mientras que el 84% de los equipos de bombeo dependen de la electricidad. La seguridad alimentaria también se está «deteriorando», con interrupciones que afectan a toda la cadena de suministro. La protección social se está debilitando, mientras que los programas escolares y los centros de atención a personas mayores luchan por prolongar los servicios. Riesgos reales «El riesgo para la vida de las personas no es retórico; los que sufren primero y más son la gente común, especialmente los más vulnerables«, dijo Pichon a los periodistas. En este clima, ha sido cada vez más difícil llegar a las personas necesitadas, ya que la escasez de energía dificulta el transporte y retrasa los procesos de importación. «Nuestras capacidades se verían limitadas a menos que haya una excepción humanitaria para el petróleo y la ayuda», advirtió. Solución diplomática y transición energética De cara al futuro, Pichon instó a la comunidad internacional a abordar este problema a través de un «esfuerzo diplomático que pueda llevarse a cabo con Estados Unidos». Las amenazas de imponer aranceles a los países que suministran petróleo a Cuba se han reducido después de que un fallo de la Corte Suprema declarara ilegal que Estados Unidos utilice una ley económica de emergencia en este contexto. Una de las prioridades de la ONU en Cuba es acelerar la transición verde en el país. Actualmente, solo un porcentaje limitado de la energía se genera con fuentes renovables. Sin embargo, debido al embargo, es difícil generar inversiones en este sector. Llamado a la calma Después de que cuatro ciudadanos cubanos murieran a manos de la Guardia Costera cubana en una lancha rápida con matrícula estadounidense tras un enfrentamiento armado en el mar el miércoles, Pichon instó a la «moderación para evitar una escalada».
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