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» La Nacion
Fecha: 27/02/2026 03:46
Un libro con una dedicatoria extraña atravesó su historia de amor... - 6 minutos de lectura' Era su cumpleaños y él le regaló un libro con una dedicatoria que contenía una sola palabra: `Estoy´. Y sin explicación alguna, a las pocas semanas desapareció de su vida. El libro, El tambor de hojalata, de Günter Grass, permaneció durante años en su biblioteca sin que pudiera pasar de la décima página. Amante de la lectura, cada vez que tocaba la portada de tapa dura y blanca, una angustia indescriptible subía hasta su garganta y seguía camino hasta su cerebro, para atorar sus pensamientos. Era imposible avanzar, el viejo amor se interponía entre ella y las letras que tanto quería leer. Entre los recuerdos que la atormentaban no estaba solo el instante en que le obsequió el libro, estaba el abrazo fuerte y sus palabras: `Te amo y no sabía cómo expresar lo que siento en una simple dedicatoria, entonces pensé en lo único que quiero que sepas: estoy, estoy para vos. Y siempre voy a estar´. ¿Por qué me dijo que siempre iba a estar y desapareció de mi vida? Eso es algo que durante años me costó entender, asegura Ana hoy al recordar su historia de amor. Así que cierto día, antes de comprenderlo todo, no pude más con ese libro y lo doné a la biblioteca. Encontrar el tiempo correcto para el amor: Era muy peligroso entregar mi corazón A Martín lo conoció en el momento equivocado, aunque él nunca lo vio de ese modo. Los dos estaban en pareja cuando se vieron por primera vez, de lejos, sin saber que ambos habían registrado la presencia del otro. Algo extraño le pasó a ella al verlo, pero no le dio mayor importancia y a las pocas horas lo había olvidado. Se volvieron a cruzar unos meses después, ya no de lejos. Compartieron una charla animada en grupo y, una vez más, Ana no le dio importancia, más que pensar que había pasado una linda noche con amigos. Mucha agua corrió bajo el puente la tercera vez que se vieron. Ella ya no estaba en pareja y él decía que lo suyo con su novia se había reducido a una relación de hermanos. Fue un encuentro intencional, solos, tras mucha charla a través de la pantalla, mucho flirteo cuidado, y una gran dosis de misterio: No hace mucho leí acerca del poder que tiene el misterio en el amor romántico. La atracción que genera revelarse a medias, dejar parte de uno en la reserva, crear un sinfín de interrogantes en la mente del otro, reflexiona Ana. Así era lo nuestro. Un coqueteo romántico y existencial, impregnado de música, paisajes y películas. Pero también lleno de lugares no dichos, donde, por momentos, sentía que era muy peligroso entregar mi corazón. Ese día, en ese encuentro, no lo entregué, pero se plantó una semilla poderosa. Pasión, promesas y un campo minado: Me emocioné mucho, pero al final fue una sentencia de muerte La cuarta vez que se vieron, él ya había dejado atrás su relación y ella, como hasta entonces, estaba disponible. Fue intenso, y tal vez eso debió haber sido suficiente señal. En un lapso de tres años se habían visto tres veces y, de pronto, se habían vuelto inseparables. El otro indicio de que había que pisar con cuidado era que Martín había salido de una relación para sumergirse de inmediato en una nueva. ¿Acaso era alguien que no sabía estar en soledad? ¿Acaso no era necesario darle espacio a sus diez años de noviazgo, procesar lo vivido, realizar el duelo de lo que había dejado atrás? Ana ignoró todas las alarmas. Fue justamente la intensidad, el verse casi todo el tiempo y hablar constantemente en la ausencia física, lo que no le otorgó ni un poco de aire para pensar que, tal vez, el campo estaba minado. Cuatro meses transcurrieron llenos de pasión, expectativas del futuro y te amos. Entonces llegó el cumpleaños, un día precioso colmado de buenos deseos y promesas de un porvenir luminoso. El libro con la dedicatoria `Estoy´ fue entregado con ceremonia y acompañado asimismo por un `le conté al librero que era para mi novia´. Fue entonces que Ana se percató de que era la primera vez que Martín la llamaba formalmente novia desde que habían comenzado su relación: Me emocioné mucho, pero al final fue una sentencia de muerte. Como si el misterio se acabara y le abriera la puerta al principio del fin. Ese verano, Martín se fue de viaje solo y desapareció inesperadamente. De la intensidad calurosa pasaron al congelador. Cada noche, mientras esperaba algún mensaje o llamado, Ana se iba dormir con una piedra en la garganta, una que nunca antes había sentido en su vida. Tres semanas más tarde, Martín resurgió de las cenizas. Llegó una noche y le dijo que no podía continuar más con su relación. Que era tal vez la decisión más difícil y equivocada que había tomado en su vida, pero que tenía que regresar con su expareja por motivos que no podía explicarle: Y aclaro que no involucraban un embarazo, observa Ana. La mejor manera de estar Varios años pasaron y una nueva mudanza forzó a Ana a reencontrarse con el libro de Grass, abandonado hacía mucho tiempo. Lo donó a la biblioteca con una sensación de libertad profunda y definitiva. A partir de entonces, Martín quedó desterrado de su corazón, aunque permaneció como un cuento para contar, donde el protagonista es otro y uno observa la historia y aprecia su trama desde afuera. Pero, por supuesto, justo cuando el desamor había sido superado, él resurgió una vez más de las cenizas para explicarse, algo que no revivió el amor para Ana, pero sí acompañó la sensación definitiva de que la suya había sido una historia de amor semejante a una tormenta: intensa, pero pasajera. No cuento ni contaré nunca los motivos por los cuales regresó a su relación anterior. Hay cosas que deben quedar en lo no dicho, en el misterio, dice Ana, pensativa. Pero lo que sí voy a decir es que, a veces, por más que dos personas se amen mucho, hay cuestiones esenciales de identidad que imposibilitan que estén juntas. Con el amor no alcanza. Y él me dijo: `Tomé la decisión porque era lo mejor para vos y tu felicidad´. Y, sin dudas, tenía razón. Hoy me doy cuenta de que esa es una de las mejores maneras de estar. * Si querés contarle tu historia a la Señorita Heart, escribile a corazones@lanacion.com.ar Últimas Noticias Ahora para comentar debés tener Acceso Digital. Iniciar sesión o suscribite
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