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Parana » Uno
Fecha: 25/02/2026 08:28
En Costa Grande el histórico Almacén Capellino será escenario de una nueva edición de la Noche de los Almacenes, una propuesta que ya se convirtió en un clásico y que invita a vecinos y visitantes a reencontrarse con la música, la gastronomía criolla y la memoria viva de los pueblos. Será este sábado, desde las 20. Con una nueva edición de la Noche de los Almacenes, Costa Grande se viste de fiesta La Noche de los Almacenes será el sábado a las 20, en el Almacén Capellino. Rescatando la memoria de un lugar centenario, habrá platos típicos, música y baile La celebración es impulsada por Julio Capellino, actual propietario y heredero de una tradición familiar que se remonta a 1938, cuando su papá compró el mítico almacén, que ya existía desde 1870. La celebración promete extenderse hasta bien entrada la madrugada, con espíritu festivo y alma de campo. Estamos muy contentos de hacer nuevamente la Noche de los Almacenes, contó a UNO, mientras ultima los detalles para recibir a los visitantes este fin de semana. Un evento con entrada gratis La propuesta comenzó en 2020 y sólo se interrumpió un año por la pandemia. Desde entonces, cada edición fue consolidándose como un punto de encuentro regional. En otras oportunidades la iniciativa fue compartida con el centenario Almacén Ecclesia, otro emblema de la zona. Este año, por distintos motivos, la organización quedó exclusivamente en manos del Almacén Capellino. Los costos están muy altos y la entrada es gratuita. Es un esfuerzo grande, pero igual me largué, resumió Julio, con esa mezcla de preocupación y entusiasmo que caracteriza a quienes apuestan aun en tiempos difíciles. La fórmula para sostener el evento es clara: no se cobra ingreso y los costos se cubren con la consumición. Por eso, no se permite el ingreso con conservadoras. Tratamos de salvar los costos con lo que se vende esa noche, explicó. Noche de los Almacenes: música y fiesta en la calle El programa artístico comenzará temprano y promete diversidad de ritmos. Actuarán el grupo de danzas Nuevas Raíces, los folcloristas Hermanos Benedetich, el conjunto tropical Te Re Suena, Los Ariscos del Chamamé, y el acordeonista Gastón González, todos con un extenso repertorio popular; y también estará el DJ Led Sound poniéndole ritmo a la noche. Arrancamos a las 20 porque a veces se pone fresco, y uno de los grupos tiene otra actuación más tarde, detalló el anfitrión, quien indicó que la fiesta suele extenderse sin horario fijo de cierre: las cuatro de la mañana no son un límite extraño cuando la música y el baile se adueñan del lugar. Si no hay salón amplio, no importa: se baila en la calle. Se arma una verdadera fiesta de campo, como eran antes. La gente se divierte mucho, afirmó Julio. Esa postal de las parejas girando bajo las luces, chicos corriendo, vecinos reencontrándose, es parte del encanto. Como en todo almacén de ramos generales que se precie, la comida ocupa un lugar central. Para la ocasión habrá carne con cuero, empanadas, choripanes, bandejas dulces y bebidas. Al margen de este encuentro, el almacén abre todo el año y recibe a motociclistas, ciclistas y viajeros que hacen un alto en el camino para saborear algo y conversar, mientras disfrutan del menú habitual de todo el año, que incluye picadas, pizzas y especialidades caseras. En tiempos económicos complejos, la creatividad es clave para sostener el negocio. Mi señora hace tortas, empanadas, licores; vendemos pollo. Hacemos de todo un poco para poder sobrevivir y pagar los impuestos, contó el almacenero. Un viaje en el tiempo Entre todas las antigüedades que alberga este lugar tan particular, lo que más impacta a quienes cruzan la puerta es el surtidor antiguo de combustible, una reliquia familiar del año 1948 que se mantiene erguida como testigo silencioso de generaciones. Es, sin dudas, uno de los objetos más fotografiados. El almacén funciona desde 1870 y fue adquirido por la familia Capellino en 1938, tras la llegada de inmigrantes italianos a la región. Julio comenzó a trabajar allí en 1992, luego del fallecimiento de su tío abuelo, junto a su hermana; más tarde quedó al frente con su esposa y su familia. La historia del lugar está entrelazada con la de Costa Grande y con la de cientos de familias que crecieron entre sus mostradores. Vuelven muchos clientes de antes, hijos y nietos que vienen a recordar el lugar que los vio criarse, relata. También llegan visitantes de distintos puntos del país, e incluso del exterior que llegan a Libertador San Martín y se acercan a Costa Grande a disfrutar del lugar, atraídos por la propuesta turística regional y por la autenticidad del espacio. En ediciones anteriores, la Noche de los Almacenes convocó público de Rosario, Córdoba, Santa Fe, distintos puntos de Entre Ríos y hasta viajeros que estaban de paso por la provincia. Algunos llegan especialmente; otros descubren la fiesta casi por casualidad y se quedan hasta el final. Esperamos que la noche acompañe y que venga mucha gente, anheló Julio. La expectativa es alta: la cita ya forma parte del calendario afectivo de la zona, y este sábado, cuando el sol se esconda sobre los campos de Costa Grande, el viejo almacén volverá a encender sus luces. Habrá acordeones, guitarras, danza, humo de parrilla y risas compartidas. Y, sobre todo, habrá comunidad: esa palabra que en los pueblos todavía se conjuga en presente.
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