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  • Nuevo bono en dólares: cuál es la expectativa del mercado para la primera emisión del título que busca tentar a ahorristas

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 25/02/2026 00:51

    El Gobierno argentino implementará una nueva estrategia financiera para cubrir obligaciones clave de mitad de año mediante un esquema de colocaciones periódicas y metas de recaudación definidas. Tras descartar el regreso a los mercados internacionales en un contexto de aumento del riesgo país, el Ministerio de Economía lanzó un nuevo bono en dólares que comenzará a ofrecerse este miércoles con el objetivo de afrontar los compromisos de deuda inminentes. La propuesta oficial fija un tope de USD 150 millones por licitación, con la opción de ampliar ese monto hasta USD 250 millones mediante una segunda ronda al día siguiente. El objetivo central es reunir USD 2.000 millones en los próximos cuatro meses, antes del vencimiento de USD 4.200 millones en julio. La mecánica de las colocaciones prevé que cada subasta tenga un máximo inicial, pero el monto puede ampliarse si la demanda lo justifica. Nicolás Cappella, Sales Trader en Grupo IEB, precisó: El monto es de hasta USD 150 millones por licitación, con una segunda ronda ampliable de USD 100 millones. Es ampliable a USD 250 millones. La idea es captar USD 2.000 millones. El mejor escenario sería, en ocho licitaciones, captar los 2.000 millones. Son cuatro meses aproximadamente; si lo van a usar para el pago de julio, tiene lógica porque las cuatro licitaciones te dan aproximadamente para junio. El esquema de licitaciones en dólares busca que una parte significativa de los fondos se obtenga antes del inicio del segundo semestre. Analistas del sector financiero coinciden en que, para alcanzar la meta de USD 2.000 millones, el Gobierno debe concretar ocho colocaciones exitosas en el máximo permitido. Salvador Vitelli, Head of Research de Romano Group, sostuvo: Son USD 250 millones por licitación, USD 150 millones en primera vuelta y USD 100 millones en segunda vuelta. Suponiendo que mantienen constante el máximo de 250 millones por licitación, necesitarían ocho licitaciones. Según Vitelli, el equipo económico estableció este límite de USD 250 millones para comprimir la tasa, mostrar demanda internacional y generar el llamado Fear of Missing Out (FOMO), es decir, el miedo a quedarse afuera. Es un bono que para muchos resultará atractivo con pagos mensuales. Y además, con este costo del canje, más atractivo se vuelve, puntualizó. El atractivo radica en la periodicidad de los pagos y la conveniencia del instrumento para quienes buscan alternativas en dólares en un contexto de alta demanda de cobertura. La estrategia oficial responde a la necesidad de garantizar liquidez suficiente para enfrentar el calendario de deuda. El próximo gran vencimiento será en julio por USD 4.200 millones, lo que obliga a diseñar mecanismos de financiamiento que permitan llegar a esa fecha con los recursos necesarios. Antes, el Ministerio de Economía ya debió cubrir pagos por más de USD 1.000 millones en febrero, lo que sumó presión sobre la planificación de las próximas colocaciones. Martín Polo, estratega en jefe de Cohen Aliados Financieros, detalló: Serían USD 150 millones por ronda, y se amplía por otros USD 100 millones en la segunda ronda. O sea, cada 15 días podría colocarse hasta un máximo de USD 250 millones. Si logra captar ese máximo en cada licitación, serían unas ocho licitaciones como mínimo. Podría recibir ofertas por menos, o más tasa y no convalidarla. En ese caso podría durar más. El ritmo quincenal de las licitaciones establece un cronograma previsible, pero deja margen para ajustes según la evolución de la demanda y las condiciones del mercado. Para el equipo económico, la instrumentación de estos bonos busca mostrar capacidad de financiamiento local y evitar presiones adicionales sobre las reservas internacionales. Tanto Cappella como Vitelli y Polo destacaron que el éxito de la estrategia depende de la respuesta de los inversores y de las condiciones del mercado en cada colocación. El horizonte de ocho licitaciones como meta mínima para alcanzar los USD 2.000 millones establece límites claros para la gestión financiera oficial. Si se capta el máximo en cada caso, la recaudación podría completarse antes de junio, permitiendo afrontar con holgura el vencimiento más relevante del año. Un nivel de demanda menor o tasas poco competitivas podrían extender el proceso más allá de lo planificado, según los especialistas. El mecanismo de segunda vuelta en cada licitación otorga al Ministerio de Economía flexibilidad para ajustar la oferta en función de la respuesta del mercado. Si la demanda supera las expectativas, el cupo puede ampliarse hasta el tope de USD 250 millones; en contextos de menor interés, la autoridad puede recalibrar las condiciones para mantener la estabilidad del proceso. El contexto de pagos previos, como el reciente desembolso de más de USD 1.000 millones en febrero al Fondo Monetario Internacional (FMI), refuerza la necesidad de anticipar la obtención de recursos y asegurar la cobertura de próximos vencimientos. La secuencia de subastas quincenales, la posibilidad de ampliar los montos y la meta de USD 2.000 millones reflejan una estrategia integral de administración de la deuda en dólares. El atractivo de los pagos de intereses mensuales y el bajo costo relativo del canje, según remarcan los analistas, son factores que pueden favorecer la aceptación de los nuevos bonos entre los inversores. El Gobierno apuesta a que la combinación de instrumentos y una comunicación clara sobre los objetivos permitan cumplir el calendario de vencimientos previstos.

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