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  • La CGT acusó de entreguistas a los gobernadores por la reforma laboral: No se puede vender la dignidad del pueblo

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 22/02/2026 16:43

    La Confederación General del Trabajo (CGT) ubicó en el centro de la escena a los gobernadores provinciales, a quienes acusó de entreguistas y de haber sido actores decisivos en la aprobación en el Congreso de la reforma laboral, que debe volver al Senado, pero se prevé que será convertida en ley este viernes. Argüello, uno de los integrantes del triunvirato de la central obrera, sostuvo que el avance de la iniciativa no hubiera sido posible sin el respaldo explícito de mandatarios locales y legisladores elegidos por el voto peronista y de espacios cercanos al PJ. Durante una entrevista en el programa A confesión de parte, que conduce Romina Manguel en radio Splendid, el dirigente sindical reveló que la conducción de la CGT mantuvo gestiones directas con varios de ellos en la previa de las discusiones parlamentarias, pero no pudieron llegar a un acuerdo. Fuimos, hablamos con todos los gobernadores, nos juntamos con todos los senadores, hablamos con los diputados y ellos tomaron una decisión tanto en el Senado como en Diputados, de acompañar, afirmó el dirigente. Para la central obrera, el respaldo de los mandatarios provinciales resultó clave: Lo que más duele, gobernadores y diputados que entraron por el voto peronista y que ahora han tomado un sentido totalmente contrario acompañando esta ley, que es una ley totalmente regresiva, sostuvo. Argüello agregó que el Gobierno consiguió las manos a través de negociaciones que han hecho con los gobernadores. Mencionó puntualmente a los mandatarios de Salta, Gustavo Sáenz; de Catamarca, Raúl Jalil; de Tucumán, Osvaldo Jaldo; de Chubut, Ignacio Torres, y de Santa Cruz, Claudio Vidal, a quienes atribuyó haber facilitado los votos necesarios en el Senado. Lo hicieron porque llegaron a negociaciones. Quizás por obras, por financiamiento económico. Ahora, no se puede vender la dignidad del pueblo por una zanja cuneta y dos metros de asfalto, me parece una locura, remarcó el dirigente sindical. La CGT calificó la actitud de los gobernadores como entreguista, al afirmar que facilitaron sus senadores y sus diputados para que voten esta ley. De acuerdo con lo dicho por Argüello, hubo un intento de diálogo que no prosperó: Hemos hablado. Primeramente nos atendieron, tomaron un cierto compromiso y ya la segunda vez no nos atendieron más. Pedimos una reunión en un lugar, pero al final no se reunieron y no nos escucharon. Yo pedí personalmente una reunión con Sáenz, en Salta, y tampoco nos quiso recibir. Poco antes de que la iniciativa del Poder Ejecutivo se tratara en la Cámara de Diputados, los mandatarios locales empezaron a organizar un encuentro en el Consejo Federal de Inversiones (CFI), pero finalmente se suspendió, a partir de gestiones del ministro del Interior, Diego Santilli. Argüello remarcó que el movimiento sindical no cuenta con poder legislativo ni ejecutivo y explicó: El movimiento obrero no legisla, el movimiento obrero no gobierna, nosotros defendemos los derechos de los trabajadores. Después cada uno tiene que cumplir su rol. Consultado sobre si los gobernadores quedaban señalados como traidores por el movimiento sindical, respondió: Obviamente, claramente que sí. En la entrevista, el dirigente advirtió sobre las futuras consecuencias políticas de estas acciones. Todo a su tiempo y armoniosamente. El pueblo tiene memoria, en su momento van a tener que explicar cuál fue la traición esta que le hicieron al pueblo, expresó el dirigente. Además, dirigió un mensaje a las provincias de Córdoba y Santa Fe: ¿Qué van a hacer cuando haya tanto desempleo y tanto despido? ¿Cómo van a contener su mismo pueblo? Que piensen esto, que le van a dar una plata que dura poco y no le va a servir. Que piensen eso y que, si tienen algo de conciencia peronista todavía, si le queda algo, en este momento es cuando tienen que usarla. La reforma laboral, que aguarda la aprobación definitiva, fue calificada por la CGT como una norma que quita todos los derechos y que retrocede a los trabajadores a condiciones del año 1900. Está entregando directamente a todo el pueblo trabajador a una ley que retrocedimos a mil nove, a 1900, casi a patrón costa, denunció Argüello. El dirigente también vinculó el avance de la reforma con la crisis política y la falta de una oposición articulada. Nos falta una fuerza, que es la fuerza política. La política está totalmente en crisis, totalmente desordenada, tanto el oficialismo como la oposición, aseguró. Respecto al accionar de la CGT, enfatizó que la central realizó cuatro paros generales y trece marchas en los últimos dos años, y subrayó que la lucha sindical continúa en los planos judicial, legislativo y en la calle, aunque reconoció que el problema no es gremial, el problema es político. Consultado sobre la falta de apoyo de otros sectores y el escaso acompañamiento en el debate público, Argüello señaló la gran batalla cultural perdida por el sindicalismo frente a las narrativas que deslegitiman los derechos laborales. Lograron que el trabajador informal vea al trabajador formalizado como un oligarca y que no diga: Quiero llegar al trabajo formalizado. No, el trabajo formalizado tiene que estar igual que yo, explicó. En otro tramo de la entrevista, el dirigente se refirió al contexto económico y al impacto sobre el empleo. Cuatrocientos despidos por día, dos mil y pico de PYME cerradas. Yo me pregunto: ¿cómo lo van a hacer?, cuestionó. Según sus palabras, en los últimos dos años se perdieron casi doscientos setenta mil trabajadores. El sindicalista también criticó la postura del Gobierno nacional y de sus aliados en el Congreso. Esta ley está hecha para los grandes empresarios o multinacionales. De hecho, las mismas pymes están en contra de esto, afirmó. En relación al rol del movimiento obrero, agregó: Vamos a seguir defendiendo los derechos y la dignidad de los trabajadores, contra toda esta dificultad, porque nuestra responsabilidad es precisamente esto. Por último, Argüello insistió con el rechazo a la reforma laboral y advirtió que las protestas podrían aumentar. Va a haber una profundización del conflicto social, porque no va a tener salida. Está demostrado que (al Gobierno) no le importa la macroeconomía, le importa nada más que le cierre como un Excel, que me cierre el tema del déficit fiscal. No le importa la gente.

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