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  • Cerró un albergue transitorio histórico y cada vez hay menos "telos" en Flores: el efecto inmobiliario y qué pasa en otros barrios

    » Clarin

    Fecha: 22/02/2026 07:54

    En Ramón Falcón 3170 se alza un edificio que en las décadas de los 80 y 90 fue parte del esplendor de Flores. Ahora se conoció que este histórico hotel alojamiento llamado Mansión Dorée cerrará sus puertas para que en su lugar se construya un edificio de departamentos. Es la foto de un barrio que atraviesa una reconfiguración nocturna muy fuerte, que incluye a los históricos albergues transitorios, según cuentan a Clarín quienes lo habitan. Pero para los referentes del sector lo que pasa en esa zona está lejos de ser un reflejo de la actividad, a la que definen como una que -aunque no está en su apogeo- mayormente logra adaptarse a los cambios en los hábitos de consumo de los jóvenes y a los vaivenes económicos. Mientras que algunos hoteles más antiguos o íconos de un momento bajan la persiana ante los ofrecimientos de desarrolladoras inmobiliarias, muchos otros atraviesan remodelaciones para seguir siendo alternativa de entretenimiento entre una oferta muy variada. Flores, una reconfiguración nocturna El final del Dorée, este histórico telo de la noche porteña, es un caso que se suma a un panorama de debacle en Flores, que antes supo ser una de las zonas con mayor concentración de albergues transitorios de la Ciudad. Roberto D'Anna, periodista fundador del diario Flores de Papel, y vecino, dice que llegó a haber alrededor de 50 hoteles alojamiento en el barrio, pero que ahora hay menos de una decena. ¿Qué explica esta tendencia decreciente? Desde los años 60 este se volvió el lugar más importante viniendo del oeste de la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, el gran bolo nocturno. Llegó a tener 25 cines y teatros funcionando a la vez. Eso hizo que hubiera muchos hoteles alojamiento. Cuando bajó esa cantidad de cines y teatros -hoy tenemos uno solo- la movida nocturna también cayó, explica D'Anna en diálogo con Clarín. Señala que en la década del 90 estos hoteles se nutrían, también, de la efervescencia de los boliches para jóvenes y adolescentes, como si se tratase de un ritual: iban a bailar, pasaban por el hotel y volvían a casa al mediodía del día siguiente. Sin embargo, aquellos boliches cerraron y el consumo cultural de los jóvenes cambió. Esto último no solo pasó en Flores, sino que es algo generalizado en esta época, ya que los jóvenes quizás eligen otras formas de vincularse o tener intimidad. En Flores, cuenta, algunos albergues transitorios de la zona comenzaron a subsistir casi exclusivamente de la prostitución callejera: Más o menos desde hace una década, y son algunos, no todos. La prostitución callejera sigue estando, se va moviendo por Flores, pero sigue estando. Y estos albergues transitorios estaban muy cerca de la compraventa de estupefacientes, afirma D'Anna. La cercanía con delitos complejos y la proximidad con la zona de la Villa 1-11-14 generó un clima de inseguridad que terminó por romper el pacto de convivencia con los vecinos. El miedo a que las chicas del barrio fueran confundidas con trabajadoras sexuales y el constante flujo de gente extraña aceleró una decisión que muchos propietarios del recambio generacional -en su mayoría, hijos de inmigrantes españoles e italianos que comenzaron con el negocio- venían meditando: la venta de sus históricos predios a desarrolladoras inmobiliarias. Se juntan dos factores. Por un lado, está la demanda que hay desde hace ya varios años de tierra para construir y, por otro, que ha cambiado la rentabilidad que antes tenían ciertos rubros. Los albergues transitorios son uno de ellos, los garajes de estacionamiento son otro, las estaciones de servicio también, dice a Clarín Rodrigo Prol, vecino y comerciante de Flores. La reinvención de la actividad José Manuel Capelo, titular de la Federación Argentina de Alojamientos por Hora (FADAPH), retoma este tema y destaca que responde a una lógica de mercado propia de la Ciudad: hoteles como el Dorée suelen ser poseedores de terrenos de gran superficie en zonas consideradas de alto flujo urbano. Sucede en Capital porque es una Ciudad con alta densidad poblacional y con un continuo desarrollo urbano. En el Conurbano la actividad sigue su función de siempre, quizás seguramente no es el negocio que era en los '60 o los '70, en donde el país también era otro, y las posibilidades de entretenimiento eran otras. Y también están, como en cualquier empresa, los cambios generacionales dentro de cada una, explica. Capelo traza un paralelismo del rubro con lo que ocurre con otros como el de las estaciones de servicio o los garajes: todos poseen terrenos amplios y atractivos para los desarrollos inmobiliarios. En ese contexto, hace una distinción con los casos de Flores o Constitución, donde se complejiza el tema por factores de peligro que pintan un cuadro más grande de estos barrios porteños. Aclara que esto no implica la baja de la actividad, sino lo contrario, exige una transformación. Y esta, enfatiza, se cumple en muchos lugares: se están reabriendo alojamientos modernizados, mientras se mantienen otros que invierten en mejoras (con jacuzzis, pantallas y conectividad). En la Ciudad, la cantidad de hoteles alojamiento se estima en 100. Mientras que en el GBA el número es mucho mayor, superando los 300. Hay hoteles que se están reactivando por completo. Hay hoteles de Provincia de Buenos Aires que se acaban de remodelar o reinaugurar. R197 -en Panamericana y 197-, u otros hoteles (de la Ciudad), como Cramer Plaza, Faraón, Otello, Única, hay un montón de hoteles que siguen apostando por la actividad. El referente del sector remarca que el interés del público persiste, aunque actualmente compite con un presupuesto más ajustado y una oferta de entretenimiento muy amplia que se combina con la evolución de los usos y costumbres. Quizás, a diferencia de antes, hay más posibilidades de entretenimiento para la gente joven. En Capital hay hasta 8 recitales por fin de semana, quizás no hay dinero para todo y esas cosas influyen. Por otro lado, se ha alargado la vida de sexual de parejas o matrimonios estables que buscan una intimidad que en la casa no pueden tener, y esas cosas se van compensando, concluye. SC Sobre la firma Newsletter Clarín

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