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  • Del Fenómeno De TikTok A Las Góndolas: En Plena Zona Citrícola De Entre Ríos Ya Se Producen Pitayas Argentinas, Que Buscan Convertirse En Las más Australes Y Dulces Del Mundo - Diario Análisis Litoral

    Parana » Analisis Litoral

    Fecha: 21/02/2026 14:16

    A los pocos productores argentinos de pitaya no les gusta caracterizar a la fruta como exótica, sino que prefieren el adjetivo negligenciada. La elección no es fortuita, porque en realidad hay muchas plantas dispersas en el Litoral, incluso en zonas urbanas, que nunca fueron más que ornamentales por el desconocimiento sobre sus particularidades. Las tendencias de consumo, siempre mutables, hicieron lo propio, y la fruta del dragón, como se la conoce en dibujos animados o se difunde en videos de TikTok, terminó ingresando a los mercados locales desde destinos lejanos de Centroamérica. Importada, más exótica parecía aún. Pero nada de eso cuenta para quienes en Salta, Jujuy, Formosa, Misiones, Formosa, Corrientes y Entre Ríos la cultivan, con técnicas y variedades que recién terminaron de pulir hace no más de 4 años, y un total de no más de 100.000 plantas dispersas en unas escasas 20 hectáreas en el país. Es dulce, ligeramente agria, tropical, llamativa, marketinera y ahora también, una opción productiva que pisar fuerte incluso en tradicionales zonas citrícolas. En la previa de la primera jornada nacional exclusiva para esa fruta que se celebrará en Concordia -el 5 y 6 de marzo-, Bichos de Campo consultó a uno de los principales impulsores de esta incursión de la pitaya en esa región y un especialista en la materia, el ingeniero agrónomo Mariano Winograd. -¿Cómo es que Concordia, zona citrícola y luego arandanera por excelencia, hoy produce pitayas?-, es la pregunta disparadora de este intercambio. Lo que pasa es que es una especie nueva que no es nueva, porque estuvo siempre ignorada y oculta, desafía Winograd, que cuenta en detalle cuál fue el trabajo detrás del desarrollo de esta rama productiva y hasta dónde esperan que se expanda en el mediano plazo. De la mano de las firmas Pindapoy y Ayuí, Concordia fue durante muchos años punta de lanza en la producción citrícola. Eso fue así hasta que el polo se trasladó a Chajarí, una localidad a pocos kilómetros de allí donde prosperaron importantes familias con control directo sobre varios eslabones de la cadena y que se hicieron rápidamente del mercado. Al esplendor citrícola le sucedió un esplendor arandanero, a partir de grandes inversores pero que entraron en retroceso cuando Perú acaparó gran parte del consumo regional. Y ahí fue cuando un grupo de agrónomos decidimos que era interesante buscar alternativas. Había infraestructura, packing, logística, cadena de frío, inversores y profesionales, y salimos en búsqueda de diversas alternativas, describió Winograd, que desde entonces ha impulsado proyectos de kiwi, guayaba, palta, almendra y avellanas en la zona, pero que hace pocos años decidieron dar la gran estocada con la pitaya. ¿Y por qué ese fruto en particular? Es relativamente fácil de multiplicar, es compatible con esta condición subtropical con inviernos y heladas, y en ese momento era un fruto que estaba un poco de moda en el mundo y que faltaba en Argentina, señaló el especialista. Pero el desarrollo local debió esperar a que los convenios de investigación con Vietnam y avances particulares hicieran lo propio. Y no fue hasta después de que Ecuador y Brasil empezaran a ingresar con su fruta que aquí se le encontró la vuelta: variedades autofértiles, tecnología, métodos de conducción, el control antiheladas heredado del arándano, poda, y otros bemoles más. En la Argentina se escucha muy poco hablar de la pitaya, también conocida como la fruta del dragón. Exótica en nombre, forma (es similar a la bocanada de fuego de un dragón), color y sabor, esta fruta comenzó a sembrarse en 2012 de modo experimental en Formosa, a través del Centro de Validación de Tecnologías Agropecuarias (Cedeva). Luego de estas experiencias, son varios los técnicos que consideran que ya puede ser una alternativa productiva interesante de diversificación para muchos pequeños productores de las zonas subtropicales. Aunque es incipiente la introducción de esta fruta en la Argentina, y no hay comercialización, tiene un potencial único y una demanda que sería fuerte, ya que estas frutas exóticas siempre encuentran un mercado interesante, sobre todo en Buenos Aires, dijo a Bichos de Campo Ricardo López, quien trabaja en el Cedeva, en lo que es extensión, producción y manejo de frutas como la banana, el mango y también la pitaya. Hay dos tipos de pitaya, nos explicó López: Una de cascara roja con pulpa roja, y otra de cascara roja con pulpa blanca. La más productiva es la que tiene pulpa roja, que se produce por debajo de los 800 metros sobre el nivel del mar. Su sabor es suave y dulce, similar al de una sandía, pero con una consistencia parecida a la de un kiwi, la cual es conferida por sus semillas, añadió. Se cree que la pitaya fue descubierta por primera vez en forma silvestre por los conquistadores españoles que avanzaron sobre México, Colombia, Centroamérica y las Antillas. El origen de su nombre deriva de fruta escamosa. Luego, esta fruta se propagó por zonas tropicales altas, concentrándose su producción en la costa oriental de Vietnam (de hecho, es la fruta de exportación más importante de ese país). También se cosecha en el sur de Florida, el Caribe, Hawái, Asia, Australia, Malasia, Israel, y la América tropical (Colombia, Ecuador y México). ¿Y cómo es que llegó a Formosa? López contó que aquí conviven muchos ciudadanos orientales que introdujeron frutas exóticas como la pitaya, la carambola y el litchi. Así es que intentamos difundir su cultivo y evaluar los resultados productivos en el noreste de Formosa. Al momento, esta fruta se produce, según López, en cantidad y calidad, con toda la validación del paquete tecnológico. Por ende, hoy cualquier productor puede obtener plantines para propagar y obtener manejo y conocimiento. Lo que hace falta es que ese productor se interese en nuevos cultivos. López explicó que antes de validar tecnologías, se deben validar especies. Una vez validado un cultivo, su manejo y sus insumos, se lo debe comenzar a promocionar. Ahí entran a jugar un rol importante los municipios, que proveen el pedido, y el Cedeva, que ejecuta la entrega de plantines y se aboca a la tarea de capacitación y manejo en los productores, agregó el ingeniero agrónomo. ¿Y cómo hacer entonces para que este tipo de frutas encuentren nicho e interés de parte de los productores? La clave pasa ahora por una correcta promoción, que debe ir acompañada desde el gobierno, desde el propio Cedeva, y lógicamente por el propio productor. En este punto, es mucho lo que se está haciendo, y el caso más ejemplar lo da la banana en la zona. Formosa está adelantada 40 años en la producción de esta fruta. Por eso decimos que es la provincia pionera en multiplicación de banano. Entonces, ¿Por qué no lograrlo con la pitaya?, manifestó López. Yo creo que no hay productores pitayeros aún en Argentina porque hay todavía un desconocimiento muy grande, pero los cimientos productivos ya están instalados. Si el productor tuviera conocimiento de estudios de mercado que deben salir desde el Gobierno, ahí se empezaría a difundir más esta fruta, agregó el ingeniero agrónomo. López recordó que en Formosa se realiza, cada dos años, la feria Frutar. Allí, en 2016 presentamos oficialmente la pitaya, y la dimos a conocer como un cultivo potencialmente productivo. Luego remarcó que están utilizando canales como YouTube, para postear tutoriales sobre manejo de frutas como, por ejemplo, mango, y que lo mismo quieren hacer con la pitaya, la carambola o el maracuyá. El ingeniero López se especializó en Jujuy, como asesor de fincas, y de cultivos como banana y mango. Luego pasó a la Estación Experimental Agropecuaria (EEA) Yuto, donde trabajó en un cluster de frutos tropicales (especialmente en banana bajo invernadero, para control de daños por heladas). Allí estuvo tres años y luego recaló en el Cedeva. El Cedeva vendría a ser la pata científica de este poryecto de innovación, del mismo modo que el Ministerio de Producción de Formosa y Paippa (Instituto Provincial de Acción Integral para el Pequeño Productor Agropecuario), brindarían el apoyo técnico y de proveeduría de insumos para los productores. Mirá este video institucional sobre el trabajo del Cedeva:

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