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  • UPCN: Se aprueba la reforma laboral. ¿Y ahora qué?

    Concordia » El Heraldo

    Fecha: 21/02/2026 12:31

    UPCN: Se aprueba la reforma laboral. ¿Y ahora qué? Se consolida una normativa que desarma la protección de los derechos de los trabajadores y nos hace retroceder, al menos, un siglo. Despidos más flexibles, jornadas interminables y negociaciones individuales con el empleador configuran un escenario de desventaja absoluta para quien debe llevar el pan a su mesa todos los días. Pero aunque el panorama es desalentador, solo está todo perdido para quienes tienen intimidado el corazón, y esos no somos nosotros. La época que vivimos no es para tibios ni para cómodos, y definitivamente no es fácil. Sin embargo, basta repasar la historia para entender que a los trabajadores nunca nos regalan nada. Así como conquistamos derechos en el pasado, volvemos a organizarnos para defenderlos y recuperarlos. La esperanza no está depositada en quienes se presentan como salvadores en los medios o en las redes sin representar a nadie, sino en las compañeras y compañeros que, sin prensa ni cámaras, sostienen todos los días a otros en la necesidad. En esas mujeres, algunas ya entradas en años, que se levantan un domingo temprano para preparar un arroz con leche y que los chicos de su barrio tengan algo en el estómago. En quienes enfrentan la burocracia cuando un compañero necesita atención médica. En quienes abren las puertas de su casa para compartir. En quienes no conocen feriados ni domingos cuando se trata de buscar soluciones para que los demás estén un poco mejor. También en quienes, cuando la vida aprieta porque a nosotros también nos pasan cosas ofrecen un abrazo, un hombro y, sobre todo, alguien con quien contar. En quienes pasan semanas estudiando cómo sumar un peso más al bolsillo del trabajador en una paritaria. En quienes recorren kilómetros para que ningún gurí se quede sin útiles. Con esas y esos cuyos gestos de generosidad llenarían libros enteros, bajar los brazos no es una opción. Mientras hay una llama encendida, seguimos luchando. No posamos para las cámaras: vivimos así. Nos duele la injusticia y el dolor ajeno como propio, y esa es nuestra mayor fortaleza. Que los burócratas de saco y zapatos brillosos se ocupen de lo suyo; nosotros estamos al lado del pueblo, codo a codo, como siempre. La nueva legislación destierra la palabra solidaridad de la letra de la norma, pero nadie la saca de nuestros corazones ni de nuestras prácticas. Con esa bandera nos organizamos para cuidarnos. Con esta reforma intentan hacernos sentir que no valemos nada, pero nos formamos cada día y, juntos, defendemos nuestra dignidad. A la desprotección que deja esta reforma le respondemos con unidad entre compañeros y con una lucha incansable por recuperar derechos. Y además impulsamos la actualización que sí necesitan los trabajadores: el cuidado de la salud mental, ambientes libres de violencia, el reconocimiento de quienes están en la informalidad, la integración del avance tecnológico para mejorar las condiciones laborales y la recuperación de la esperanza de un buen futuro para los chicos. Desde la juventud decimos a quienes buscan poner al pueblo de rodillas que la batalla solo se pierde el día que no quede un solo sindicalista de pie. Mientras tanto, desde el llano y con el corazón encendido, damos pelea por nuestro país, por nuestros hermanos y hermanas, en honor a quienes lucharon antes y por quienes vendrán. La historia nos pone a prueba y estamos dispuestos a responder.

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