21/02/2026 11:33
21/02/2026 11:30
21/02/2026 11:30
21/02/2026 11:29
21/02/2026 11:29
21/02/2026 11:29
21/02/2026 11:28
21/02/2026 11:28
21/02/2026 11:25
21/02/2026 11:23
» Clarin
Fecha: 21/02/2026 09:43
No hay obstáculos que puedan detener a Litto Nebbia. Después de dos episodios cardíacos (el último en 2016), luego de una feroz caída bajando de su camioneta en 2023 que le significó tremendas fracturas de peroné y de húmero y un par de dedos de la mano que se resisten a curar del todo, este padre del rock argentino tiene una sola respuesta a sus 77 años: componer y grabar más discos, alcanzar los cien shows desde su reciente retorno y hasta emprender un proyecto audiovisual en formato serie. Viene de presentarse por primera vez en su carrera en el Cosquín Rock (tocó con El Kuelgue su clásico Sólo se trata de vivir) y el 28 de febrero va a estar en el Café Berlín (Av. San Martín 6656, CABA), un pequeño escenario que le permite la suficiente intimidad como para no moverse demasiado. El hombre anda con bastón, no fue chiste esa caída. Pero muestra las cicatrices de sus operaciones como si fueran vacunas (diría Sabina). Le pone una gran sonrisa al asunto y sólo se concentra en mejorar haciendo lo que sabe: arte al ciento por ciento. Este hombre es, sencillamente, un productor incansable de felicidad sensorial. Y un obrero de la canción. Lo curioso es que no le gusta que se lo digan. Soy muy tímido y no puedo escuchar que hablen bien de mí. Es una tara de uno. Además, llega un momento en que me empiezo a emocionar, pero es porque se me mezclan historias, dice Litto Nebbia. -¿Como cuáles? -Mis comienzos, mi mamá. Es mi viejo, el gato, el perro, el otro... Mientras vos me estás diciendo cómo me gusta esto que hiciste, a mí me está pasando por la cabeza toda mi historia y por ahí me pongo a llorar. Una cosa de mucha sensibilidad. -¿Estás más sensible a esta edad? -Sí, mucho más que antes. Pero no lloro de dolor. Mi hija, que tiene 42 años y es de mi mismo signo, ha salido así. Y entonces dice: Sí, nosotros lloramos, ¿y qué? Y ves a dos pelotudos llorando mientras alguien cuenta alguna anécdota. El cine, el lugar donde casi nace El enorme caserón de Nebbia en el Tigre está situado a pocos metros del río. Lleno de arte. Hermosamente decorado, todos los rincones exudan detalles distinguidos. Pero el corazón es la música, sin dudas. Y los libros. Y las películas. Muchas, miles de ellas. -Sos un cinéfilo empedernido... -Sí. Desde muy chico con mis viejos íbamos a los mejores cines de Rosario. Estaban los vecinos, los burreros, los de la mafia... Daban tres películas los lunes. Después cambiaba la cartelera: tres los martes, tres los miércoles y las más nuevecitas, las últimas tres, jueves, viernes, sábado y domingo. ¡Nosotros a veces veíamos las doce! -Para que no te guste el cine... -Y además me sabía no solamente el nombre de los actores, sino quién había hecho la música, quién era el director, el fotógrafo... Y mi viejo me hacía desafíos cuando salíamos de ver la película. Bueno, no sé si sabés que yo casi nazco en un cine. Litto Nebbia nació el 21 de julio de 1948 mientras sus padres estaban en el cine Capitol de Rosario viendo una película italiana llamada Mamma. Martha, su madre, empezó a sentir fuertes dolores y Félix, el papa, no dudó. Salieron corriendo hacia la clínica ante un parto inminente. -Ahora se entiende más tu fanatismo. ¿Quién de tus viejos era el más cinéfilo? -Los dos. Mi papa me decía: ¿Te acordás cómo es la melodía de El Halcón y la flecha, de Burt Lancaster? Y yo le decía, Sí, la que hizo el señor ese, Max Steiner. Yo tenía seis años y le cantaba el tema de la película de memoria. Entonces, él me iba haciendo desafíos como para que me acordara más y a mí me quedó eso como un juego. Así aprendí y unos años después lo apliqué a mi música. -¿Y qué escuchabas de chico? -Antes que salieran los Beatles, yo ya conocía mucho del rock de los años 50. Me gustaban Dion DiMucci (un cantante del Bronx que hacía un estilo llamado doo-woop) y Neil Sedaka. Con el agregado de que a los 9 años mi padre me presenta a Neil Sedaka en la pensión donde vivíamos. -¿En Rosario? ¿Qué hacía Neil Sedaka ahí? -Qué sé yo, había ido a cantar. Mi padre era un charlatán, un embaucador, un tipo muy locuaz. Y sabía que me encantaba Sedaka. Y me dice: Vení conmigo, que te lo voy a presentar. Nos cruzamos al teatro y estaba Neil Sedaka, que hablaba español. Y me dice: Hola y no sé qué, me da la mano y yo casi me desmayo. Pero bueno, a mí me gustaban esos dos, los Everly Brothers, Buddy Holly... Talento inoxidable Músico, cantante, compositor y arreglador, Litto tiene a sus 77 años de edad casi 2.000 canciones registradas. Cien discos solistas publicados y casi otro tanto si contamos aquellos donde fue invitado. Es uno de los compositores contemporáneos más prolíficos, no sólo de nuestro rock, sino también de la música popular en toda América Latina. -Volvamos al hoy. Tus problemas cardíacos, ¿tuvieron que ver con que fumabas mucho? -El tema del cigarrillo yo creo que colaboró. Igual, las dos veces que me pasó fue por una... ¿cómo le llaman? ¡Una cosa emocional! Me pusieron dos stents. Cuando me agarró el segundo, fue en el año que tuve muchos premios y que toqué en el Teatro Colón. Imaginate, muchas emociones juntas. -¿Y cómo va la recuperación de las fracturas que tuviste por la caída? -Me está llevando tiempo Todavía no puedo doblar la pierna derecha. Llego hasta acá (intenta flexionar la pierna, donde se le dibuja una larga cicatriz). Y acá tengo otro tajazo, pero este curó antes, es el húmero. -No quiero imaginar lo doloroso que debió ser... -El único inconveniente es que cuando me voy a sentar a una mesa o a un lugar que no es mi hábitat, tengo que saber la altura de la silla y la mesa. Porque si es muy bajo, después me cuesta subir. Eso te mata. Pero después no tengo dolor ninguno, de las dos cosas me operaron pero quedé bastante bien. -¿Y para tocar cómo hacés? Porque también tuviste problemas en la mano. -Se me había torcido el dedo de la mano izquierda. Todos los días fui practicando dos horas: me imponía unos acordes extraños en la guitarra como para ejercitar. Y salir a la calle es todo un operativo para mí. Hace tres años que no salgo solo. El primero fue el peor, pero lo pude vencer psicológicamente. Estuve en cama como la momia un año entero. Y, bueno, como pude empecé a andar en casa de a poco, primero con unos bastones y después con un andador. -¿Qué pensabas en esos momentos? -Yo decía: No voy a poder caminar más en mi vida. Te vienen unos bajones terribles. Pero una vez que le encuentro la vuelta a las cosas, soy muy talibán, ¿sabés? -Hasta volviste a hacer shows. -Y sí. Iba con mi asistente, con mi mujer, mis amigos y decía: Bueno, vamos, me siento acá y empezamos a tocar. Esto fue hace casi un año y ya hice cerca de noventa presentaciones -¿Y qué hacés para combatir el sedentarismo? -Todas las mañanas hago unos cuarenta minutos de ejercicio: cien de estos (levanta los brazos y los mueve como aspas). Después hago uno como que traigo algo con una soga y así. Ojo, no es que me hace bien y a la tarde me voy a jugar un partido de fútbol. Es muy lento el proceso. Hay que tener mucha paciencia. ADN de artista Litto Nebbia comenzó en la música desde muy pequeño cantando boleros, zambas y tangos junto a sus padres. Sumado a ellos, había un tío ilusionista, ventrílocuo y prestidigitador que se presentaba como el nombre de Profesor John Carver. Todos conformaban La Compañía Nebbia, que giraba de pueblo en pueblo, tocando en bares, circos o festivales populares. Los Nebbia vivían mudándose de pensión en pensión y el dinero escaseaba. Algo que él mismo relata en su libro autobiográfico Mi banda sonora (Aguilar, 2017): Casi todos los domingos me iba a la casa de un amigo a escuchar discos. Una vez llegué muy apurado y le dije: Che, dame un bizcocho o algo para comer, lo que sea, porque hace dos días que no comemos nada en casa. Pero no era una queja dramática. Se fue a la cocina y la mamá me dio un pedazo de carne que les había sobrado del mediodía. Años más tarde, ya con Los Gatos, Litto conocería las mieles del éxito. Primero con La Balsa, himno del rock argentino compuesto junto a Tanguito, y más tarde con una serie de canciones como Viento dile a la lluvia, Sólo seremos amigos o La chica del paraguas. Y luego con una increíble carrera solista. -Venís de grabar hace un par de semanas con los músicos de El Kuelgue. -Sí, una versión de Sólo se trata de vivir. Yo no sabía quiénes eran. Escuché algunas bandas nuevas, pero de ésta me gustó cómo canta el tipo (se refiere a Julián Kartun). Yo los cargo. Les digo que parecen de la KGB, saben más de mí que yo mismo. Creo que a veces no se animan a acercarse porque hay prejuicios, o piensan que a lo mejor no les voy a dar bolilla. Toqué en Cosquín Rock ahora con ellos. -También fuiste invitado a tocar el en el Festival Lollapalloza de 2022. Fue una sorpresa que estuvieras en esa grilla. -Todos decían: ¿Pero cómo va a tocar ahí? Hubo un revuelo con eso. Y después algunos periódicos consideraron que fuimos uno de los tres mejores números del festival. Y significó una gran satisfacción, porque nadie se imaginaba que alguien me iba a contratar. A veces te salen cosas impensadas, realmente. -Parece que a vos no te frena nada. Ni los stents ni las fracturas ni nada. -No, hay que andar, hay que andar... Lo que pasa es que no paro, porque me hace bien. Yo me siento bien tocando, ¿entendés? Y me siento bien hablando de música, ponele. -Y además, tenés una casa bonita, una pareja que te quiere, tu hija, los amigos, los discos, las canciones. Pero cuánto tiempo te llevó llegar hasta acá, ¿no? -Y, sí. La gente tiene un concepto de que sos famoso y listo: Debe tener mucha guita. Pero claro que me costó llegar hasta hoy. Ideal para una serie -Toda una vida. Que además vas a mostrar en una especie de documental. ¿Es así? -Sí, lo está haciendo mi hija Miranda Nebbia en co-dirección con Marcelo Schapses. Va a ser una serie de ocho capítulos de 45 minutos cada uno, y la historia se va a contar de forma cronológica. Arranca cuando yo nací y con mis viejos en el cine, precisamente. -¿Vos participás en la realización de la serie? -No, yo les doy datos y fechas y material de archivo que tengo a patadas. Inéditos, filmaciones, lo que ellos quieran. Mi hija digitalizó fotos que guardaba mi madre y que guardo yo en alta definición, son unas cuatro mil fotos donde estoy con mucha gente conocida. Lo demás se va reconstruyendo por testimonios. Van a aparecer Fito Páez, Silvina Garré, Calamaro... Todos los tipos con los que he tenido que ver. -También estás sacando discos ahora mismo, ¿no? -Hace dos años que estoy sacando unas cajas que se llaman Los archivos de Nebbia. Son grabaciones inéditas en vivo. Yo tengo un cajón de manzana lleno de casetes, con muchas improvisaciones y cosas que no están en ninguno de mis discos oficiales. Eso por un lado... -¿Hay más? -Me están sacando desde hace 4 o 5 años algunos discos en Europa, pero ahora estoy por firmar un contrato de 7 años con una compañía que va a relanzar toda mi discografía inicial en vinilo. Y es una satisfacción, Van a salir dos o tres discos por año. Ah, y un disco con un trío para Chile y otro con el Power Trío del Sur, con Gustavo Giannini y Julián Cabaza, que se va a llamar El hombre de la guitarra feliz. -¿De dónde te viene el hacer tantas cosas, el no parar nunca? -De mi madre. Si yo quería hacer algo, ella decía: Y bueno, vamos, vamos a hacerlo. A mí me parece que me carga la adversidad. Es como un motor. Además, uno siempre está relacionado con el arte. Yo no me he apartado nunca del sistema de vida que tengo. Que para algunos es como si viviera en otro planeta. El planeta Nebbia Mientras el músico se presta al trabajo del fotógrafo de Clarín, tenemos unos minutos para charlar con su esposa, Alexandra Libertad Deluca, un personaje encantador. Lleva más de un cuarto de siglo junto a Litto, es una excelente artista plástica y guarda un secreto para quienes no la conocen, merced al cual, seguramente, sabe cómo acompañar la carrera del músico y cuidarlo: Alexandra es nieta de Libertad Lamarque. Con Litto nos conocimos gracias a mi madre, Mirtha, que era cantante de tangos también. Él le produjo un disco hermoso cuando ella cumplió setenta años. Y mi vieja siempre llegaba entusiasmada del estudio y me decía que tenía que conocerlo. Yo venía de un segundo divorcio y no quería conocer a nadie, pero ella insistió tanto que finalmente nos conocimos. Y aquí estamos. -Alex, ¿y cómo es Litto? -Litto es un extraterrestre, jajaja... Como lo son la mayoría de los artistas, te imaginarás, que los conozco bastante. Él es un tierno, un hombre muy dulce. Y vive en su mundo, como debe ser realmente el artista. Vos le podés hablar durante horas y Litto está pensando en un arreglo, una letra o una canción nueva. Es encantador. Litto vuelve de las fotos y no quiere hacerse cargo de la personalidad ET que le endilgan: No. Yo estoy atento a la realidad social y a lo que pasa en el mundo, pero mi manera de andar por el planeta está relacionada siempre con los libros, con el arte, con leer, con la poesía, con la música, con el cine. Y soy un obsesivo de eso, un apasionado. Hoy en día la gente dice que no tiene tiempo. Y se les va el tiempo en boludeces.... -¿Y tu esposa? ¿Cuánto ha tenido que ver ella en todos estos últimos veinte años de tu carrera? -Es especial. Con mi hija, es la gente que me quiere, la que está a mi alrededor con el pensamiento de que ojalá pueda hacer esto, ojalá pueda hacer lo otro. Te sentís protegido. Lo noto porque tuve épocas adversas donde no tenía nada, ni mujer, ni grabador, ni un instrumento, ni para comer. -Siempre les ha costado mucho a los artistas vivir del arte. -Sí, cuesta hacer todo esto... Que falta dinero, que la incomprensión, que la ley, que el perro, que el gato. Y uno está queriendo hacer algo que hace bien al corazón, al alma. ¡Es tan difícil en el mundo! Y especialmente en nuestro país. -Y vos lo viviste desde chico. -Mi viejo también era talentoso con el arte. Pero era muy destructivo, era jugador. Y una persona algo jodida, ¿sabés? Mi vieja no, era como Frank Zappa. Vivíamos en una pieza sin baño, pero había una dignidad. Ellos no tenían un sope, pero había siempre un entorno que estaba relacionado con una cuestión de vida artística, bohemia. A veces se me acercan pibes jóvenes y me preguntan cuál es la fórmula. Yo les digo: La única fórmula que yo tuve fue que mis viejos me metieron la vocación del arte, pero nunca en casa se habló de plata. Era vos tenés que hacer lo que a vos te gusta. Como que no tiene sentido vivir si no es de lo que a vos te gusta. Algunos me dicen: ¿Cómo hiciste tantas canciones? No sé, no las hice para un campeonato. No paré y no paro nunca de escribir. -¿Y cómo te llevas con la música urbana que está tan de moda? Duki, Milo J, Wos... -No, no me llevo. A mí me aburren muchas de esas cosas porque no tienen línea melódica, No hay armonía. Es un negocio muy grande. Ojo, lo respeto, pero no me como la galletita del rock, de que está apareciendo algo nuevo, un cambio. Hay muy pocas cosas que me gustan. Me gustan estos chicos que tienen éxito en todos lados, Ca7riel y Paco (Amoroso). Pero porque, además, atrás tienen un trío que nunca mencionan; un pianista, un bajista y un violero, que son muy buenos, impresionante los arreglitos, las cosas que le hacen. -¿Y ahí parás? -Sí, después nada... Hay un montón de cosas que escucho que son todas muy repetitivas, ¿viste? A veces encuentro algún tipo que tiene swing haciendo su hip hop, su trap, su rap, lo que vos quieras en cuanto al palabrerío que le ponen delante, está bien eso. Pero viene el siguiente tema y es igual al anterior. Y eso... Hmmm... Sobre la firma Newsletter Clarín
Ver noticia original