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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 21/02/2026 04:22
El hinojo es una planta reconocida por su intenso aroma que recuerda al anís y por su notable versatilidad en la cocina y la medicina tradicional. Puede alcanzar hasta dos metros de altura y se caracteriza por sus hojas alargadas, flores de color amarillo intenso y semillas de sabor penetrante. Todas sus partes, desde el bulbo hasta las semillas, se emplean en diversas preparaciones culinarias y remedios naturales. Originario de la zona meridional de Europa, especialmente de la región mediterránea, este vegetal crece de forma silvestre en la costa del mar Mediterráneo y actualmente se cultiva en grandes extensiones en regiones con clima templado o subtropical. Esta hierba perenne ha sido valorada desde la antigüedad y su importancia histórica queda registrada en documentos como la Capitulare de villis vel curtis imperii, una orden del emperador Carlomagno que impulsaba el cultivo de especies como el Foeniculum vulgare, su denominación en latín. La planta destaca por su uso integral: el bulbo, los tallos, las hojas y las semillas pueden incorporarse en ensaladas, guisos, salsas y hasta en la elaboración de licores y repostería. Además de aportar frescura y un toque distintivo a los platos, es conocido por sus beneficios digestivos y por sus diversas aplicaciones en la salud, lo que lo convierte en un ingrediente estrella tanto en la gastronomía como en la fitoterapia. Cuáles son los beneficios del hinojo para la salud Es ampliamente valorado por sus múltiples beneficios para la salud, reconocidos tanto en la medicina tradicional como en la práctica clínica moderna. Una de sus características más destacadas es su capacidad para favorecer el sistema digestivo, revela la Cooperativa Científica Europea sobre Fitoterapia. El consumo de hinojo ayuda a aliviar síntomas como la pesadez, digestiones lentas, dispepsias, cólicos, gases y trastornos espásticos del tracto gastrointestinal. Este efecto se atribuye al anetol, un aceite esencial presente especialmente en las semillas, que actúa como carminativo y antiespasmódico. También es conocido por su efecto antiinflamatorio, antioxidante y diurético. Los polifenoles, como la quercetina, que se encuentran en las distintas partes de la planta, ayudan a combatir el estrés oxidativo y a reducir el riesgo de enfermedades crónicas, afirma Raúl Murray, médico especialista en nutrición. Además, el hinojo posee un suave efecto diurético natural, lo que facilita la eliminación de líquidos y ayuda a combatir la hinchazón abdominal, especialmente tras comidas ricas en sodio. En la medicina tradicional, la verdura se utiliza para tratar otros problemas de salud como trastornos hepáticos, afecciones urinarias y para estimular la producción de leche materna, destaca un estudio. Diversas investigaciones también resaltan sus propiedades antimicrobianas, antibacterianas y antioxidantes, así como su potencial para contribuir a la regulación del metabolismo, el control de la glucemia y el alivio de dolores asociados a los ciclos menstruales. Una revisión científica publicada en la revista BioMed Research International analizó la composición y los efectos farmacológicos de Foeniculum vulgare y concluyó que el hinojo posee propiedades carminativas (favorecen la expulsión de gases y reducen la hinchazón abdominal), antiespasmódicas (ayudan a disminuir los espasmos o contracciones involuntarias del tracto gastrointestinal), antiinflamatorias (contribuyen a reducir procesos inflamatorios en el organismo), antioxidantes (combaten el estrés oxidativo y el daño celular provocado por los radicales libres) y antimicrobianas (actúan contra ciertos microorganismos como bacterias y hongos), respaldadas por estudios experimentales y clínicos. ¿Por qué el hinojo es bueno para controlar la presión arterial? El hinojo destaca en la alimentación saludable por su efecto beneficioso sobre la presión arterial, principalmente debido a su composición rica en potasio y fibra soluble. Murray también explica que la presencia de potasio contribuye a regular el equilibrio de líquidos en el organismo y favorece la eliminación de sodio a través de la orina, lo que ayuda a mantener los niveles de presión arterial dentro de rangos saludables. En 100 gramos de hinojo fresco se encuentran aproximadamente 400 mg de potasio, una cantidad relevante que cumple un rol clave en la salud cardiovascular. La fibra soluble, que alcanza unos 3 gramos por cada 100 gramos de producto fresco, también cumple una función esencial. Esta fibra ayuda a reducir la absorción de colesterol LDL en el intestino, lo que incide indirectamente en el cuidado de la presión arterial y la salud del corazón. De acuerdo con el experto, estos efectos positivos se potencian cuando el hinojo se consume al menos dos o tres veces por semana. Además, contiene antioxidantes como la quercetina, que contribuyen a reducir la inflamación y el estrés oxidativo en los vasos sanguíneos. Esta acción antioxidante favorece el buen funcionamiento del sistema circulatorio y puede prevenir el deterioro de las arterias, apoyando así el control de la presión arterial a largo plazo. En relación con la presión arterial, la investigación publicada en BioMed Research International observó que extractos de Foeniculum vulgare pueden ejercer un efecto hipotensor leve, asociado a mecanismos antioxidantes y a una posible acción vasodilatadora sobre el músculo liso vascular. Estos efectos podrían vincularse al anetol y a otros compuestos fenólicos presentes en la planta, aunque aclara que la mayor parte de la evidencia proviene de estudios preclínicos y que se requieren más ensayos clínicos en humanos para confirmar su impacto directo sobre la hipertensión. Formas de consumir hinojo para absorber sus nutrientes - Crudo en ensaladas: todas las partes de la planta pueden cortarse en láminas finas y añadirse directamente a ensaladas. Consumirlo en estado fresco permite mantener intacta la vitamina C, sus enzimas y antioxidantes, según explica el especialista Raúl E. Murray. - Condimento en platos: las hojas frescas se emplean para aromatizar pescados, salsas, guisos y ensaladas, sumando sabor y nutrientes. - Semillas como especia: con su sabor intenso y ligeramente picante, se pueden usar como sazonador en carnes, pastas, pescados, mariscos y embutidos. También se utilizan en la elaboración de licores y repostería. - Infusiones: recomiendan triturar suavemente las semillas y añadir siete gramos a un litro de agua hirviendo, dejar reposar diez minutos y colar. Aconsejan tomar una taza cada seis horas, por no más de 15 días consecutivos, según el Manual de Plantas Medicinales de la Farmacia Viviente del CEFOFOR. - Cocido en guisos y risottos: el bulbo de hinojo puede cocinarse al vapor, asado o incorporado en guisos y risottos, manteniendo parte de sus propiedades antioxidantes, ya que estas se conservan incluso tras la cocción. - Raíz y tallo crudos: ambas partes se pueden consumir crudos en ensaladas para aprovechar su frescura y nutrientes. El valor nutricional del hinojo El hinojo destaca por su bajo aporte calórico y su riqueza en micronutrientes esenciales, lo que lo convierte en un alimento recomendado en dietas saludables y equilibradas. Según el investigador José Ignacio Alonso Esteban de la Universidad Complutense de Madrid, la parte más consumida es el bulbo, caracterizado por su alta humedad y bajo contenido graso, factores que explican su escaso valor energético. En 100 gramos de verdura fresca se encuentran aproximadamente 10 a 12 mg de vitamina C, que contribuye a fortalecer el sistema inmunológico y favorece la absorción de hierro. El contenido de potasio es especialmente relevante, alcanzando los 400 mg, lo que ayuda a regular la presión arterial y el equilibrio de líquidos en el cuerpo. Además, proporciona 25 a 30 microgramos de ácido fólico por cada 100 gramos, nutriente esencial para la formación de glóbulos rojos y la prevención de defectos del tubo neural durante el embarazo. También aporta 3 gramos de fibra soluble, que favorece la digestión, la saciedad y el control del colesterol. Las hojas concentran una cantidad superior de antioxidantes en comparación con el bulbo, y esta capacidad antioxidante se mantiene incluso tras la cocción. Por su parte, las semillas se utilizan principalmente como especia y contienen aceites esenciales, como el anetol, que aportan beneficios digestivos y carminativos.
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