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» La Nacion
Fecha: 20/02/2026 13:21
Si bien está vigente desde hace unos meses, expertos analizaron su impacto y si resulta positivo el cambio en pos de reducir la siniestralidad vial - 5 minutos de lectura' Tal y como había publicado LA NACION, a partir del 1 de noviembre del año pasado se redujo la velocidad máxima a 110 km/h en determinados tramos del Acceso Oeste. De esta manera, desde la General Paz hasta el kilómetro 39, la velocidad máxima permitida dejó de ser de 130 km/h para pasar a 110 km/h, lo que permitió unificar ese límite en toda la traza. El motivo de esta medida, según le explicaron desde la Dirección Nacional de Vialidad (DNV) a este medio, es que ese sector presenta una alta complejidad operativa, con múltiples puntos de intercambio vehicular. Entre ellos se destacan los accesos y egresos vinculados a General Paz, el Hospital Posadas, la Autopista Perito Moreno y distintas áreas de servicios. En ese contexto, las maniobras de entrecruzamiento entre vehículos que circulan a diferentes velocidades son frecuentes y generan un entorno donde el riesgo de incidentes se incrementa. De hecho, si bien no fue comunicado oficialmente, se espera que se refuercen los controles de fiscalización de velocidad, tanto con radares fijos como móviles. Otro de los argumentos que sustentó la decisión está vinculado a la necesidad de lograr una transición más gradual entre autopistas, dado que la velocidad máxima vigente en la Autopista Perito Moreno es de 100 km/h. En ese sentido, la reducción a 110 km/h en el Acceso Oeste permitiría mejorar la fluidez del tránsito y disminuir la probabilidad de maniobras bruscas o inesperadas. En línea con esta búsqueda de uniformidad, desde la DNV remarcaron que el Acceso Oeste presentaba distintos límites máximos según el kilómetro. Esta uniformidad no sólo simplifica la señalización y la comprensión del entorno vial por parte de los conductores, sino que también reduce la dispersión de velocidades, uno de los factores más influyentes en la ocurrencia de situaciones riesgosas, sostuvieron desde el organismo. Además, no descartaron que este criterio pueda extenderse a otras trazas de la Argentina, con el objetivo de revisar y eventualmente reducir las velocidades máximas permitidas en función de las condiciones de cada corredor vial. ¿Qué dicen los estudios de seguridad vial? Si bien existe cierta resistencia por parte de algunos usuarios ante la reducción de los límites de velocidad, diversos estudios y análisis respaldan que este tipo de medidas tiene un impacto positivo en la disminución de la siniestralidad vial. En ese sentido, el Centro de Experimentación y Seguridad Vial Argentina (CESVI) difundió un informe que subraya la relevancia de reducir la velocidad máxima en 20 km/h, es decir, de 130 a 110 km/h. Los datos son contundentes: para detener por completo un auto que circula a 130 km/h se requieren alrededor de 94 metros, mientras que a 110 km/h bastan 65 metros. Además, ante un eventual siniestro, una menor velocidad implica una menor cantidad de energía cinética a disipar, explicaron. Desde CESVI también advirtieron que circular a 130 km/h incrementa el riesgo al aproximarse a los peajes, que en la provincia de Buenos Aires aún funcionan mayormente con cabinas y barreras tradicionales, a diferencia de la Ciudad, donde rige el sistema Free Flow. A esto se suma la convivencia con vehículos pesados, ya que los camiones suelen circular a velocidades de entre 80 y 90 km/h, lo que amplía la diferencia de ritmos de circulación. En paralelo, datos del Observatorio Vial revelaron que la velocidad media de circulación en Autopistas del Oeste es de aproximadamente 80 km/h, mientras que en Autopistas del Sol alcanza los 84 km/h. Según los especialistas, que la velocidad máxima permitida se acerque a la velocidad máxima permitida es un buen síntoma. Así lo explicó Leonardo Giachetti, coordinador de la Oficina de Educación Vial del Automóvil Club Argentino (ACA): Cuando se habla de bajar las velocidades máximas, el razonamiento lógico es suponer que los trayectos van a durar más tiempo. Sin embargo, no es así, porque al disminuir la máxima permitida se reduce la siniestralidad y, en consecuencia, el tránsito se vuelve más fluido. Luego, Giachetti agregó: En una avenida, por ejemplo, en horario pico es raro alcanzar los 60 km/h; lo más probable es que la velocidad real esté cerca de los 20 km/h. Por lo tanto, si se reduce la máxima permitida en avenidas, la velocidad efectiva seguirá siendo similar a la actual. Además, al bajar la velocidad máxima el tránsito tiende a ser más fluido, por lo que incluso podrías llegar antes a tu destino en situaciones de embotellamiento. A su vez, desde el Observatorio Vial también detectaron que en el Acceso Oeste no se respeta la distancia de seguimiento entre vehículos en el 33%. Este factor puede considerarse otro de los motivos por los que resultaba necesaria, en favor de la seguridad vial, la reducción de la velocidad máxima. Últimas Noticias Ahora para comentar debés tener Acceso Digital. Iniciar sesión o suscribite
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