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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 20/02/2026 13:08
Un nuevo hallazgo científico ubica en la mesa cotidiana a un protagonista insospechado para cuidar la memoria y la agudeza mental: el consumo de aceite de oliva extra virgen podría convertirse en un escudo natural frente al deterioro cerebral, al influir directamente en la diversidad de la microbiota intestinal y en la preservación de la función cognitiva. Así lo revela una investigación liderada por la Universitat Rovira i Virgili (URV), de España, cuyos resultados abren nuevas vías para enfrentar el aumento global de casos de demencia y Alzheimer. El equipo de la URV, junto al Instituto de Investigación Sanitaria Pere Virgili (IISPV) y el CIBERobn, analizó datos de 656 adultos de entre 55 y 75 años con sobrepeso u obesidad y síndrome metabólico, durante dos años. Los investigadores observaron que quienes incorporan aceite de oliva extra virgen en su dieta presentaron una mejora en la función cognitiva y una mayor diversidad de su microbiota intestinal, en comparación con quienes consumieron aceite de oliva refinado. La diversidad de la microbiota es un indicador de salud intestinal y metabólica. La novedad de este estudio reside en que es el primero en analizar, en humanos, el rol específico del aceite de oliva en la interacción entre la microbiota intestinal y la función cognitiva, explicó Jiaqi Ni, primera autora de la publicación. Los resultados fueron publicados en la revista científica Microbiome. ¿Por qué el extra virgen marca la diferencia? La diferencia clave entre los tipos de aceite de oliva radica en su proceso de elaboración. El aceite de oliva extra virgen se obtiene exclusivamente por medios mecánicos, lo que permite conservar sus antioxidantes, polifenoles, vitaminas y otros compuestos bioactivos. Por el contrario, el aceite refinado atraviesa tratamientos industriales que degradan estos componentes beneficiosos. No todos los aceites de oliva aportan beneficios para la función cognitiva, advirtió Ni, al subrayar la importancia de priorizar el extra virgen en la alimentación. El estudio identificó además al género bacteriano Adlercreutzia como potencial marcador de la relación positiva entre el consumo de aceite de oliva extra virgen y la protección de la función cerebral. Esta pista apunta a que parte de los efectos neuroprotectores estarían mediados por la microbiota y su interacción con los compuestos del aceite. Los investigadores destacaron la relevancia de estos hallazgos en un contexto de envejecimiento poblacional y aumento de casos de demencia. Nancy Babio y Stephanie Nishi, codirectoras del estudio, señalaron: Nuestros resultados refuerzan la importancia de mejorar la calidad de la dieta y, en particular, de priorizar el aceite de oliva extra virgen como una estrategia eficaz, sencilla y accesible para proteger la salud cerebral. El profesor Jordi Salas-Salvadó, investigador principal, agregó que la calidad de las grasas en la dieta es tan relevante como la cantidad: El extra virgen no solo protege el corazón, también puede ayudar a preservar el cerebro en el envejecimiento. El descubrimiento de un perfil microbiano asociado a estos beneficios abre la puerta a nuevas estrategias preventivas basadas en la nutrición. Menos riesgo de muerte por demencia y el rol de los fitoquímicos La evidencia sobre los beneficios del aceite de oliva extra virgen continúa fortaleciéndose. Un estudio observacional publicado en EatingWell analizó los datos de 92.383 personas. Quienes incluyeron media cucharada diaria de este aceite mostraron un 28% menos de riesgo de fallecimiento vinculado a enfermedades neurodegenerativas como demencia y Alzheimer. Aunque no se estableció una relación causal directa, el vínculo es consistente y alentador. El perfil químico del aceite de oliva, rico en ácidos grasos monoinsaturados y antioxidantes naturales, contribuye a la protección de las células cerebrales y a la comunicación entre neuronas. Estos antioxidantes ayudan a contrarrestar el estrés oxidativo, uno de los factores asociados al deterioro cognitivo. Cómo elegir y conservar el aceite de oliva extra virgen No basta con elegir cualquier aceite de oliva del supermercado. La calidad y la conservación influyen directamente en sus propiedades saludables. Las botellas de vidrio oscuro y los envases herméticos protegen el aceite de la luz y el aire, factores que pueden acelerar su oxidación y degradar los compuestos beneficiosos. Además, se recomienda evitar la exposición al calor y a la luz solar, y consumir el aceite antes de que pierda frescura. La investigación científica también explora las razones moleculares de estos efectos. Un estudio publicado Human Genomics utilizó inteligencia artificial para analizar el contenido del aceite de oliva extra virgen y detectó diez fitoquímicos con potencial preventivo frente al Alzheimer, como la quercetina, la luteolina y el kaempferol. Los investigadores emplearon técnicas de aprendizaje automático para descubrir cómo estos compuestos interactúan con las vías biológicas implicadas en la enfermedad. La llamada dieta MIND, que combina elementos de la dieta mediterránea y la DASH, prioriza el consumo de aceite de oliva, vegetales, frutos secos, legumbres y pescado. De acuerdo con la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard, seguir este modelo alimentario puede reducir el riesgo de demencia entre adultos de mediana edad y mayores. Los datos actuales consolidan al aceite de oliva extra virgen como un componente central en la prevención de trastornos neurodegenerativos. Tanto la calidad del producto como su integración diaria en la dieta parecen marcar la diferencia en la salud cerebral a largo plazo.
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