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» La Nacion
Fecha: 20/02/2026 10:57
Tos convulsa: no ceden los casos y piden reforzar la vacunación antes del inicio de las clases El año ya arrancó con más del doble de positivos que en enero de 2025; bajas coberturas de calendario, demora en la consulta y detección tardía, lo que urge contrarrestar - 9 minutos de lectura' Este año arrancó con una cantidad de casos de tos convulsa o coqueluche que no solo confirma el aumento sostenido de esa infección en la comunidad desde el año pasado, sino también expone el impacto de la caída estrepitosa de la vacunación de calendario en el país a partir de 2020. Solo en enero de este año, los positivos en el sistema de salud ya fueron más del doble que en las primeras cuatro semanas de 2025. Y, de seguir así, este año se daría el registro más alto para esta enfermedad desde antes de la pandemia de Covid. Sin duda, hay más casos, sostuvo Alejandra Gaiano, infectóloga pediatra y prosecretaria del Comité de Infectología de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP). A la vez, dijo que también que está creciendo la sospecha de los profesionales durante las consultas y, con eso, la detección. Ambos factores estarían detrás del alza en las cifras locales. Es una infección que se puede controlar y, en la Argentina, hubo históricamente muy buenas coberturas con la vacunación de calendario. Es pasible de eliminación porque el único reservorio es el ser humano y, a la vez, se necesitan muchas dosis para mantener la protección porque disminuyen los anticuerpos. Por eso, hay que vacunar a los menores de un año, un refuerzo entre los 15 y 18 meses, al ingreso escolar y a los 11 años, además de la gestación, sumó la infectóloga. El personal de la salud y educativo también está alcanzado. Atribuyó esta reaparición de casos en las jurisdicciones, tanto en el sistema público como privado, sobre todo a la baja en las coberturas vacunales estos años que elevó la cantidad de población susceptible. En paralelo, desde el año pasado, explicó que se intensificó la sensibilización desde los ministerios de Salud con la SAP y la Sociedad Argentina de Infectología (SADI) para que la tos convulsa esté presente en el radar de los pediatras y los médicos de adultos por igual durante las consultas. La infección por la bacteria Bordetella pertussis desencadena una enfermedad respiratoria aguda que, en general, empieza con un catarro que se transforma en la tos seca y violenta característica. En los adultos puede no ser tan grave como en los más chicos, sobre todo antes del año de vida. Es muy contagiosa y se transmite, como otras afecciones respiratorias, al hablar, toser o estornudar. Para octubre del año pasado, cuando la SAP alertó públicamente de un aumento de contagios en los más chicos, los casos se habían triplicado con respecto de 2024. De más de 3400 casos sospechosos, en ese momento se habían confirmado 333. El año terminó cerrando con 1202 positivos y más de 6800 notificaciones por sospecha clínica al momento de la consulta, de acuerdo con los datos oficiales del Boletín Epidemiológico Nacional (BEN) actualizado esta semana. Solo en enero de 2026 hubo 99 positivos, lo que es más del doble que los 41 de hace un año. O, si la comparación es con el mismo mes, pero entre 2019 y 2025, la diferencia llega a dispararse a un 3200% con un valor medio de casos que se informaban esos años. Anteayer, el Ministerio de Salud de la Nación actualizó los datos de 2026 hasta la primera semana de este mes. Se notificaron un total de 407 casos con sospecha de coqueluche, de los cuales 128 fueron confirmados, documentó. A la consulta de LA NACION, explicaron en esa cartera que esos datos superan las cifras registradas para el mismo período de años anteriores y que deben ser entendidos como una consecuencia del aumento de casos observado durante el año pasado. Es importante tener en cuenta -agregaron- que la única forma de prevenir contagios y evitar cuadros graves es con esquemas de vacunación completos. El análisis de las coberturas contra coqueluche muestra diferencias marcadas entre jurisdicciones y la necesidad de que las provincias refuercen las estrategias de sensibilización y vacunación para completar esquemas y mejorar las coberturas de la población objetivo. El escenario preocuparía algo más ante la proximidad del inicio de las clases y con una alerta vigente por la confirmación de un nuevo caso de sarampión en un joven que participó de un casamiento y un cumpleaños en las localidades bonaerenses de Azul y General Pacheco mientras estaba en período de contagio. El regreso a las aulas implica un aumento de la interacción y del contacto con un mayor número de personas, incrementando así la exposición a enfermedades transmisibles. Que toda la comunidad educativa esté debidamente protegida antes de comenzar las clases es clave para evitar contagios dentro de la escuela y las familias y reducir el riesgo de desarrollar formas graves de muchas enfermedades, comunicó la cartera sanitaria nacional esta semana. ¿Desapercibida? Para Gaiano, como la tos convulsa es una infección que puede pasar desapercibida, en este contexto es importante aumentar la sospecha porque no siempre aparece con la tos intensa y característica o que no deja respirar, explicó. La mayoría de las veces, según amplió, se parece a otras infecciones respiratorias y es lo que hacía, justamente, que pasara más desapercibida. El año pasado tuvimos 11 fallecidos por coqueluche en el país porque se trataron tardíamente, insistió. En una capacitación on line de la SAP para personal de la salud abordó esa demora en la consulta de parte de las familias, pero también qué ajustar al momento de la atención. Remarcamos la importancia del diagnóstico oportuno y que un caso sospechoso, se trata, dijo la profesional. Eso es preventivo, ante el riesgo de nuevos contagios. Con todas estas acciones continuó, el sistema de salud está más sensibilizado y los médicos sospechan más, se estudian más casos y, también, se organizó el diagnóstico y el tratamiento [antibiótico] a tiempo. De parte de las familias, como lo vienen haciendo otros profesionales, insistió en la necesidad de revisar que la vacunación de calendario esté al día y, sobre todo en los menores de dos años con tos que persiste por días, consultar con el pediatra de cabecera o en el centro de salud más cercano. Los adultos pueden cursar la enfermedad con síntomas leves o casi sin síntomas, pero la transmiten. La recomendación para 2026 en relación con coqueluche es hacer hincapié con la vacunación para evitar lo que sucedió en 2025: un brote hasta finales de diciembre. Este año, se está enfatizando en controlar los carnets de vacunas y, en aquellos pacientes que no hayan recibido dosis por la pandemia o falta de información, tratar de completarlos. Que tengan todas las dosis indicadas para la edad y, así, tratar de controlar esta enfermedad, refirió Rossana Tapia, coordinadora médica de Neumonología Infantil de Fundación Hospitalaria. Ahí, en estos momentos, no están teniendo consultas de chicos con la tos que despertaría sospecha, pero sí hacia finales del año pasado. El aumento se relaciona con la poca tasa de vacunación que hay, agregó Tapia. Y, eso, también alcanza a los refuerzos de calendario, según apuntó Carlota Russ, médica a cargo de Infectología en la misma institución. En la Argentina, hubo un aumento de los casos coqueluche desde finales de 2024. Pero, en 2025, se triplicaron con respecto de otros años. Si bien hubo casos en casi todas las provincias, hubo más que nada un brote en Tierra del Fuego, después en la Ciudad, la provincia de Buenos Aires, en Santa Fe y Córdoba, que tuvieron el mayor número de casos resumió. Siempre, el grupo más comprometido es el de los menores de cinco años y, sobre todo, los de seis meses. Por eso es tan importante la detección precoz para aplicar el tratamiento oportuno y llegar a todos los contactos para evitar la diseminación del brote. Gerardo Laube, profesor titular de Microbiología e Infectología en la Fundación Barceló, coincidió en que en el sistema sanitario existe un mayor índice de sospecha con la tos convulsa, como con el sarampión. Hay una alerta epidemiológica más elevada que hace que, al tener mejores métodos diagnósticos, cualquier cuadro símil coqueluche en los lactantes, por ejemplo, sea un signo suficiente para intervenir. Aun así, con una reducción en la cantidad de vacunados, sin las dosis de refuerzo a los 11 años y en las embarazadas, acumulados año tras año, se van sumando factores que facilitan la aparición de brotes como se están viendo en las provincias, opinó el infectólogo con más de cuatro décadas de experiencia en el Hospital Muñiz, centro de referencia porteño en la atención de enfermedades infecciosas. Puso énfasis, por eso, en dos aspectos esenciales: la importancia de los controles pediátricos y la consulta inmediata ante la presencia de síntomas respiratorios, como son los accesos de tos en un chico, especialmente en los primeros meses de vida. La coqueluche no es una enfermedad que se presenta durante el invierno sino durante todo el año, por lo que acaecen muchos brotes como el actual durante los meses de verano, explicó Laube. En tanto, sobre la respuesta desde el sistema de salud, Russ insistió en la relevancia que tiene en este contexto la detección, el tratamiento sin demoras y la protección de los contactos. En los adultos, los síntomas son un poco más difíciles de identificar y son más leves. Podemos tener adultos que estén enfermos y no lo sepamos, dijo sobre una de las principales fuente de contagio. Esto no solo pasa en nuestro país, sino también en varios lugares de la región y tiene que ver, fundamentalmente, con la caída de las coberturas de vacunación, concluyó la infectóloga. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) alertó sobre el resurgimiento de esta enfermedad en la región en los dos últimos años. Qué vacunas protegen y cuándo están indicadas - 2, 4 y 6 meses de edad: dosis de la vacuna quíntuple o pentavalente (esquema primario) - 15-18 meses de edad: dosis de la vacuna quíntuple o pentavalente (primer refuerzo) - 5 años (cohorte 2020): dosis de vacuna triple bacteriana celular (segundo refuerzo). - 11 años (cohorte 2014): dosis de triple bacteriana acelular (tercer refuerzo) - Embarazadas: dosis de triple bacteriana acelular en cada embarazo a partir de la 20a semana de gestación, más allá del antecedente de vacunación personal. - Personal de salud en contacto con menores de un año: dosis de triple bacteriana acelular cada cinco años. Últimas Noticias Ahora para comentar debés tener Acceso Digital. Iniciar sesión o suscribite
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