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Gualeguaychu » El Dia
Fecha: 19/02/2026 18:58
La protesta frente al Congreso en rechazo a la reforma laboral que trata hoy Diputados se desarrolló sin sobresaltos hasta las 16 horas, cuando comenzaron los primeros incidentes entre las fuerzas de seguridad y un pequeño pero creciente grupo de manifestantes que arrojó botellas y agitó las vallas del Congreso, sobre la avenida Rivadavia. El clima permanece inestable, con la policía intentando disuadir a los grupos plantados en el vallado. A las 18.30, la policía inició una avanzada con motos sobre la plaza para dispersar la manifestación. Las más leídas Cuando se iniciaron los primeros enfrentamientos, de ese lado de la plaza del Congreso, donde ya no quedaba rastro del paso de la izquierda, se había ubicado Gendarmería, detrás del vallado que separaba la plaza de la avenida Entre Ríos. Primero con un cordón espaciado de efectivos, que permaneció inactivo durante el inicio de la protesta, y luego, tras los primeros incidentes, con un carro hidrante, que sigue lanzando descargas de agua para disuadir al primer frente de la protesta. El agite inicial corrió por cuenta de un exiguo grupo de personas. Algunas de ellos, a cara descubierta, intentaron hacer caer las vallas e hicieron volar la primera tanda de botellas y plásticos varios. Con la respuesta de Gendarmería, el grupo primero se desarmó, pero luego terminó ampliándose. La secuencia se inició cerca de las 15.30. Para ese entonces, la fisonomía de la convocatoria sobre la avenida Rivadavia había cambiado por completo, luego del retiro de la principal columna de la izquierda, encabezada por el PTS. Fue tras una breve intervención de la diputada Myriam Bregman, que incluyó dardos a la CGT, por realizar un paro tardío. Con la salida de la izquierda, que ordenó su convocatoria en torno a un acto y una radio abierta, y no tenía previsto prolongar su estadía más allá de la media tarde, ese lado de la plaza quedó diezmado, con apenas un puñado de grupos disgregados, sin consignas partidarias, y con casi ningún manifestante frente al vallado, el habitual eje de conflicto con la policía. Los gremios, en tanto, no pasaron la mitad de la plaza y se mantuvieron alejados de la zona más caliente. A las 16, sin embargo, una pequeña ola de rabia se adueñó del los manifestantes que quedaron allí. Comenzaron a golpear el vallado y unos carteles de publicidad y siguieron con la primera lluvia de botellas. Los más exaltados fueron acusados por otros de infiltrados. Por momentos, intentaron frenarlos. Ricardo, un jubilado de 89 años que se ubicó lejos del vallado, hizo arder su garganta con insultos a la primera fila de manifestantes, que probaba la resistencia del vallado. Son todos canas, servicios, siempre fue igual, señalaba. Con la tensión ya en aumento, comenzó un movimiento de ida y vuelta entre los manifestantes y el hidrante de Gendarmería. Las ráfagas del camión empujaban al grupo unos metros para atrás, pero a los pocos minutos este se rearmaba de nuevo frente al vallado. Para ese entonces, ese primer bloque de protesta se había consolidado. La danza entre el hidrante y los manifestantes se extendió por un cuarto de hora, hasta que la Gendarmería añadió a su ofensiva granadas de gas, que desarticuló a los manifestantes. Fuente: La Nación
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