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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 18/02/2026 15:14
La histórica fabricante de neumáticos Fate anunció este martes el cierre definitivo de su planta industrial en Virreyes, partido de San Fernando, y el despido de 920 trabajadores, poniendo fin a más de ocho décadas de producción en la Argentina. La decisión se conoció de manera abrupta: los empleados se enteraron del cierre al llegar a la fábrica y encontrarse con un cartel que informaba el cese total de actividades. Según confirmaron fuentes gremiales, en el interior de la planta permanecen trabajadores y al menos un delegado, mientras se desarrollan conversaciones informales en un clima de fuerte tensión e incertidumbre. El cierre deja paralizada una de las principales plantas del sector y abre un conflicto laboral de alto impacto, tanto por la magnitud de los despidos como por el modo en que fue comunicada la medida. Pasadas las 13, el Gobierno Nacional, a través de la Secretaría de Trabajo, a cargo de Julio Cordero, dictó la conciliación obligatoria por 15 días para la resolución del conflicto. El diputado nacional del Frente Renovador Diego Giuliano culpó este miércoles al modelo económico por el cierre de FATE. Y otra vez queda claro algo que venimos diciendo: el problema no son las leyes laborales. Es el modelo económico. Creen que abriendo importaciones las empresas locales van a competir y bajar precios. La historia argentina muestra otra cosa: no bajan precios, cierran fábricas. Cuando competís sin protección contra economías subsidiadas y a escala global, el resultado no es eficiencia. Es desindustrialización. Después dicen que la reforma laboral es para crear empleo. Pero con este modelo productivo, lo único que se crea es desempleo, expuso el ex ministro de Transporte en sus redes sociales. Los diputados del Frente de Izquierda que participaron de la Comisión Conjunta en la que se está tratando la Reforma Laboral, se presentaron con carteles en defensa de los trabajadores de FATE afectados por el cierre de la empresa. La conciliación obligatoria es un parche. El Gobierno no quiere lío ahora, en medio de la discusión por la reforma laboral, entonces posterga el conflicto de fondo. En quince días va a estallar todo de nuevo, una empresa que decide cerrar y echar a todos no va a volver para atrás, le dice a Infobae uno de los trabajadores que se enteró en las primeras horas de la mañana de su despido de la firma Fate. Hace un rato, su esposa le confirmó por WhatsApp que había llegado su telegrama de desvinculación. Otro trabajador, de 61 años y con más de 20 en la empresa, suma: Yo guardo una mínima esperanza, porque si no, me entro a desesperar. Pero estoy seguro de que, aunque se llegue a un punto intermedio, va a haber muchos despidos. Arrastramos un conflicto durísimo por el salario desde hace catorce meses, y ahora esto. A la vez, la producción ya no es la que era hace algunos años, porque una cubierta china se vende por 70 u 80 mil pesos, y una nacional, por 180, por lo menos. Los laburantes estamos en una encerrona, pero yo me agarro de cualquier buena noticia porque si no me vuelvo loco. Fernando, un trabajador de FATE con 12 años en la empresa, brindó este miércoles su testimonio, tras el cierre intempestivo de la fábrica. Trabajábamos hasta siete días seguidos. En pandemia nunca paramos. El salario estaba por el piso. Por siete días trabajados, cobrábamos 360 mil pesos y encima nos sacaban impuesto a las ganancias. Por mes, me quedaba 1.200.000 pesos, con toda la furia. Hicimos 28 paros y no sirvió para nada, no nos dieron nada. Hace un año y cuatro meses que no nos dan nada. Antes que estuviera este gobierno, estábamos bien. Había horas extra. Ahora se terminó todo, expresó su dolor ante la cámara de TN. A su lado, Daniel, otro empleado de FATE, con 28 años de antigüedad, contó que se enteró del cierre de la fábrica en el micro, mientras volvía de sus vacaciones en Corrientes. Había comentarios de que la fábrica iba a cerrar, pero nunca pensamos esto. Uno viene de vacacioens y se encuentra con esto. Yo venía de vacaciones y me enteré a las 5 de la mañana, venía en el micro. Fue un balde de agua fría. Les está llegando el telegrama a todos. Ojalá que todo esto tenga una solución, que llegue a buen puerto, deseó. No es fácil entender completamente el mercado del neumático y los verdaderos motivos que impulsaron la decisión de Javier Madanes Quintanilla de cerrar la operación de Fate, la única fábrica argentina del sector. Luego del anuncio del cierre de la histórica planta de neumáticos Fate y el consecuente despido de 920 trabajadores, la Unión Industrial Argentina (UIA) se mostró en alerta dado que este caso no es aislado, sino que la crisis se replica en otros sectores manufactureros. La UIA lamenta profundamente el cierre de Fate, dijo la entidad. Tras el anuncio del cierre definitivo de la planta de la empresa Fate, el Gobierno Nacional, a través de la Secretaría de Trabajo a cargo de Julio Cordero dictó la conciliación obligatoria para la resolución del conflicto en el marco de la audiencia virtual que tuvo lugar este mediodía. Según pudo confirmar Infobae, fue el propio Cordero el que trasladó la determinación a las autoridades de la firma presentes en la instancia de mediación y a los representantes del Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA) que lidera el trostkista Alejandro Crespo. Expectativa tenemos, dijo Alejandro Assuma, trabajador de Fate con 21 años de antigüedad, al referirse a la conciliación obligatoria convocada por el Ministerio de Trabajo. Pedimos al Ministerio una audiencia o que intervenga. En este momento estamos por hacer una asamblea en la puerta de la fábrica. Tenemos permanencia de los compañeros acá. La intención es abrir un canal de diálogo que nos posibilite la apertura de la fábrica o volver a nuestros puestos de trabajo, afirmó en diálogo con Infobae en Vivo. Assuma contó que se enteraron del cierre a las seis de la mañana, con cadenas y con un cartel que comunicaba de esa manera el cierre de la fábrica. El trabajador remarcó que no hubo aviso formal previo. Habían llegado mensajes que decían que a los trabajadores les iban a llegar comunicaciones masivas, pero no llegó ninguna. El fin de semana el rumor se hizo público, pero no teníamos nada certero de que podía pasar esto, señaló. También detalló que la planta había retomado actividad tras un período de mantenimiento: La fábrica durante veinte días estuvo en mantenimiento, se hicieron correcciones en máquinas, se hizo todo con normalidad. No había ningún indicio de que pueda pasar esto. Sobre el trasfondo del conflicto, recordó que en 2024 la fábrica despidió cien trabajadores, presentó un preventivo de crisis y antes echó a treinta compañeros más, y que el acuerdo alcanzado incluía una cláusula de no despidos hasta junio de este año. En ese marco, subrayó que el otro eje de tensión fue salarial: Hace catorce meses que no teníamos aumento, y precisó que hoy el salario promedio de un trabajador es de un millón doscientos mil pesos mensuales. Los delegados llamaron a los trabajadores a ingresar a la planta de Fate para realizar una asamblea en el patio interno. Desde el alambrado, referentes sindicales convocaron a que entren más empleados, tanto de la fábrica como de otros sectores que llegaron acompañando al gremio. La indemnización es pan para hoy, hambre para mañana, repetían algunos de los trabajadores mientras avanzaban hacia el interior del predio, aunque otros optaron por no ingresar ante el clima de tensión y el operativo policial. En ese contexto, también se escucharon cánticos dirigidos a la central obrera: ¿A dónde está, que no se ve, esa famosa CGT?. Pedro tiene 60 años y trabaja en Fate desde hace 17. Espera novedades de los delegados que permanecen dentro de la fábrica y resume su situación con crudeza: Estoy shockeado, triste. ¿Y a mi edad qué voy a hacer? Nada. Cobrar la indemnización y tirar con eso lo más que pueda hasta la jubilación, si es que no corren la edad. Aunque escucha a sus compañeros hablar de manejar para aplicaciones, descarta esa opción: A mí me da miedo. Te pegan un tiro por cualquier cosa. Guardo el auto en el garaje, doy de baja el seguro y listo. Y vemos cómo tiramos, pero a mi edad estoy liquidado con este despido. Mario, en tanto, se enteró de su despido en la puerta de la planta, donde trabaja desde hace once años. Un guardia de seguridad me dijo que leyera el cartel que había puesto la empresa, cuenta. No es la primera vez: Ya me pasó en 2014 en Paty, donde había trabajado durante 32 años como técnico de refrigeración. Y ahora de vuelta. No tengo ninguna chance a mi edad de volver a conseguir un trabajo estable. Mientras espera definiciones del Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino tras la audiencia con la empresa y la Secretaría de Trabajo, admite: No puedo pensar mucho en lo que viene porque la cabeza se me va a cualquier lado y me sube la presión y la angustia.
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