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» Clarin
Fecha: 18/02/2026 08:16
La primera vez, la vecina escuchó los gritos. Son días de verano en la costa bonaerense, de playa, mar y siestas lentas. Pero en el departamento de al lado, el clima era otro. La segunda vez, la vecina escuchó gritos, golpes y, finalmente, un pedido claro de auxilio. En pocos minutos, la comisaría del pueblo había desplegado un operativo sincronizado. Dos mujeres de la Policía Bonaerense rescataron a la mujer golpeada en la cara, sangre en las ropas y su hijo de unos dos años angustiado, desorientado. En simultáneo, dos oficiales retiraron al golpeador, un poco sosteníendolo porque la borrachera le impedía coordinar, un poco marcándole con los cuerpos el camino hasta el móvil policial al que entró llorando, amenazando, rogando, todo al mismo tiempo. Justo antes de que lo subieran, giró la cabeza, la miró y le dijo: " Mirá lo que me hacen". "Por tu culpa" estaba tácito en la idea. "A partir de ahora, los caminos se separan", le informaron a ella, la cara sangrante, desesperada. La atendieron en el hospital, le preguntaron si quería hacer la denuncia (dijo que no), le avisaron que tendría una audiencia virtual con el juez. Y listo el pollo. Una chica sola La chica quedó sola, a cientos de kilómetros de su casa, sin idea de qué derechos tiene ni ayuda ni nada. No sabe cuánto tiempo estará preso su marido. No lo sabe porque la información la reciben sus suegros, que la culpan, a la distancia, por la detención. Cuando quiso llevarle comida al marido (sí, el golpeador, su marido, porque todo es mucho más complejo), le explicaron que no era posible, que ella, la víctima, no podía verlo ni ayudarlo ni entregarle ropa o alimentos. La protegen, claro. Pero ella considera que no es necesario. Que es un buen muchacho. Que nunca le había pegado. Que es el alcohol... Mientras la chica intenta averiguar si se puede levantar una denuncia que ella no hizo, si su marido saldrá pronto, si pueden volver a casa, si se arreglarán las cosas, los medios cuentan que la actriz Romina Gaetani fue atacada por su exmarido. Otros protagonistas, las mismas complejidades. Evitar un femicidio es una tarea que requiere la coordinación de muchos saberes, instituciones capaces de rescatar a la mujer, si, pero también de sostenerla, de acompañarla y de ayudarla a dimensionar lo que pasa. Tiempo, paciencia, dinero, profesionalismo y un Estado. Sobre todo, un Estado. Sobre la firma Newsletter Clarín
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