15/02/2026 02:49
15/02/2026 02:49
15/02/2026 02:49
15/02/2026 02:46
15/02/2026 02:41
15/02/2026 02:41
15/02/2026 02:41
15/02/2026 02:39
15/02/2026 02:39
15/02/2026 02:39
» La Nacion
Fecha: 15/02/2026 01:57
Martita Fort, íntima: su paso por la fábrica Fort y cómo vive su presente Creció entre el mito de su padre y la construcción de una identidad propia. Al principio más introspectiva que mediática, sus respuestas se limitaban a frases cortas y silencios que, se intuía, tenían que ver con el temor al qué dirán o cómo se instalaba su personaje en una familia poco común. Martita Fort (junto a su hermano mellizo Felipe) es hija del inolvidable Ricardo Fort, tal vez el primer influencer argentino. Nacida mediante gestación subrogada en los Estados Unidos bastante antes de que el tema fuera habitual en el debate público argentino, ella siempre habló de eso como una hermosa historia de amor, dejando afuera cualquier conflicto identitario. Estoy por cumplir 22 años y ya tengo bastantes temas resueltos. Este último año busqué crecer y se me dieron oportunidades. Por otra parte creo que entrené el músculo de la exposición. Afortunadamente ya no tengo miedos y dejé de ser tímida, dice. ¿Qué te asustaba tanto? Las entrevistas no me encantaban, pero me fui acostumbrando a responder. Influye que entré a la fábrica familiar y bueno, siempre hay curiosidad y también polémicas. Uno crece de golpe. Por otro lado me sumergí en el mundo del streaming. Hice Punta del Este, después Mar del Plata. Y me siento cómoda. Ahí soy yo, me encuentro mucho más cómoda que en la tele porque hay gente joven con códigos más parecidos a los míos. Fui adquiriendo conocimiento y práctica. A tal punto que me dan ganas de armar un espacio propio. No digo un canal, pero algo. Hay mucho para hacer en ese universo. ¿Y qué pasó en la fábrica de golosinas? Porque estuviste trabajando ahí, ¿no? Sí, este año, cuando me mudé sola, estuve trabajando. Estuve en la parte de compras, ventas, pedidos. En un principio recorrí todo viendo cargos para ver dónde me podía sentir cómoda. Y no es que hubo un conflicto puntual, pero se dieron un conjunto de cosas que me hicieron entender que iba a ser más feliz afuera, experimentando otro camino. Nada definitivo, pero por ahora ese lugar no es mi destino. ¿Te invitaron a probar suerte afuera? No, nadie me invitó a nada porque entendí el contexto y fue una decisión propia. Una empresa familiar tiene mil aristas, cosas que yo no estoy preparada para vivir ahora. Tal vez encuentre un rol más externo. ¿Tu hermano también dijo hasta luego? Él directamente no se acercó. Se está ocupando de otros proyectos. Tiene una marca; él está bien y es muy creativo. -Quería hacer un Marroc gigante. ¿Le bocharon la idea? -Esa idea siempre la tuvo. No es que no se tuvo en cuenta, pero llegaron a la conclusión de que la forma de esa golosina es icónica así. Hay un montón de estudios detrás de cada cambio. No es que pinta algo y se hace. Pero no quiere decir que en algún momento eso no se retome, lo logre y sea un hit. -¿Vos tenés alguna fantasía golosinera para imponer? -Uno siempre flashea cosas. Estuvimos hablando mucho sobre el chocolate Dubái, pero eso lo resuelve un grupo de muchas personas. En lo personal, adoro Dos corazones, el chocolate que viene con mensajes. Me coparía ayudar en la edición de las frases. -¿Frases de tu padre? Porque él sí dejó muchas. -Podría ser. Papá era un genio con eso, le salían naturalmente. Era tan original y libre, que le brotaban naturalmente. Y yo cada vez me siento más parecida a él en ese sentido. Perdí la timidez y eso me aporta algo divertido. Al perder el filtro, me pasa eso de improvisar frases. Mis amigos se ríen, he tirado algunas buenas, pero no puedo contarlas porque son un poco polémicas. ¿Cómo te llevás con tu tío Eduardo, que sería algo así como el capitán del barco? Bien, ahora tengo un primito, Isidro. Es súper sano y grandote. Con mi tío todo bien, y respeto un montón a su mujer Rocío [Marengo] porque sé lo que le costó quedar embarazada. Luchó un montón para tener ese bebé. Fueron años y varios procedimientos. Eso siempre me conmueve. ¿Su caso o la maternidad en general? El tema. ¡Yo me muero por ser madre! Creo que, de tener una pareja estable, ya estaría embarazada. Tenés 21 años. No es muy común escuchar esto en estos tiempos. Sí, voy para los 22 el 25 de febrero. De hecho pienso festejar a lo grande con mi hermano. Pero no tiene nada que ver la edad. Es un deseo muy profundo. Yo aprendí que la vida es efímera y que no hay que proyectar tanto. A mí me pasó que perdí a los nueve años a mi papá y después a Gustavo [Martínez]. Solo me quedó mi madrina Marisa, que amo. Yo quiero tener hijos siendo joven así ella los puede disfrutar. Que suceda mientras esté vital, sana, fresca. No es vieja, obvio, pero nos llevamos 40 años de diferencia. Igual no es que lo hago exclusivamente por ella. Tengo el instinto, hasta sé los nombres que les voy a poner. -Hace poco protagonizaste un accidente de auto, ¿qué sensación te dejó? -Fue feo, pero gracias a Dios no pasó a mayores, se comprobó que la señora cruzó mal y por otra parte, todos esos días, yo no me moví del lugar y estuve pendiente de que todo estuviera perfecto. ¿Te cuesta enamorarte? Nunca estuve de novia. Me vieron con personas, sí, pero nada muy serio. Yo chongueo mucho [risas]. ¿Cómo definimos ese término? Es estar tranquila con alguien, un ratito, pero sin título. Igual tengo un costado tradicional. En principio, jamás salgo con desconocidos. Nunca cita a ciegas, generalmente es gente de mi círculo, amigo de amigos. Me dejo llevar bastante por el instinto. En general me gustan los chicos vinculados al arte, la comunicación. Empresarios, poco. Ojalá me interesaran, pero no. Me ha querido chamuyar gente con mucha plata, pero cero. Yo no me fijo en eso. Y si quiero ir a comer a un lugar bueno, me lo pago. ¿Sos desconfiada? Me fijo en las intenciones. Me doy cuenta, no soy tonta. Pero tampoco vivo perseguida. En general, todas las personas que salieron conmigo me demostraron que no estaban por interés. No pienso vivir con esa piedra sobre la cabeza. Sé quién soy y me doy cuenta de todo. Por suerte me quieren mucho. Yo estoy feliz cuando me rodeo de personas sinceras, que me tratan bien. Y físicamente no deben ser muy flacos. Siempre digo que deben pesar el doble mío, como mínimo. ¿En qué te parecés a tu papá? Lo histriónico puede ser. Este año quiero empezar a estudiar actuación y canto. Quiero prepararme, seguir creciendo. Haría todo menos ser panelista. Me lo propusieron, pero no quiero ser una persona que deba su fama a las polémicas. ¿En qué gastás la plata? En el día a día, pero si hablamos de fetiches, me encantan las carteras. Como tengo un look basicón, me la juego con perfumes muy buenos que no cuento y carteras. Ahora me compré una Dior Saddle, con palmeras celestes. ¿Te preguntás qué estarías haciendo ahora con tu padre, si lo tuvieras? Creo que le pasa a todo aquel que perdió una madre o padre. Voy pasando etapas y surge, claro. Pienso: ¿estaría viviendo con él? ¿A dónde nos iríamos de viaje? ¿Le gustaría esto que hago? O simplemente, ¡cómo nos divertiríamos! Igual me deja tranquila sentirlo cerca. No soy súper religiosa practicante, pero lo siento cerca. Cada vez que necesito un consejo, lo pienso y aparece la respuesta. Desde el momento en que murió, jamás me sentí sola. Yo no le pido a Dios, le pido a él. ¿Te molestó que una actual política que estuvo vinculada a tu padre haya posteado su imagen en el tramo final de su campaña? Yo no dudo que tenga buenos recuerdos de él y que lo quiera, pero ese posteo no me resultó genuino. ¿Qué es lo que más te impacta de lo que fue la figura de tu padre? Que chicos que ni siquiera habían nacido cuando él se murió, hoy lo conozcan. Es loco y buenísimo, porque es todo lo que él quiso. Morir y ser recordado. Su imagen sigue viva, vivísima. Fui hija de un original, del primer influencer, de un adelantado. Últimas Noticias Ahora para comentar debés tener Acceso Digital. Iniciar sesión o suscribite
Ver noticia original