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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 15/02/2026 00:41
Romina es muy joven. Lo fue cuando tuvo a Jeremías Monzón, su hijo de 15 años, y lo es para soportar el dolor de su pérdida en manos de menores asesinos, como ella denomina a M.A., de 16, y a sus dos cómplices de 14. No los puede señalar con nombre y apellido porque la ley los protege. La mamá de Jere tiene 32 años y vive en Santa Fe, pero viajó a Buenos Aires junto a su hermana Virginia y el abogado Bruno Rugna para presenciar la votación en Diputados del nuevo Régimen Penal Juvenil. El proyecto de baja de la edad de la imputabilidad a 14 años logró media sanción en la Cámara de Diputados, tras reunir 149 votos a favor y 100 en contra; pero eso en nada incidirá en el expediente del crimen de Jeremías, ya que, de aprobarse, se implementará en causas futuras. Aunque resultó favorable, el debate entre los legisladores le dejó un sabor amargo. Quedé horrorizada. El sistema es muy cínico. Los diputados hablaban tonterías, se distraían charlando entre ellos y no se escuchaban, confiesa en una entrevista mano a mano con Infobae. ¿Cómo fueron esos primeros años con Jeremías? Me embaracé de Jere en la adolescencia. Tenía 17 años, casi 18, cuando lo tuve. Terminé quinto año con él, así que, desde que nació, ya tenía un millón de tíos. Fue el primer nieto de mis papás; después de cuatro hijas mujeres, era la continuidad del apellido. Yo decidí ser mamá soltera, con lo que implicaba el desafío a esa edad. Pero siempre busqué lo mejor para él. Era un nene hermoso, perfecto. Muy alto. Yo quedé muy chiquitita al lado de él. Era muy querido porque era encantador, adorable. No tenía malicia, sí picardía, porque también era muy inteligente. Le encantaba armar y desarmar cosas. Era muy curioso. Cada uno de sus cumpleaños era un hecho muy importante. Si quería hacer un deporte, todos lo apoyábamos en masa. También hizo robótica. El enfoque siempre estaba puesto en resguardarlo. Era un nene que tenía muchísimo potencial. ¿Cómo terminó envuelto en un ámbito que le era tan ajeno? Repasé eso los últimos 55 días Es complejo, pero él termina en una escuela secundaria donde conoce chicos con una realidad diferente. Ahí la conoció M.A., y ella estaba en algunas cosas que Jere no llegaba a comprender. Incluso él intentó ayudarla muchas veces. ¿Jeremías te hablaba de ella? Le habló a la tía un par de veces sobre ella. Nosotros siempre vivimos en Santo Tomé con mis papás y una de mis hermanas. Cuando él cumple 12, yo me voy a vivir a Santa Fe; como él estaba terminando séptimo grado, eligió quedarse con sus abuelos. Estaba acostumbrado a un nivel de vida y comodidades que yo en ese momento no se lo podía igualar. Cuando comienza el secundario en esa escuela, conoce a todo este entorno. Nosotros pasamos a tener tiempo de calidad por sobre cantidad de tiempo. Le escribía prácticamente a diario, pero muchas veces, como él tenía una vida social muy activa, por ahí no me respondía. Yo no estaba tan en el día a día. Con Miriam, mi hermana, la que vivía con él, sí. En un momento, le preguntó si M.A. podía quedarse un par de días en casa para ayudarla. Le dice que no, que no podían llevarse a una menor a vivir con ellos, pero que había otras alternativas. Ahí es donde vos también te das cuenta de que el sistema escolar fracasó de muchísimas maneras. M.A. andaba en cosas que a Jere no le parecían racionales. ¿Cómo qué? Cuestiones, por ejemplo, sexuales y otras cosas que hacía ella. Como querellante, una de las cosas que más le exijo saber a la Justicia es el móvil. ¿Qué pasó? ¿Por qué lo mataron? Cuando accedemos a los chats, yo esperaba que hubiera habido alguna discusión, algo. En un mensaje, Jere le dice: ¿Por qué te haces esto?. Ella después le dice que se junten a hablar, que le iba a explicar. Y es el día donde ella lo cita y donde ella ya había preparado a otros dos menores: uno era el novio de ella y el otro era un amigo. Ni siquiera puedo nombrarlos porque tengo que resguardar a estos dos cretinos. Romina hace una pausa y comienza a reconstruir el crimen de su hijo. El 18 de diciembre, Jeremías fue emboscado, torturado y asesinado de 23 puñaladas. El ataque se filmó y el cuerpo del chico se encontró en un galpón cuatro días después. Por el homicidio, además de M.A. y los dos menores no punibles, también está detenida la madre de la adolescente como partícipe necesaria. Ellos (los menores no punibles) llegan diez minutos antes de que lleguen M.A. y Jere, estaban decididos a matarlo. Llegan con guantes, con armas blancas, incluso con un arma de fuego que no les funcionaba. Lo torturan exigiéndole unos videos que Jere nunca tuvo. Y Jere muere sin entender de qué se lo estaba acusando, explica. Y sigue: Es tan triste, es tan angustiante, es tan desgarrador, es tan injusto que ese nene hermoso al que tanto cuidamos, al que criamos, ya no exista más por decisión de esta persona (M.A.) que es infame, que es una sádica. ¿Cómo es soportar el día a día con todo esto? (Suspira) Creo que finjo demencia. Tengo experiencia disociando del dolor, donde me mantengo ocupada y nada más. Porque donde me siento y me doy cuenta de todo el vacío que ocupa Jere, de lo grande que es su ausencia. A Romina se le quiebra la voz, pero continúa: No puedo y ahí sí me tiemblan las piernas y ahí sí no me puedo parar. Yo pensaba que tenía más tiempo, y no, no lo tengo. Me sostiene, de alguna manera, él y me sostiene en alguna medida pensar que ya no va a sufrir dolor. Pensar en su descanso eterno es algo que cada vez que voy a la Iglesia se lo reprocho. Y pensar en Dios con un plan divino y que el plan divino era que él sufra tanto en manos de estas bestias, parece irracional y me enoja. Hay otras familias que también pasan lo mismo y nadie las ayudó. Cuando me enteré del caso de Nicolás (Cernadas), que murió prendido fuego, carbonizado por dentro, y de que la sociedad entera no hizo nada Si hubieran salido con la misma energía, quizás los homicidas de Jere hoy estarían presos. Es tremendo cómo la gente elige mirar para el otro lado. La Justicia hasta ayer no servía. Sobre los homicidas de Jere los jueces me decían: Pero tienen 14, van a salir. Y salieron. Sueltos están. Sin ningún antecedente penal, como si no hubieran hecho nada. Te juro que te abruma tanto que no podés terminar de procesar toda la información". ¿Cómo fue tu experiencia en el Congreso? Fue agridulce; la verdad es que conocí a las Madres del Dolor y hablamos un montón sobre su trayectoria, sobre todo lo que tuvieron que hacer, a pesar del dolor. Me explicaban cómo, aunque te falte la mitad del corazón, tenés que seguir. Te das cuenta de que los días pasan. Que así se acumulan en años y que esto que logramos fue algo tan gigantesco que ellas no habían podido hacerlo antes. Y yo digo: Che, ¿cuántas madres más se sumaron al grupo desde aquella primera víctima?. Entonces, ahí sentís la impotencia de esas madres que lucharon, que gritaron y que nadie las escuchó. Y escuchar a los (diputados) que se oponían diciendo estupideces. Yo estaba indignada de verlos paveando como si nada, como si el debate no fuera serio. Y son los mismos que cajonearon esto durante años. Durante 45 años no cambiaron ni un solo artículo. ¿Sabés la cantidad de menores asesinos que fueron liberando con una palmadita en la espalda? Entendieron que el sistema no los iba a atrapar y que tenían hasta los 16 años para delinquir y hacer lo que quisieran. Es tan grande el nivel de desidia del Estado que no piensan en los derechos humanos de las personas que asesinaron. Tampoco en las familias que se tienen que rearmar sin tener a su ser querido. Hasta ahora las víctimas no tenían absolutamente nada. Por ejemplo, se tenían que pagar sus propios abogados y sus propios tratamientos médicos. Si vos como madre te enfermás, nadie te cura. En cambio, el asesino de tu hijo está con psicólogo, está alimentado, está cuidado, está boludeando con internet en la cárcel. Incluso los pocos que han llegado a estar en un penal, estar encerrados, están como si estuvieran de vacaciones, incluso aprendiendo hasta a delinquir más. ¿Crees que es suficiente bajar la edad de imputabilidad a los 14 años? Para mí hay que bajarlo a los 12. Pero es un paso. Igualmente, esta ley abarca también la parte preventiva, porque no puede ser que un niño de 11 años ya salga a robar una garrafa. Si el mensaje es lo que hiciste no tiene consecuencias, la semana que viene va a ir a entrarle a la casa de una abuela, la va a golpear y va a ir en escalada. ¿Por qué pensás que fue el caso de Jeremías el que impulsó el debate en el Congreso sobre la edad de imputabilidad y no otro? Me lo preguntaba cuando veía que de él solamente quedaban fotos. Una mamá me dijo: Jere fue la gota que rebalsó el vaso. Y yo decía: ¿Por qué él? No sé por qué él. Jere era tan amoroso, tan dulce, tan ¿Vos viste la sonrisa que tenía? Todos lo sintieron como un miembro de su familia, porque Jere generaba ese nivel de confianza y ese nivel de cariño. Ahora, ninguna otra familia va a tener que ver cómo salen como si nada. Más allá del móvil, ¿por qué crees que lo mataron? Es difícil de entender tanta maldad para personas como vos y como yo, que tenemos desarrollada la empatía, que tenemos un freno inhibitorio, que tenemos capacidades cognitivas, que sabemos que apuñalar está mal, que sabemos que torturar está mal. No pueden ser reinsertadas en la sociedad personas que son tan violentas. Nosotros los estamos persiguiendo y controlando, porque si fuera por el Estado, no se hablaría del caso. ¿Expresaron los menores involucrados algún tipo de arrepentimiento? De ellos no hay ningún tipo de arrepentimiento y lo siguen demostrando en redes sociales, haciendo comentarios aberrantes, jactándose de lo que hicieron. Entender que una madre celebró con su hija, con un abrazo, el asesinato de mi hijo es repugnante. ¿Llevas algo de Jeremías con vos? Jere está en todas partes. Tengo mucho miedo de olvidarme de su voz. Aferrarme a un objeto no tendría sentido. Tengo ropa que todavía huele a él, que todavía no me animo a tocar. Yo me niego; todavía no me permito el empezar el duelo. No me quiero quedar con su ausencia. No quiero terminar de asimilar que esto es todo. Es terrible cómo alguien con tanta luz terminó en manos de estas bestias.
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