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  • La empresa familiar que nació como hobby y hoy exporta 800 mil kilos por año de una fruta fina codiciada en el mundo

    » Clarin

    Fecha: 14/02/2026 17:56

    Frutos del Valle Patagónico nació, hace poco más de dos décadas, de la mano de Viviana Bircher, contadora pública, y Omar Salinas, empleado del Banco Nación, trasladado transitoriamente a Trelew. Juntos incursionaron en la producción de cerezas de alta calidad en 2003, motivados por el empuje que la región le dio al sector. Sofía, su hija, repasa cómo esa aventura se transformó en una PYME familiar, con cuatro plantaciones y cientos de empleados, que abastece al mercado interno y al externo, y de la que su mamá es jefa y referente: Cuida cada platita como si fuera única, deja la vara muy alta". Todo empezó a modo de hobby y de diversificación laboral. Con la ayuda de ingenieros agrónomos, plantaron cuatro hectáreas de cerezos en Chubut y esperaron a que las plantas dieran sus frutos. Tan pronto empezaron a producir notaron que, en ese momento, en la zona no había empacadores. Video Además, al tercercizarlo perdían el control sobre su producción y veían reducida la rentabilidad. Por eso, en 2010, optaron por ocuparse de todo el proceso. Decidimos -cuenta Sofía- abrir el empaque, de manera rudimentaria y 100% a pulmón, aprendiendo y sin conocimiento, con una máquina que no es la que tenemos ahora ni la que esperamos tener en un futuro. Actualmente, tienen 33 hectáreas en la zona de Chubut (las chacras Cielos del Sur, Glyn y Las Santinas), y 46 hectáreas en Santa Cruz (en Villa Favaloro, localidad de Los Antiguos). Como en todo negocio, cuando empezás a producir necesitás más volumen para tener más rentabilidad, resume la joven, y detalla que el de las cerezas es un mercado que abre Chile ante la demanda de la fruta por parte de China. Argentina -afirma- llega tarde, porque no tenía abiertos los protocolos con China, al punto que hoy la cereza se considera chilena. Es muy difícil hacerle entender al consumidor que el argentino también produce cerezas. Sabores y cuidados Sofía cuenta que la cereza es una fruta bastante difícil de producir. Es muy de delicatesen, reconoce, y detalla que hay siete variedades, con distinto tiempo de cosecha y características: Por ejemplo -describe-, hay frutas que son muy sensibles al calor y no podés cosecharlas con determinada temperatura, porque se explotan. A nivel productivo tenés tempranas como Santina (nuestro caballito de batalla), que sale entre fines de noviembre y mediados de diciembre; Lapins y Ping, que le siguen; más exclusivas, como Kordia y Regina; y más tardías, como Staccato y Sweet Heart, que están buenas para la segunda región y nos permiten extendernos en la temporada. En cuanto al proceso, cosechan en totes de cuatro kilos. Cortan la maduración de la fruta, que se pone en carros tapados con gomaespuma mojada en agua clorada para bajar un poco la temperatura y aportarle humedad. Eso se lleva -continúa la productora- en un camión refrigerado al empaque, donde, rápidamente, se estabiliza a través del hidrocooler. Según la variedad se define ese tiempo, porque algunas son muy sensibles y se parten. Luego, se pesa, se etiqueta el lote y se traslada la cámara de ingreso. A los 4 grados se vuelca a la máquina, que la clasifica por calidad y tamaño. Además, para la exportación usan bolsas de atmósfera modificada, donde se termina empacar, se pesa y se envía a la cámara de paletizado, para enfriarse a cero grados. Con un cliente asignado y una reserva aérea se carga en el camión a Ezeiza. Desarrollo sostenido Si bien la producción varía por cuestiones climatológicas, Sofía asegura que la empresa sostuvo el crecimiento. Rondamos -dice- los 600 a 700 mil kilos exportados, lo que da una producción de 900 a 1 millón de kilos anuales. Tratan de exportar un 70% a donde haya llegada aérea y existan protocolos fitosanitarios. La realidad -alerta- es que en ese sentido Argentina está muy atrasada. Tenemos aranceles muy altos y muchos destinos están cerrados protocolarmente. Exportan, principalmente, a China, Estados Unidos, Medio Oriente (en particular Dubai) y Singapur en el Sudeste Asiático. A su vez, hay fruta que queda en el mercado local. Los últimos dos años fueron especialmente buenos, por la diferencia cambiaria. Años anteriores, no pagaba el costo de la caja, revela Sofía, quien plantó la primera plantita de cerezas y en un momento sintió que tenía que elegir entre su rubro (la abogacía) o el negocio familiar: Cuando es tuyo lo cuidás de otra manera. Durante la temporada trabajo 20 horas por día y estoy en cada detalle. Hoy en día los costos aumentaron y los consumidores se han educado mucho. Tenés que ofrecerles un producto de calidad. Cada centavo cuenta, asegura. También su novio se involucró en la empresa como la sombra de Viviana. Además, participan su padre, su hermano Cristian y su tío. Mediante viajes y estadías prolongadas en el sur, el núcleo familiar maneja el negocio desde Buenos Aires; mientras buscan profesionalizarse y sostener una estructura que, durante la emporada, demanda entre 220 y 240 empleados. Tiempo de definiciones Actualmente, enfrentan el desafío de ampliarse. La máquina y las cámaras son chicas para procesar la producción, lo que los obliga a trabajar en tres turnos. Apuntamos -cuenta la productora- a cerrar programas con importadores de otros países, que requieran un poco más de volumen, y vamos a necesitar un empaque más grande, con mayor capacidad de almacenamiento y de frío, además de generar las mejoras de embalaje necesarias para exportar. Frente a ese techo, Sofía manifiesta su preocupación por el momento que atraviesan, a la espera de la firma de la propiedad de un predio más grande en el parque industrial de Trelew. De concretarse, realizarían la inversión necesaria con el fin de ampliarse. Si eso no sucede evaluarán si construyen en otro lugar de la provincia, en otra provincia o tercerizan el servicio, que implicaría dejar personas sin trabajo. Estamos muy orgullosos de lo que hacemos y queremos seguir creciendo. Creemos que la única solución es para arriba. Obviamente, Argentina produce el 1% de lo que produce y exporta Chile. Tenemos que apuntar a crear nuestro mercado de nicho, con calidad y eficiencia, dice la joven, sin ocultar sus ganas de continuar desarrollando un mercado delicatessen que pague la calidad, pero al que habrá que abastecerlo. Es importante -reflexiona- cumplir con el cliente. Creo que eso es lo que va a diferenciarnos. Sobre la firma Newsletter Clarín

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