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  • Los generales de River, en rojo furioso: les sobra enojo y les faltan respuestas para respaldar a Gallardo

    » La Nacion

    Fecha: 14/02/2026 03:20

    Los generales de River, en rojo furioso: les sobra enojo y les faltan respuestas para respaldar a Gallardo Tras dos derrotas que reavivaron viejos fantasmas, los referentes asumieron la responsabilidad en el vestuario, pero en la cancha están en un nivel bajísimo - 7 minutos de lectura' River está consternado, desbaratado. No sabe cómo salir de su propio laberinto. Gallardo busca, prueba, cambia nada le da rendimientos sostenidos. En el inicio de un 2026 con las obligaciones al extremo ya sufrió dos golpazos tempranos y quedó groggy. Solo tres fechas le duró la evolución, la autoestima, la inercia positiva para entusiasmarse con un crecimiento luego de ganarles a Barracas y Gimnasia y empatar con Central en Rosario. Ahora, las derrotas por 4-1 con Tigre en el Monumental y por 1-0 con Argentinos Juniors en La Paternal revivieron viejos espíritus negativos. Jugó y perdió peor que en 2025. Una confusión absoluta de un equipo que no comprende cómo sortear los contratiempos y no encuentra respuestas en sus principales referentes futbolísticos. El cierre de un pésimo 2025 le dejó a River un cambio de era: se fueron los históricos y dieron un pase adelante los nuevos líderes de vestuario. A la continuidad de Franco Armani como capitán, se sumaron Juan Fernando Quintero, Lucas Martínez Quarta, Gonzalo Montiel, Sebastián Driussi, Germán Pezzella y Marcos Acuña como voces de mando. Esa ascendencia grupal que pasaron a tener a partir de este año todavía no se ve reflejada en el campo de juego. Ni desde el juego ni desde el ánimo. Todo lo contrario: hay pilares envueltos en el caos, con las revoluciones al extremo y un desborde que no parece sano. En la intimidad, hay jugadores de selección sin nivel de selección que se sienten responsables: en el vestuario del jueves por la noche hubo una charla en el seno del plantel en la que se decidió dar la cara, responsabilizarse y apoyar al entrenador. Fue el capitán Quintero quien se encargó de hacerlo en los micrófonos: Nos tenemos que hacer cargo de lo que pasa en el juego. Este no es el nivel que mostramos en las primeras tres fechas. Gallardo nos exige y quiere que hagamos lo que nos estaba fortaleciendo. River no puede pasar esto. Nosotros como jugadores nos hacemos cargo porque no estamos haciendo lo que veníamos haciendo. Tenemos que hacer autocrítica y corregir. River no está para esto, no podemos perder más. Tres de los líderes hoy forman parte de una línea de fondo que volvió a mostrar viejos conocidos problemas: errores individuales, pérdidas de duelos mano a mano, desacoples, desconcentraciones y malas salidas desde el fondo. Una búsqueda de contragolpe eléctrico de River tras un córner rival, con un toqueteo en el área entre Aníbal Moreno y Montiel y un mal pase hacia adelante de Martínez Quarta, derivó en una pérdida innecesaria y la llegada en soledad de Hernán López Muñoz para el único gol del partido ante Argentinos. Detalles que cuestan muy caro y que se repiten. Sumado a eso, Martínez Quarta solo pudo ganar cuatro de los nueve duelos de pelota y tampoco tuvo un buen partido de su acompañante Lautaro Rivero en la zaga. El marcador central de 29 años todavía no pudo encontrar esa regularidad que River fue a buscar cuando invirtió siete millones de euros para comprarle el pase a la Fiorentina en enero de 2025. No se lo ve fino, con una sucesión de errores evitables. Y así y todo, tanto él como Rivero tuvieron una serie de cruces vitales para evitar una goleada en un desequilibrado segundo tiempo en el que River quedó totalmente roto, con mucho campo libre para el rival. En parte, ese equipo partido también se explica por las complicaciones de los laterales, que juegan muy alto, no aportan tanta sorpresa para desbordar y en estos últimos dos partidos no se mostraron firmes defensivamente. Además, tanto Montiel como Acuña han dejado imágenes de gritos, reproches, enojos y discusiones dentro del campo de juego, propias de un equipo que no se halla a sí mismo. Transformar energía, ganas y entrega en exceso de revoluciones y desequilibrio es peligroso. Ambos fueron amonestados en La Paternal y el lateral izquierdo coquetea últimamente con la expulsión, por sus infracciones y sus constantes reclamos. Otros dos regresos al país de campeones del mundo que todavía no han podido consolidarse con constancia, más allá de buenos momentos que han alternado ambos. Juanfer Quintero, capitán del equipo, es uno de los pocos que ha tomado un protagonismo central, sobre todo a través de los destellos de su zurda. Autor de la asistencia para Montiel del 1-0 a Barracas y de los dos golazos en el 2-0 a Gimnasia, el colombiano de 33 años hoy busca ser la manija de un equipo en el que no encuentra socios activos por fuera de la reincorporación de Tomás Galván. Se lo ve más activo y presente, pidiendo siempre la pelota y aportando un poco de claridad. Pero también cae en la frustración y el enojo con facilidad. Su fastidio es visible. Además, hoy el Millonario tiene a tres de sus referentes fuera de las canchas: Armani sufrió un desgarro en el gemelo derecho y una inflamación en el tendón del pie derecho y todavía no pudo atajar en el año; Pezzella continúa con la recuperación tras la rotura de ligamento cruzado anterior de su rodilla izquierda que sufrió en agosto pasado; y Driussi sufrió un desgarro en el isquiotibial izquierdo que lo marginó de las dos recientes caídas. A los lesionados, ayer se sumó Juan Portillo, que entró en el segundo tiempo y en la primera que tocó tuvo que salir de la cancha por una jugada desafortunada al pisar mal cuando fue a trabar, dejando al equipo con uno menos en el final por no tener más cambios. Hoy se confirmó la ruptura de ligamento cruzado anterior, que lo marginará varios meses. Pese a que tanto el DT como el plantel buscaron dejar atrás -en la acción y en el discurso- la temporada que se fue, hay un hilo conductor que no se corta: River no reacciona, al punto tal que perdió once de los últimos 18 partidos y solo pudo ganar cuatro. Le pegan la primera piña y lo tumban, ya que no pudo ganar ninguno de los últimos 18 encuentros en los que arrancó perdiendo. Lleva un año y tres meses sin dar vuelta un resultado y, en ese contexto, más allá de que los incipientes cimientos de ensamblaje colectivo de este año no se terminaron de asentar, no hay niveles en alza. No hay jugadores que crezcan, que evolucionen, que se destaquen del resto. Solo aparecen chispazos, momentos, arrebatos. Y ahí también radica la responsabilidad del entrenador. Puertas adentro ahora se busca que el ruido, las críticas y los cuestionamientos externos no retumben. Según pudo saber LA NACION, el cuerpo técnico está convencido del trabajo, las herramientas y la preparación de la pretemporada para sacar adelante el mal momento. Vamos a salir de esto trabajando con ideas claras. Nosotros estamos bien. Tenemos que mejorar y lo vamos a conseguir, dijo además el ayudante Matías Biscay después de la derrota en La Paternal: ocupó en la conferencia de prensa el lugar de su jefe, que había sido expulsado. Y a su vez, la cúpula directiva acompaña el proceso, luego de renovar en noviembre el contrato y de trabajar en conjunto en el mercado de pases, pero entiende que la situación es compleja y profunda, más allá de que no amerite tomar decisiones inmediatas. Lo que urgen son resultados y rendimientos. Ciudad de Bolívar en San Luis por Copa Argentina y Vélez en Liniers, dos pruebas que serán vitales. Para todos. Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo. Otras noticias de Mundo River Últimas Noticias Ahora para comentar debés tener Acceso Digital. Iniciar sesión o suscribite

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