13/02/2026 13:01
13/02/2026 13:00
13/02/2026 13:00
13/02/2026 13:00
13/02/2026 13:00
13/02/2026 13:00
13/02/2026 13:00
13/02/2026 13:00
13/02/2026 12:58
13/02/2026 12:58
» La Nacion
Fecha: 13/02/2026 11:51
La segunda temporada de En el barro se estrenó hoy en Netflix. Desde este 13 de febrero, la ficción creada por Sebastián Ortega y producida por Underground vuelve a sumergirse en el universo carcelario femenino de La Quebrada, con ocho nuevos episodios que profundizan la disputa por el poder y los vínculos entre sus protagonistas. Spin-off de El Marginal, la serie fue uno de los títulos argentinos más fuertes de 2025 en la plataforma: ingresó al Top 10 global de producciones de habla no inglesa, alcanzó el primer puesto en varios países y se mantuvo durante semanas entre lo más visto. Ahora, la historia regresa con un penal transformado, liderazgos renovados y alianzas más frágiles que nunca. El regreso a un penal distinto La nueva temporada arranca con el regreso de Gladys Guerra de Borges, interpretada por Ana Garibaldi, a La Quebrada. Tras haber recuperado la libertad y dedicarse por completo a la crianza de su nieto Juan Pablo hijo de Diosito, el personaje que en la serie de El Marginal interpretaba Nicolás Furtado, la vida fuera de la cárcel no le ofrece oportunidades. Como exconvicta, enfrenta un futuro poco prometedor. Esa falta de alternativas la empuja nuevamente al delito. Acorralada por una situación que la deja sin margen de maniobra y traicionada por quienes parecían ofrecerle una salida, Gladys queda atrapada en una encrucijada que la conduce de regreso al penal con una nueva condena. Pero ella no es la misma mujer que salió y La Quebrada, tampoco. El final de la primera temporada había dejado un sistema interno debilitado y viejos liderazgos en crisis. Ese vacío fue rápidamente ocupado por una estructura más violenta y organizada. Con nuevas bandas que se imponen a las tribus mediante la fuerza y formas de delincuencia más sofisticadas, el ecosistema penal cambió. En ese escenario, Gladys deberá reconstruir alianzas y redefinir su lugar en un territorio que ya no responde a las viejas reglas. La Gringa Casares: el nuevo poder La figura central de esta nueva etapa es la Gringa Casares, interpretada por Verónica Llinás. Convertida en la capanga del penal, consolidó su liderazgo con un séquito de internas fieles y acuerdos con las autoridades que le permiten mantener un estatus privilegiado. Miembro del clan Casares, su influencia trasciende los muros de La Quebrada. Desplazó a antiguas líderes entre ellas, la Zurda [interpretada por Lorena Vega] y reorganizó el poder interno bajo un sistema basado en la intimidación y la obediencia. Viuda y madre de una hija que también está en la cárcel con ella, ejerce su autoridad sin límites. Su dominio redefine el mapa interno: tiene al penal bajo control y reorganizó el antiguo negocio de prostitución online de la Zurda en una estructura mucho más lucrativa y peligrosa. Ahora, un grupo de internas funciona como red de prostitución VIP con salidas nocturnas cuidadosamente administradas. Los clientes son seleccionados, manipulados y despojados de dinero y bienes antes de que las reclusas regresen al penal con ganancias que luego se redistribuyen dentro del clan. Incluso la propia Zurda termina trabajando bajo sus reglas. En un primer momento, Gladys opta por una estrategia: acercarse a la Gringa y ganar margen dentro del nuevo orden. Pero pronto comprende que, si quiere proteger a su nieto y recuperar influencia, deberá construir su propio espacio de poder. La tensión entre ambas líderes es uno de los motores centrales de esta temporada. Nicole: la incorporación que altera el equilibrio Entre las novedades del elenco se destaca Eugenia la China Suárez como Nicole García. Su personaje proviene del mundo de la prostitución VIP y quedó envuelto en una causa judicial vinculada al lavado de dinero. En La Quebrada intenta sostener económicamente a su hijo a quien tuvo a los 18 años y que vive con su madre mientras negocia su supervivencia dentro del penal. Para garantizarse privilegios y dinero, acepta convertirse en la novia de la Gringa Casares y vivir en su celda VIP. Sin embargo, el vínculo está atravesado por abusos, celos, control, violencia y desconfianza. Nicole encuentra su único refugio en una relación secreta con Solita, interpretada por Camila Peralta. Más allá de ese conflicto íntimo, la llegada de Gladys convierte su vínculo en una alianza estratégica. En determinado momento, Nicole comienza a trabajar en secreto con ella y con Solita para saldar una deuda pendiente, intentando que la Gringa no descubra la maniobra. Ese doble juego la expone especialmente durante una de las salidas con un cliente, donde pondrá en riesgo su propia seguridad. Regresos y conflictos internos La Zurda, que supo tener poder propio en La Quebrada, perdió terreno en el nuevo orden. Su negocio de prostitutas online cayó y hoy vive bajo los dictados de la Gringa. El regreso de Gladys reactiva en ella la posibilidad de reconstruir poder y recuperar el control del negocio que lideraba. Juntas intentarán reorganizar la estructura para generar mayores ingresos y proteger a las internas que dependen de ese circuito. Sin embargo, las agendas personales y la presión de la Gringa amenazan con cualquier intento de alianza estable. Yael, encarnada por Carolina Ramírez, atraviesa uno de los momentos más complejos. Tras haber entregado a su hija en adopción y quedar sola en el penal, cayó en una depresión que la llevó nuevamente al consumo y al tráfico de drogas, mientras mantiene una relación con Sabina, un nuevo personaje interpretado por Charo Lopez. La reaparición de Gladys la obliga a tomar una decisión sobre su lealtad y a revisar el rumbo que eligió. Solita, representada por Camila Peralta, muestra una evolución marcada y gana mayor protagonismo. Su vínculo con Nicole se vuelve el eje emocional más fuerte de su recorrido y está dispuesta a asumir riesgos extremos por sostenerlo. Olga, personificada por Erika de Sautu Riestra, logró instalar un consultorio estético en la enfermería y se convirtió en una figura útil para las internas, a quienes también consigue medicamentos. Sin embargo, enfrenta un conflicto personal con su expareja, que pretende vender la casa en la que vivían. Helena, interpretada por Julieta Ortega, por su parte, mantiene un perfil bajo. Profesora, vive en el sector de familias junto a su hijo Vito y da clases dentro del penal. Respetada por las demás reclusas, oculta el verdadero motivo de su condena. Cuando su historia salga a la luz, el equilibrio que construyó comenzará a quebrarse. El elenco se completa con Inés Estévez como la nueva directora de La Quebrada, Lola Berthet y Alejandra Locomotora Oliveras, en lo que fue uno de sus últimos trabajos antes de su muerte. A su vez, esta temporada cuenta con apariciones especiales de Victorio DAlessandro, L-Gante, Pablo Rago, Oscar Nuñez; y figuras históricas de El Marginal como Juan Minujín y Gerardo Romano. Un etapa más oscura Si la primera temporada se concentró en la adaptación y la supervivencia, esta nueva entrega pone el foco en la disputa abierta por el control del penal. Las alianzas son inestables, los negocios cruzan los muros y el poder se negocia en múltiples frentes. El eje emocional también gana peso: Gladys no solo busca recuperar influencia, sino proteger a su nieto cuando el peligro se extiende fuera de las rejas. Nicole enfrenta el dilema entre la supervivencia y la lealtad. La Gringa, pese a su aparente dominio absoluto, revela fisuras. Y otras internas deberán decidir de qué lado ubicarse en un tablero cada vez más incierto. Con un clima más oscuro y violento, nuevas jerarquías y conflictos que conectan el adentro y el afuera, En el barro abre una etapa distinta y atrapante en su universo carcelario. Últimas Noticias Ahora para comentar debés tener Acceso Digital. Iniciar sesión o suscribite
Ver noticia original