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Parana » Ahora
Fecha: 11/02/2026 05:28
Lautaro Molaro, de 21 años, fue detenido luego de que se encontrara un arma calibre 9 milímetros oculta entre su casa y una vivienda vecina deshabitada en la localidad de Cerrito. Todo indicaría que se trata de la pistola reglamentaria robada a una soldado voluntaria del Ejército en Paraná, a principios de diciembre de 2025. Molaro, que había trabajado en la Fuerza Aérea de Paraná y se retiró por motivos personales, enfrenta ahora una acusación más grave: los investigadores sospechan que esa misma arma pudo haber sido utilizada en el homicidio de Luciano Emeri, de 26 años, ocurrido el miércoles 4 de febrero en uno de los accesos a Cerrito, cerca de la reserva natural. Tanto Sotelo como Molaro están complicados. La gran cantidad de pruebas que recolectó la policía provincial a través de la División Homicidios deja a los dos acusados al borde de no salir más de prisión. El robo del arma El hecho que originó la investigación se produjo en el interior de la Segunda Base de Fuerza Aérea, ubicada en avenida Jorge Newbery 3820 en Paraná. La joven militar fue interceptada durante la madrugada del 7 de diciembre, cuando se dirigía al baño. Dos encapuchados la golpearon en el rostro y le sustrajeron el arma reglamentaria, huyendo por calle Salellas. Siempre llamó la atención el conocimiento del predio que tenían los audaces delincuentes. Por eso los investigadores Federales venían posando la mirada sobre exintegrantes de la fuerza. El crimen de Emeri Según la hipótesis fiscal, tras asesinar a Emerí y balear al perro que lo acompañaba que murió unos 200 metros más adelante, dejando un reguero de sangre, los acusados trasladaron el cuerpo en dos vehículos: Molaro habría conducido un Ford Fiesta con la víctima al lado, mientras que Juan Pablo Sotelo, también de 21 años, se desplazaba en una camioneta. Ambos acusados viven en casas enfrentadas en calle Colón, en Cerrito. Recorrieron unos dos kilómetros hasta la zona detrás de los piletones cloacales, donde prendieron fuego el auto y se fueron. Por desprolijidad o desconocimiento no se percataron que Cerrito tiene cámaras de seguridad en todos los accesos. Además en todos los lugares donde estuvieron dejaron una vaina servida. AHORA supo que el perro no tenía el proyectil en el cuerpo, ya que tenía orificio de entrada y salida. No se descarta que el plomo aparezca en la zona. El fiscal Laureano Dato imputó a ambos por homicidio agravado criminis causa, delito que contempla la pena de prisión perpetua. Molaro se abstuvo de declarar en la audiencia, mientras que Sotelo ya fue enviado por 30 días al penal. Este miércoles se definirán las medidas de coerción para Molaro. Por otra parte, AHORA supo que la madre de la víctima fue sometida a extracción de sangre para realizar estudios de ADN y confirmar la identidad de Emeri. El caso es considerado de alta complejidad, porque en varios puntos del caso aparecen señales mafiosas que podrían hacer pensar que además de Sotelo y Molaro hay otras personas más pesadas. Una coincidencia que sacude a Cerrito El detenido es sobrino de Adrián Molaro, quien en 2012 asesinó a tiros a Alexis Céparo con una pistola Magnum calibre .44. En aquel entonces, Adrián tenía 21 años y tras matar se fugó a Chaco. Tras días de búsqueda, la Policía lo detuvo un 9 de febrero de 2012. Catorce años después, su sobrino Lautaro, también de 21, fue arrestado el mismo día, acusado de matar y calcinar a Luciano Emeri. Adrián Molaro hoy ya pasa sus días casi en libertad. Su conducta ejemplar lo llevó a lograr una reducción de la pena de 22 años que recibió en 2013. El joven arrestado por el caso Emeri también es familiar lejano de Sebastián Molaro, primo de Adrián, quien cumplió una condena de ocho años de cárcel por el violento ataque a José Ángel Basso, un comerciante de 88 años de Pueblo Moreno, Cerrito, a fines de 2016. Además de los expedientes tribunalicios surge que también es familiar lejano del extinto Raúl Alberto Molaro (hermano de Sebastián), quien a los 37 años se mató en 2020 tras disparar accidentalmente al policía Ercilio Hernán Cortez, quien ingresó sin vida al hospital.
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