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  • João Fonseca, el tenista prodigio de Brasil que buscará defender el título en el ATP de Buenos Aires: No puedo tener mentalidad de joven

    » La Nacion

    Fecha: 10/02/2026 12:42

    João Fonseca, el tenista prodigio de Brasil que buscará defender el título en el ATP de Buenos Aires: No puedo tener mentalidad de joven Ya no luce el cabello crecido y ensortijado de hace un año; tampoco, el rostro sin barba. Ahora tiene el pelo bien corto y se le dibuja un cuidado bigote. Puede buscar un aspecto más adulto, pero João Fonseca, el tenista brasileño que en febrero de 2025 sacudió el Buenos Aires Lawn Tennis Club (BALTC) y enloqueció a todos al ganar el ATP porteño, no pierde el aspecto juvenil ni la frescura. Tiene, apenas, 19 años, pero, desde que en diciembre de 2024 se encumbró como el primer campeón sudamericano de las Next Gen ATP Finals y, a las pocas semanas, fue el ganador del Argentina Open más joven de la historia, no dejó de encandilar ni de tener fuertes experiencias, con lógicos obstáculos en el camino. Fonseca dibujó una primera temporada fuerte en el circuito con destacados números: dos títulos (además de Buenos Aires, el 500 de Basilea), 26 triunfos y 16 derrotas. En el medio, debió adaptarse a un escenario tenístico nuevo para él, con mayores desafíos físicos y emocionales. Su popularidad se disparó, en Río de Janeiro, donde nació, pero también en todo el mundo. Se lo observa con los pies en la tierra (o en la arena carioca), pensante y calmado. Está bien arropado, por su familia y por los integrantes de su equipo. Ya no es un nene; lo sabe, lo acepta. Disfruta de su estatus en la elite (hoy es 33° del ranking; fue 24° en noviembre). Y, lejos de inquietarse, asume la responsabilidad y habla de las presiones, que allí están, sobre la mesa, en todos lados. Por lo pronto, desde este miércoles por la noche, cuando debute en los octavos de final del ATP de Buenos Aires, comenzará un ejercicio inédito para él: tratar de defender un título del tour. Tendrá un buen desafío, porque no fue grato su inicio del año: por una lesión en la espalda, se bajó de dos torneos antes del Abierto de Australia, donde al final cayó en su debut, ante Eliot Spizzirri, de Estados Unidos. Voló de Melbourne a Río de Janeiro, para refrescarse y entrenarse sobre polvo de ladrillo. Este lunes, durante una rueda de prensa en el BALTC, dijo sentirse 100% recuperado y con confianza para enfrentar una nueva situación, la de defender un trofeo. No esquivó el asunto de las altas expectativas que él mismo generó, sobre todo en Brasil, un país que late por los grandes campeones del deporte, donde se creó una suerte de Fonsecamanía y el tenis volvió a ocupar mucho tiempo en las conversaciones por primera vez desde los tiempos de Gustavo Kuerten (vaya curiosidad, el primer campeón del ATP de Buenos Aires, en 2001). Su primer año fue muy valioso. Sin embargo, algunos no se sintieron satisfechos; no es Carlos Alcaraz ni Jannik Sinner. Anhela desafiarlos, pero el trayecto es largo. Yo creo que es una cosa muy natural en Brasil que cuando viene una promesa o un atleta en cualquier deporte, ponen presión, expectativas, también quieren hablar mal. A veces muchos hablan bien, pero hay personas que hablan mal. Obviamente viene mucha expectativa, presión y yo pienso que... Bueno, no sé cómo decirlo en español, pero no le debo nada a nadie, ¿sabes? Pienso en mí, en mi trabajo, en mi vida. Obviamente quiero ganar, me entreno todos los días ciento por ciento para ganar cada vez más partidos, pero a veces no puedo ganar todos. Y bueno, tienes que saber lidiar con la presión dentro de la cancha. Pero es muy bueno cómo los chicos me ven como una aspiración y eso sí me motiva a seguir trabajando, a seguir creciendo, se explayó, durante una rueda de prensa en el club, el segundo singlista sudamericano mejor ubicado en el ranking, sólo superado por Francisco Cerúndolo (19°), su víctima en la final del Argentina Open 2025. Más tarde, acompañado por su manager, Gustavo Abreu (alias, Guga), Fonseca se sentó a charlar con LA NACION en una pequeña sala apartada. Pasaron muchas cosas en este año que pasó. Creo que la explosión empezó un poco en las Next Gen (de 2024), después en 2025 gané un Challenger (en Canberra), después pasó lo de Australia, donde jugué mi primer main draw de Grand Slam (superó la qualy, venció a Andrey Rublev y perdió en la segunda ronda), después vine acá, muy confiado. Y, bueno, muchas cosas cambiaron: el ranking, más gente conociéndome y más experiencia jugando sólo los torneos ATP. Creo que ahora soy más maduro. Siempre las cosas habían acontecido muy rápido en mi vida y volvió a pasar. Una cosa tras la otra, no consigo parar y pensar qué pasó. Miren dónde estoy. Fue buena esta pretemporada para sólo mirar y ver todo lo que pasó. Fue muy bueno, pero tengo que seguir trabajando y seguir con la meta de hacer más, expresa. Porta un reloj en la muñeca izquierda y está vestido con una remera blanca, un short negro y zapatillas de la marca de indumentaria y calzado deportivo de origen suizo que tiene a Roger Federer como accionista. -Creciste de golpe en el ATP Tour y los rivales empezaron a estudiarte más. ¿Cuáles fueron los mayores obstáculos que tuviste? -Creo que, en este momento, como soy joven, salí de juvenil directo a profesionales, jugué pocos Futures, pocos Challengers Creo que fue la mentalidad, el cambio de nivel fue muy rápido y la mentalidad dentro del juego es muy diferente de una categoría a otra. Salí bien, pero fue difícil acostumbrarse, no sólo a lo mental sino también a lo físico. Muchas cosas, como dices, pasaron; muchas cosas nuevas. Después de Australia 2025 hubo más gente conociéndome en las calles en Brasil, entonces eso cambió un poco la privacidad, las expectativas, pero creo que no fue lo más difícil. Pienso que el juego físico y saber cómo lidiar con eso es lo más difícil de acostumbrarse. -Te gusta estar tranquilo en el mar, en la playa, hacer surf... ¿Cómo convivís con el crecimiento de tu popularidad, sobre todo en Río? -Yo creo que es un orgullo, porque veo cada vez más jóvenes, chicas, chicos, jugando más al tenis, y creo que eso es muy bueno para Brasil, un país que tiene una tradición que viene con Guga, Fino (Fernando Meligeni) y (Thomaz) Bellucci, entonces es bueno mirar eso. Siempre fui un joven muy tranquilo, creo que viene un poco de mi base familiar. Me llevo muy bien con los chicos en la calle o con los adultos también, que me vienen a pedir cosas. Me sirve de inspiración para seguir trabajando, seguir mi sueño, que es ser número uno, ganar un Grand Slam... -¿La vorágine del tenis hizo que dejaras de sentirte un chico? (Sonríe)-Yo sé que todavía soy joven, pero no puedo tener mentalidad de joven. Creo que es un poco así. -El año pasado, cuando estuviste en Buenos Aires, contaste que todavía no habías podido conocer personalmente a Federer, uno de tus ídolos. Pero, al final, el encuentro se produjo en septiembre, en la Laver Cup. ¿Cómo fue la experiencia? -Fue una locura. Fue una de las únicas veces que me quedé nervioso, sin moverme, ¿sabes? Con las manos transpiradas. Cuando me avisaron que lo vería, yo estaba nervioso con lo que iba a pasar. Es una persona muy tranquila. Siempre cuando vas a conocer a una persona así, te preguntás: ¿es humano? ¿Es tranquilo o no? Y hablé con él muy tranquilo, preguntó cómo está el circuito y otras cosas. Hablamos como diez minutos y fue como una inspiración, un ídolo. Fue un gran momento. -También tuviste encuentros con figuras como Andre Agassi y Patrick Rafter. ¿Pudiste incorporar conceptos de ellos? -Sí. Está bueno hablar de tenis con esas figuras. Fue muy bueno. La Laver Cup fue una buena experiencia, no sólo porque estaban Agassi y Rafter, sino también los chicos, los compañeros del equipo. Yo era el más joven y pude hablar con Fritz, con Fran (Cerúndolo), y me ayudó para conocer un poco más del circuito grande, de la mentalidad de los grandes, de qué hay que hacer. Es bueno mirar y escuchar, siempre lo hago. Yo soy un chico muy observador y miro lo que hacen todos. Me ayuda para mis vivencias, para mi futuro. Y charlar con leyendas como Agassi y Rafter fue enriquecedor. -Tu coach, desde los 12 años, es Guilherme Teixeira, pero desde hace tiempo sumaron a dos argentinos al equipo, Franco Davin y Marcelo Albamonte (además de entrenador, matemático deportivo). ¿Qué te aportan ellos? -Son dos personas muy inteligentes. Creo que es muy bueno saber que en mi equipo tiene mucha confianza en ellos. Guilherme podría no querer llamar a nadie, pero como no tiene problemas, lo hizo. Es la primera vez que él tiene un jugador en los torneos grandes y pidió ayuda. Entonces Franco, que ganó todo con Delpo y tiene dos Grands Slams como entrenador, le pasó su experiencia. Es muy bueno saber que tenemos esta confianza. Franco es una persona impecable, tranquila, sabe cuándo hablar. Y Marcelo también, me conoce desde chico, de las giras de Cosat, está mucho tiempo con la tablet, con las estadísticas, es muy bueno. No están todas las semanas conmigo, pero siempre hablamos, siempre estamos en contacto y creo que Franco es más coach de mi coach, por describirlo de una manera. Aprendí mucho con él y todo está funcionando muy bien. -Tenés un admirador argentino abiertamente reconocido, como Juan Martín del Potro. Con él también tuviste varios encuentros. -Sí, ya miré muchos videos de él. Cómo jugaba fácil de derecha a full. Y sí, hablé con él en el Río Open el año pasado, que hicimos unos jueguitos, unas acciones, y también nos encontramos en el US Open pasado. Franco (Davin) también me cuenta las historias de Delpo, las experiencias que tuvieron y cómo se tuvo que adaptar al circuito grande siendo muy joven, como yo. Repito que soy observador y para mí es bueno saber los costados positivos y negativos del tenis, para luego intentar hacer mi camino. Otras noticias de João Fonseca Últimas Noticias Ahora para comentar debés tener Acceso Digital. Iniciar sesión o suscribite

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