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Parana » AIM Digital
Fecha: 10/02/2026 08:51
Mientras el debate público vuelve a poner en agenda una reforma laboral presentada como solución a la crisis del empleo, desde los sectores de la economía popular se advierte que, lejos de generar más trabajo, estas medidas profundizan la desigualdad y amplían la precarización. Para quienes se inventaron su propio sustento porque el mercado formal los expulsó, la discusión no es abstracta: es cotidiana y concreta, compartió con AIM la referente de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (Utep), Tamara Berales. La historia se repite. Bajo el argumento de bajar costos y flexibilizar, las reformas laborales terminan facilitando despidos, reduciendo indemnizaciones y debilitando derechos conquistados. Cuando despedir es más fácil, se despide más rápido. Y ese descarte no desaparece: se traslada a los barrios, a las ferias, a los comedores y a las changas. Si bajan a los de arriba, pisan a los de más abajo. El impacto sobre la economía popular es inmediato. Cuando el trabajador formal pierde ingresos, consume menos en el barrio y necesita más asistencia. Cuando pierde el empleo, pasa a engrosar las filas de quienes sobreviven en la informalidad: cartoneros, feriantes, trabajadores de aplicaciones, trabajadoras sociocomunitarias sin derechos. El desempleo del sector formal se convierte así en una verdadera fábrica de pobreza para los sectores populares. Desde la Utep lo decimos con claridad: ampliar derechos a quienes no los tienen no es lo mismo que quitarle derechos a quienes ya los conquistaron. Sin embargo, esta reforma aparece diseñada a medida de unos pocos grupos económicos concentrados, que buscan pagar menos salarios y lavarse las manos de cualquier responsabilidad social: sin indemnizaciones, sin obra social, sin protección. Incluso organismos internacionales como la Organización Internacional del Trabajo (OIT) lo han señalado: quitarle protección al trabajador no genera más empleo, sino trabajadores más desprotegidos. La promesa del menos derechos, más trabajo ya fue probada y siempre dio los mismos resultados. Desde la economía popular se rechaza el debate sobre una reforma laboral. Y además se plantea la necesidad de una reforma en serio, que incluya a todos los actores y parta de instituciones fuertes que corrijan injusticias, no que las profundicen. Una reforma que reconozca derechos a quienes históricamente se inventaron su propio trabajo, que frene la precarización digital de las plataformas, para mejorar la calidad de vida y que fortalezca las leyes existentes en lugar de destruirlas. Las imágenes de trabajadores organizados de la economía popular reflejan una realidad que no entra en los despachos: Cientos de trabajadores al margen de la desigualdad cotidiana que deja en vilo alguna posibilidad de construir un proyecto de vida acompañada de una política de Estado real. Por ese motivo, en el marco de una jornada nacional de lucha, la economía popular este miércoles 11, a las 18:30, en plaza 1º de Mayo se movilizará y levantará la voz. Porque defender el trabajo es defender el futuro, y sin poder popular no hay justicia social.
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