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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 10/02/2026 01:25
Yo no hice todo esto para ganarle a La Cámpora. Lo hice para organizar y articular mejor una propuesta contra Milei. Eso es lo que hay que construir. Esa fue la tónica del mensaje que Axel Kicillof transmitió a los dirigentes más cercanos luego de cerrar el acuerdo de unidad en el PJ Bonaerense durante el fin de semana y aceptar la propuesta de reemplazar a Máximo Kirchner en la presidencia del partido. Kicillof está urgido por alejarse de la disputa con el cristinismo y centrar su atención, y la de su sector, en la formación de un armado federal opositor que enfrente al gobierno libertario en las elecciones del próximo año. Considera que la discusión partidaria era un obstáculo que abarcaba una disputa con el camporismo y que prolongaba los capítulos de la interna peronista. Había que resolver ese punto y avanzar con rapidez. Eso fue lo que ocurrió. A partir de ahora, tiene dos caminos por recorrer: la gestión administrativa y la construcción de una alternativa nacional impulsada desde Buenos Aires. Es él quien lidera ese esquema, decidido a encabezar el proceso de un armado político nacional. Un trabajo territorial y discursivo, apoyado por el grupo de gobernadores de Unión por la Patria, el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) y el sindicalismo más cercano a su liderazgo. Para algunos mandatarios provinciales, que Kicillof haya asumido el control del PJ de Buenos Aires es un paso lógico que le faltaba dar y que, finalmente, pudo concretar. Logró, a través de sus colaboradores, un acuerdo lo suficientemente equilibrado para evitar heridos tras la disputa interna. Junto a su compañera de fórmula en la gobernación, Verónica Magario, tomarán el mando del PJ Bonaerense, mientras que Máximo Kirchner quedará a cargo del congreso partidario, órgano responsable de las alianzas. El líder camporista, sabiendo de antemano que perdería la presidencia para su espacio, realizó una jugada táctica que resultó favorable. Instaló la idea de que el Gobernador tomara el control del partido, lo condicionó y, al mismo tiempo, le otorgó prestigio a su reemplazante. Se retiró porque asumió el precandidato presidencial del peronismo, no por la llegada de un intendente provincial. Kicillof resolvió la interna dentro de su sector y también la que tenía con La Cámpora en un solo movimiento. Cambió de postura y apeló a la lógica histórica de los referentes justicialistas. En los espacios obtenidos halló una forma de evitar que su viraje se interpretara como debilidad. El mandatario bonaerense consolidó una estructura política que venía planificando desde hace tiempo. Ganó espacio en la mesa de negociación del peronismo bonaerense, obtuvo mayor representación en el cierre de listas provinciales, se posicionó en el esquema de gobernadores de UP, aprobó el Presupuesto 2026 y la ley de endeudamiento pese a disputas internas, y finalmente asumió la conducción del PJ Bonaerense. Dentro del kicillofismo, algunos consideran que ciertos sectores del cristinismo comenzaron a asumir que su tiempo de mayor influencia ya pasó y que la detención de su líder, sumada a la imposibilidad de presentarse como candidata, fue reduciendo la capacidad de influir sobre Kicillof. En el sector de la ex presidenta sostienen que lo esencial es comenzar cuanto antes la construcción del proyecto político para 2027 y dejar atrás la disputa interna. Los movimientos recientes parecen indicar una señal de tregua para avanzar en la misma dirección. Cristina necesita recuperar la libertad y la gente necesita que se vaya Milei. No son cosas contradictorias. Ella siempre puede aportar, el tema central es frenar a Milei, dijo a Infobae un funcionario influyente del gobierno bonaerense. Una frase que también refleja un intento de pacificación luego del acuerdo por el control partidario. Lo que sigue es la construcción federal de Kicillof, que comenzará a tomar forma entre lo que resta de febrero y marzo. Ese es el periodo elegido para activar una nueva etapa de la edificación nacional ideada por el Gobernador junto a su círculo de confianza y el espacio político fundado el año anterior. El mandatario bonaerense es el principal referente de la confrontación con Milei. Con Cristina Kirchner más inclinada al silencio que en otras etapas, la figura de Kicillof sobresale por encima de la de otros gobernadores, también críticos con el Presidente, aunque con menor proyección pública. Ahora el desafío es reafirmar ese rol de principal opositor pero, al mismo tiempo, empezar a delinear con mayor precisión propuestas de políticas públicas. La gente se hartó de todo. Incluso de nuestras peleas. Lo del PJ no le interesaba a la sociedad, pero había que resolverlo porque es una herramienta importante para la construcción política. Ahora llegó el momento de poner el foco en lo que se va a proponer para el año que viene, expresó a este medio un ministro bonaerense de estrecha relación con el Gobernador. Entre los intendentes que rodean a Kicillof hay consenso en que después de lo sucedido el fin de semana, se cerró otra etapa de la interna. Axel está convencido de pasar de pantalla y cambiar la marcha de este proceso político. Se cerró una etapa y ahora empieza otra. Esta última jugada le da mucha autonomía, sostuvo un intendente del conurbano. En el MDF consideran que, tras acordar el recambio de autoridades del PJ Bonaerense, la conflictividad interna debería disminuir. Ahora la responsabilidad recae en Kicillof. Es lo que piensan. La tiene bajo control y con el escenario por delante para avanzar. Es el momento de imprimir mayor velocidad. El tiempo apremia. En poco más de un año habrá una elección presidencial.
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