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  • Las recetas de chefs argentinos brillan en España: cómo fusionan tradición e innovación en la alta cocina

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 09/02/2026 16:46

    La proyección internacional de la gastronomía argentina ha experimentado un auge sostenido gracias a la conjunción entre la fidelidad a los sabores autóctonos y la capacidad de diálogo con otras culturas gastronómicas. Esta dinámica se articula en torno a la autenticidad de las recetas tradicionales, como el asado o las empanadas, cuya demanda crece en circuitos internacionales como Madrid o Valencia, impulsada por la labor de cocineros que han llevado sabores argentinos fuera de su territorio original. Este fenómeno no solo fortalece la identidad culinaria nacional, sino que también indica la posibilidad de posicionar a Argentina en el mapa global desde una propuesta gastronómica moderna y distintiva. El aporte de la vanguardia culinaria argentina se percibe tanto en el impulso de las nuevas técnicas como en la reinterpretación de los productos y métodos ancestrales. La gastronomía argentina brilla en España La apuesta por equilibrar tradición e innovación se reitera en la experiencia de los chefs Germán Carrizo y Carito Lourenço. Consultados por Infobae, señalaron que su punto de partida no es la invención por sí misma, sino el acto de recordar y reinterpretar. Lo hacemos desde la memoria. La tradición argentina está en el gesto, en el fuego, en el punto, en el sabor profundo, en la emoción, la identidad y las raíces", sostuvieron los responsables de Fierro en Valencia, restaurante con estrella Michelin. La innovación, afirman, surge cuando esa base identitaria se deja penetrar por el territorio donde desarrollan su cocina actualmente: Valencia es nuestra despensa, nuestra luz, nuestra manera actual de mirar el producto. Entonces el equilibrio sucede cuando Argentina se mantiene en el ADN, pero se expresa con una técnica, un ritmo y un paisaje mediterráneo. El resultado es una Argentinidad Mediterránea. La dupla destacó el valor de reinterpretar platos fundacionales con una perspectiva vinculada al entorno y a los productos locales. Reinterpretar con nuestra propia mirada platos que han sido parte de nuestra identidad, nuestras raíces y nuestra familia y mirarlos con una nueva perspectiva mediterránea, con producto de la despensa mediterránea y nuestro entorno, fundir ambos territorios para generar una nueva memoria gustativa, explicaron a Infobae. Consideran que una cocina viva se fortalece en la apertura y no en el aislamiento. Argentina es un país construido por migraciones, por mezclas, por influencias. Que su cocina dialogue con otras culturas es coherencia histórica y cultural. Gastón Riveira también enfatizó en la relación dinámica entre la tradición y los recursos contemporáneos. Para nosotros, la tradición no es una vitrina sino una base viva. Partimos siempre del fuego, del producto y del ritual argentino: la carne, el asado, el tiempo compartido, la mesa abundante. Ese ADN no se negocia, explicó. Riveira, chef de La Cabrera, destacó que la innovación llega al preguntarse cómo contar la misma historia utilizando herramientas modernas, desde técnicas hasta presentaciones actuales. No innovamos para sorprender, sino hacer más precisa la emoción. Si un plato no remite al recuerdo y al origen, pierde sentido; si solo repite el pasado sin evolución, también, sostuvo en su diálogo con Infobae. Resaltó además que la cocina argentina adquiere actualidad al profundizar su comprensión del origen: el valor está en la pampa, el ganado, el fuego y la herencia inmigrante, elementos que representan una potencia creativa. En ese mismo sentido, la identidad culinaria argentina se fortalece cuando se presenta con claridad en el escenario internacional. Riveira indicó que una cocina que no dialoga se encierra. La identidad no se protege aislándose, sino sabiendo exactamente quién se es. Argentina es, por naturaleza, un cruce de culturas: española, italiana, criolla e indígena. Al dialogar desde una posición clara, la cocina argentina no necesita adaptarse sino posicionarse, mostrando desde dónde proviene y enriqueciéndose sin perder su voz propia. Para Dante Liporace, entrevistado por Infobae, este proceso implica reconocer las particularidades territoriales, los suelos y las tradiciones transmitidas de generación en generación, a la vez que se exploran caminos de innovación. El origen como vanguardia expresa el diálogo entre nuestras cocinas regionales y la innovación gastronómica, entendiendo qué lugar ocupa la Argentina en el esquema gastronómico mundial, afirmó el chef. Para él, el capital humano, desde los cocineros tradicionales hasta los creativos más disruptivos, es un factor central en la consolidación de la cocina argentina con reconocimiento internacional, como evidencia la reciente obtención de distinciones Michelin por algunos restaurantes nacionales. Oriundo de la ciudad de Santa Fe, Luciano Nanni aportó el punto de vista de quien trabaja con productos identitarios, como el pescado de río. Consultado por Infobae, expresó que el equilibrio entre innovación y tradición se logra al trabajar productos clásicos como la boga, un pez asociado tradicionalmente al río pero poco visibilizado por largo tiempo. La elección de la boga responde a la necesidad de poner en valor el río, un producto que estuvo durante mucho tiempo desvalorizado, y llevarlo a otro nivel en términos de calidad sin perder su sabor característico ni su identidad, dijo. Para Nanni, mirar al origen en este caso, el río es central porque representa un recurso aún poco explorado. Explicó que las personas del extranjero reconocen el valor del pescado de río argentino, lo que evidencia la fuerza del intercambio para reafirmar la identidad de los productos regionales y su potencial internacional. También cuenta con una voz propia Patricio Negro, de Mar del Plata, quien describió ante Infobae una propuesta centrada en el producto local y la preparación reconocible, como la anchoa con pan y manteca. El proceso, según Negro, implica aplicar técnica para resaltar la textura y el sabor, pero manteniendo la simpleza característica de la receta original. Este enfoque busca representar con nitidez el territorio, el puerto, la pesca y la historia de los saladeros, actividades centrales en la economía y cultura marplatense. Según Negro, elegir un producto 100% representativo y darle valor desde su origen es la base de la propuesta. La exportabilidad de un plato, para Negro, depende de su riqueza, identidad y capacidad de representar su lugar de origen. Argumenta que la gastronomía argentina es distintiva por la diversidad de sus productos, la creatividad y la implicancia de quienes la llevan adelante, atributos que cobran relevancia en el intercambio internacional. La cocina patagónica fue abordada por Alejandra Repetto, quien trabaja con productos y recetas ancestrales de Santa Cruz. Su propuesta, relatada a Infobae, se apoya en ingredientes como el guanaco, el cordero y la torta galesa, integrando técnicas culinarias contemporáneas para mostrar el territorio a través de sus sabores, sumando técnica sin perder la historia. Considera que el origen como vanguardia implica reflejar la Patagonia andina a través de sus productos, paisajes e identidad, buscando reunir en el plato los diversos sabores de la región. El plato busca reunir distintos sabores del territorio las carnes, los frutos rojos, la cereza por ejemplo y poner un poco de cada lugar, reflejando el origen como una construcción actual, detalló. Frente a la tendencia globalizadora, Repetto remarcó que la diversidad de sabores de Argentina permite gestar propuestas que resultan atractivas fuera del país. Un caso destacado es la combinación de carnes patagónicas con torta galesa, que ha sido especialmente valorada por el público internacional, demostrando que las recetas ancestrales pueden coexistir y narrar la historia del territorio. En ese sentido, estos y otros chefs argentinos se destacaron durante la 24ª edición de Madrid Fusión Alimentos 2026, que tuvo lugar entre el 26 y el 28 de enero. La participación nacional posicionó a la cocina argentina como una propuesta contemporánea, innovadora y con identidad propia, alineada con las discusiones actuales de la gastronomía internacional. La recepción del público y de figuras reconocidas del ámbito gastronómico fue muy positiva. Valoraron la calidad de las propuestas y el interés que suscitaron tanto los productos argentinos como la perspectiva integral presentada por el país.

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