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» tn24
Fecha: 09/02/2026 13:46
La discusión por la reforma laboral entra en una etapa decisiva en el Senado. Este lunes, a las 18, la jefa del oficialismo en la Cámara alta, Patricia Bullrich, mantendrá una reunión clave con senadores de bloques dialoguistas para ajustar el articulado final del proyecto, con el objetivo de evitar una votación en particular compleja durante la sesión extraordinaria prevista para pasado mañana. El encuentro se realizará en el bloque de la Unión Cívica Radical (UCR) y busca blindar la iniciativa antes de su tratamiento en el recinto. Si bien el dictamen de mayoría obtenido en diciembre garantiza, en principio, la aprobación en general, el foco del oficialismo está puesto en la votación artículo por artículo, donde aún persisten resistencias y pedidos de modificaciones. Desde el entorno de Bullrich reconocen que el respaldo político pasó de un escenario inicialmente cerrado a uno más ajustado, con apoyos condicionados a cambios puntuales. En ese contexto, los bloques dialoguistas anticiparon que podrían impulsar votaciones por capítulos completos y, en los puntos más sensibles, por artículos individuales. El oficialismo enfrenta un escenario adverso en la votación en particular, con una oposición fragmentada pero potencialmente articulada entre sectores del kirchnerismo, peronistas distanciados del Gobierno y legisladores provinciales con posiciones fluctuantes. La estrategia de estos espacios apunta a capitalizar los desacuerdos para introducir cambios en el recinto o forzar el regreso del proyecto a la Cámara de Diputados. Para alcanzar el quórum y sostener la ley, La Libertad Avanza necesita sumar aliados: cuenta con 21 senadores propios y depende del acompañamiento de la UCR, el PRO y legisladores provinciales clave para alcanzar los 37 votos necesarios. Entre los puntos más conflictivos de la reforma se encuentran el régimen de aportes sindicales y empresariales, la esencialidad de ciertas actividades, la ultraactividad de los convenios colectivos, los fondos destinados a obras sociales, el sistema de indemnizaciones y los plazos de implementación de los nuevos mecanismos laborales y tributarios. Desde el Gobierno admiten que la disputa dejó de ser meramente técnica y pasó a tener un fuerte contenido político y simbólico. La definición de esta semana será determinante para el futuro de una reforma que lleva décadas de intentos fallidos y que ahora enfrenta su prueba más exigente en el Congreso.
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