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  • Florencia Torrente, a corazón abierto: el duelo por la muerte de su padre, las críticas a su familia y el personaje que la hizo volver a conectar con el teatro

    » Clarin

    Fecha: 09/02/2026 06:39

    Flor Torrente es una de las protagonistas del verano en la Ciudad de Buenos Aires con la obra de comedia romántica Mi amiga y yo (Teatro Astros). Interpreta a Valeria (interés amoroso del comediante Sebastián Presta), un personaje que llegó a su vida en el momento que más lo necesitaba. A raíz de la muerte de su padre, Rubén Torrente, a principios del 2025, la actriz confesó haber perdido por un tiempo la conexión con las cosas que le hacían bien y su año se basó en buscar lugares seguros. Me costaba mucho salir y también la noche. Pasaba mucho tiempo en mi casa, contó Torrente en un diálogo que mantuvo con Clarín en el camarín del Teatro Astros. Al igual que la televisión y el cine, el teatro siempre fue un espacio confiable para ella. Pero luego del fallecimiento de su padre algo dentro suyo la estaba reteniendo de decirle que sí a sumarse a los elencos de las obras que le acercaban. Cada vez que me traían un proyecto, no me entusiasmaba. Siempre le encontraba algo para no hacerlo, detalló la artista de 38 años. Un día le llegó la invitación para ver Mi amiga y yo y vio por primera vez a Valeria (por aquel entonces interpretada por Josefina Scaglione) con su guitarra y sus canciones que nunca terminaba de escribir. Vi muchas cosas que me sorprendieron y me dieron risa, y yo para reírme soy difícil... Se bailaba, había música y me gustaba la idea de volver a conectar con un instrumento, relató la hija mayor de Araceli González quien también sabe tocar el piano y la guitarra. -¿Cómo fue incorporarse al elenco de Mi amiga yo? ¿Ya conocías a Sebastián Presta? -A Sebastián no lo conocía personalmente, es muy amoroso. Si conocía a Diego Reinhold, el director. Me llamó en noviembre del año pasado y antes de irme de vacaciones me invitó a ver la obra. Siempre digo que el director que también es actor tiene un plus y puede transmitirle muy bien las cosas a un colega. Tuvimos ensayos cortos, pero intensos. Trabajamos mucho el pensamiento del personaje y a mí lo que más me gusta de ese proceso es poder construirle capas. -Tu personaje ya lo había interpretado otra actriz anteriormente. ¿Cómo encaraste el papel? - A mí lo que más me divertía de verla a Josefina en escena era pensar en todas las cosas diferentes que yo podía hacer. Nosotras somos distintas y mis elecciones también lo fueron. Fue un proceso muy lindo, también porque me abrieron el espacio para opinar sobre los textos y decir lo que pensaba. -En escena tenés un montón de desafíos físicos... -¡Tengo doce cambios de ropa! La obra dura una hora y cuarto y hay vestuarios que solo llevo puestos un minuto y medio. Es un desafío, pero tengo un ser maravilloso que me acompaña: Leti, la chica de vestuario. Con ella corremos juntas durante toda la hora. Todos estos cambios de vestuario van de la mano con la estructura de la obra. -¿Qué es lo que más te sorprende de la estructura de la obra? -Hay momentos que irrumpen con la cotidianidad que presenta la historia, ya de por sí arranca con un monólogo de stand up que se mezcla con lo que sucede en la vida del personaje de Sebastián. Esa dinámica de cortar entre el show y la realidad hace que la gente se quiera involucrar más. Acá se animan a opinar y participan. -La historia aborda el amor no correspondido. ¿Alguna vez estuviste en una situación similar con alguna amistad? -La verdad que no, nunca pasé esa línea. Quizás de más chica uno confunde el cariño con otra cosa mientras construye vínculos, pero no a esta edad. -Mencionaste que conectaste con el personaje por el lado de la música... -Sí, mi personaje es una chica que escribe canciones que nunca saca. Al final de la obra sucede algo que me hace sentir que también es un poco mi historia. Yo escribo hace muchos años y todo ese material todavía no salió a la luz. Quizás interpretar mi personaje cada noche me fomente a que finalmente este sea mi año Las fibras sensibles Florencia está en el ojo mediático desde la niñez, primero con la televisión, las revistas y más en la actualidad con las redes sociales y los portales de noticias. Hija de la actriz y empresaria Araceli González y también hermana del streamer Tomás Kirzner, la artista siempre mantuvo un perfil bajo a pesar de los escándalos en los que se vieron envueltos sus familiares. -Tu mamá tiene una carrera consolidada. Cuando eras chica, ¿te advirtió sobre los riesgos de la exposición pública? -Más que consejos específicos sobre lo artístico, recibí tanto de mi mamá como de mi papá -él era comerciante- consejos de vida. Gracias a su crianza, aprendí a cuidarme, a respetarme, a no estar en lugares donde no quiero estar y mantener siempre la cultura del trabajo. Podríamos estar un año hablando de todo lo que ellos me enseñaron. -Tanto tu mamá como tu hermano suelen ser blancos de críticas. ¿Qué sentís cuando se meten con ellos? -Me parece algo muy "vintage" cuando se meten con ellos. En lo personal, si hablan de mí no me interesa, pero cuando dicen bolud. de mi familia no me hace feliz. Entiendo que la gente a veces inventa porque eso vende. Hace poco dijeron que estaba embarazada solo por una foto donde se me veía panza. ¡Soy mujer, soy humana, tengo órganos y a veces puedo estar hinchada! Sé gestionar mis emociones, pero me conflictúa más cuando se meten con mi familia porque ahí me toca una fibra diferente. Yo soy tranquila, pero no me hinchen las pelo Si tengo que contestar algo, lo voy a hacer y siempre, ante todo, voy a respetar. Pero tengo mis límites. -El 27 de febrero se va a cumplir un año de la muerte de tu papá y recientemente contaste que el duelo es algo que no se termina nunca. ¿Cómo estás actualmente? -Quizás estoy bien todo el día y, de repente, algo cotidiano, un aroma o una palabra me conecta y arranco con el llanto. Me permito transitar eso porque siento que no guardarme las emociones no me lleva a ningún lado y uno se enferma sino. Cuando empezamos los ensayos en el teatro les advertí a mis compañeros que estaba muy sensible y que podía llorar en plena escena. Es importante abrir esa puerta para que el otro te pueda acompañar. -Nico Vázquez, que ahora está haciendo Rocky en el teatro, contó que a veces recibe señales de su hermano. ¿Vos recibiste alguna señal que digas "acá está mi papá"? -Para mí está todo el tiempo en todos lados, creo que no le doy respiro, pobrecito. Lo soñé dos veces y fueron sueños muy vívidos que prefiero guardarlos para mí. Pero le pregunté todo lo que necesitaba saber y fue increíble. -El año pasado también te pusiste de novia con un amigo de la familia... -A Santi lo conozco de toda la vida porque es hermano de un amigo de mi hermano. Dejamos de vernos por mucho tiempo porque él vivió afuera. Cuando se dio el reencuentro, conectamos desde otro lugar. Todo lo que pasó con mi viejo adelantó muchos procesos y nos fuimos a vivir juntos. Él me acompañó muchísimo, fue un pilar muy importante en el día a día y, sobre todo, en las noches, que para mí fueron lo más difícil. Estamos felices, nos llevamos bárbaro y es una persona muy importante en mi vida. Además quiere mucho a mi hermano más chiquito (hijo de mi papá con su última pareja, Natalia Lezcano) y eso para mí es fundamental. El universo de Flor: arte, moda y ficción Además de ser modelo, actriz y conductora, Torrente tiene a Helicia, una marca de indumentaria y accesorios que fundó con su mejor amiga. Si bien sus jornadas de trabajo son largas y más los días en que tiene que viajar al centro porteño para hacer Mi amiga y yo, Flor no deja de disfrutar de lo que hace. -Sos dueña de Helicia, empresa que usa material de origen vegetal. ¿Cómo hacés con tantos trabajos? -Es que "soy yo" en todas esas versiones: dibujando, escribiendo, creando o actuando. A veces se piensa que el trabajo tiene que ser duro y difícil, pero lo que te sale fácil también es trabajo. Dibujar y crear es algo innato para mí. Tener una empresa significa pensar en el futuro. No me gusta hacer cosas por hacer, tirar ropa al mundo y seguir contaminando. De hecho, mi sueño es tener más facilidad para traer materiales orgánicos y sustentables, como el cuero de hongos y cactus. -¿Te atrae el universo del streaming o la conducción? -Me encanta la conducción. No estoy cerrada a ningún proyecto que me interese, ya sea un podcast o nuevas propuestas. Tengo ideas escritas y ganas de ejecutar, pero siempre que tengan que ver conmigo. No puedo sostener algo en lo que no creo. -¿Volverías a la televisión abierta? -Me propusieron estar en MasterChef, pero no podría cocinar ningún animal, así que no sería una participante pertinente para el programa. Me encantaría que vuelvan los proyectos de ficción. Tenemos un país hiper creativo y talentoso, y es una lástima que no haya espacios de ficción para la gente que no tiene plataformas como Netflix o HBO. Me parece fundamental que todos tengan la posibilidad de ver a los artistas de su país creando cosas. Me encantaría volver, pero siento que hoy falta ese espacio para producir. -Antes hablaste de lo importante que es para vos la escritura ¿Estás escribiendo alguna ficción actualmente? -Tengo cosas guardadas que aún no están terminadas. El año pasado fue un periodo raro donde me costaba sentarme a escribir. Conecté mucho más con lo manual, con el dibujo, la cerámica y la escultura. Eso fue mi terapia. Recién en noviembre volví a concentrarme en la escritura y a cranear nuevos proyectos. -Entre el cine, las series y los realities. ¿En qué espacio te sentís más cómoda? -Cada uno tiene su magia y su esencia. Lo lindo de actuar es tener un escenario diferente cada día. En el teatro, la sensación cambia según lo que uno trae encima: si estás triste, feliz o sin energía, todo eso se traslada al escenario. El desafío es conectar, porque si no conectas con el público, no pasa nada. DD Sobre la firma Newsletter Clarín

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