09/02/2026 05:47
09/02/2026 05:44
09/02/2026 05:44
09/02/2026 05:44
09/02/2026 05:39
09/02/2026 05:35
09/02/2026 05:34
09/02/2026 05:34
09/02/2026 05:34
09/02/2026 05:34
Concordia » El Heraldo
Fecha: 09/02/2026 04:28
Crimen aberrante y memoria de Santa Josefina Bakhita La trata de personas representa una de las formas más crueles y degradantes de violencia contra la dignidad humana. Es un crimen que hiere en lo más profundo a la sociedad, aprovechándose de quienes sufren la vulnerabilidad social, la pobreza y la desesperanza. Desde varias comunidades de fe y congregaciones religiosas, buscamos denunciar la magnitud de este delito y promover la memoria activa. Especialmente en la fecha del 8 de febrero, cuando la Iglesia recuerda a Santa Josefina Bakhita, símbolo de esperanza tras haber sobrevivido a la trata desde su infancia. El lema que nos propone el Papa León para este año es: La paz comienza con la dignidad: un llamado mundial para poner fin a la trata de personas. Es un crimen aberrante que vulnera los derechos fundamentales de sus víctimas. Los tratantes, con astucia y crueldad, se aprovechan de la fragilidad social, utilizando engaños y manipulación emocional, viendo en el sufrimiento ajeno una oportunidad para lucrar. Las promesas de empleo digno, oportunidades de estudio en el extranjero o incluso el acceso a servicios básicos son utilizadas como anzuelos para atrapar a quienes buscan un futuro mejor. En muchos casos, las víctimas son trasladadas lejos de sus hogares, perdiendo todo contacto con sus seres queridos y quedando a merced de sus explotadores. Se produce una cosificación y explotación de la persona humana, quitándole sus derechos y libertad. Se la humilla y agrede de tal manera que se la degrada por completo. La violencia reiterada y el abuso provocan graves cicatrices físicas y emocionales, derivando en importantes consecuencias psicológicas. Si logran escapar, tienen serias dificultades de integración social, y difícilmente regresan a sus comunidades. Un 8 de febrero, memoria litúrgica de Santa Josefina Bakhita, el Papa Francisco dijo: Aliento a cuantos están comprometidos a ayudar a hombres, mujeres y niños esclavizados, explotados y abusados como instrumentos de trabajo o placer, y a menudo torturados y mutilados. Deseo que cuantos tienen responsabilidades de gobierno tomen decisiones para remover las causas de esta vergonzosa plaga, plaga indigna de una sociedad civil. Que cada uno de nosotros se sienta comprometido a ser portavoz de estos hermanos y hermanas nuestros, humillados en su dignidad. Francisco fue una voz incansable de denuncia y cercanía con las víctimas, señalando que "la trata de personas es una herida abierta en el cuerpo de la sociedad contemporánea, una plaga en el cuerpo de Cristo. Es un crimen contra la humanidad". Las mujeres y las niñas representan el 72% de las víctimas de la trata identificadas, porcentaje que aumenta considerablemente en el contexto de la trata con fines de explotación sexual. A nivel mundial, una de cada tres víctimas detectadas es un niño. Se les obliga a trabajar en condiciones de esclavitud, la explotación y opresión sexual, o el tráfico de órganos para trasplantes clandestinos. En la Argentina hay zonas más propicias a la operación de estas bandas criminales. Niños, niñas, adolescentes y jóvenes desaparecen sin dejar rastros, como si de pronto se volvieran invisibles. De vez en cuando algún episodio ocupa los medios periodísticos; pero la gran mayoría queda en las sombras de la pobreza, la indigencia y las corrupciones cómplices. En muchos países existen leyes y políticas de inmigración injustas, arraigadas en una cultura de racismo y xenofobia. Lamentablemente en estos últimos meses somos testigos de estos malos tratos hacia migrantes en lugares concretos del planeta. Se promueve una política deshumanizada que alimenta el odio, la división y la violencia. Estas políticas terminan empujando a los más frágiles a la búsqueda de subterfugios de caminos ilegales, en los cuales los llamados coyotes se aprovechan secuestrando en complicidad con redes mafiosas. Qué Santa Josefina Bakhita, "esclavizada, vendida y comprada, torturada brutalmente, interceda por quienes son prisioneros de la trata y la esclavitud. Que los torturadores les devuelvan la libertad y este mal sea desterrado de la faz de la tierra". (Francisco)
Ver noticia original