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» La Nacion
Fecha: 09/02/2026 03:05
Descomposición institucional de la provincia de Buenos Aires La integración de la Corte ha quedado atrapada en disputas coyunturales, disputas legislativas y conveniencias partidarias que nada ayudan al fortalecimiento del Poder Judicial - 4 minutos de lectura' La Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires funciona hoy con menos de la mitad de los ministros que la Constitución prevé. De los siete integrantes que deberían conformar el máximo tribunal provincial, solo tres se encuentran en funciones, mientras cuatro vacantes permanecen sin cubrir. No se trata de un dato menor ni de una anomalía pasajera: es una situación que se prolonga en el tiempo y que compromete severamente la calidad institucional del sistema judicial bonaerense. Las vacantes se acumularon tras jubilaciones, renuncias y fallecimientos, sin que el sistema político haya logrado -o querido- dar una respuesta a la altura de la gravedad del problema. En 2020 falleció Héctor Negri, y en 2021 se jubiló Eduardo Pettigiani y renunció el Eduardo De Lázzari. La jubilación de Luis Genoud en 2024 terminó de consolidar un escenario que ya era frágil y que hoy resulta tan alarmante como insostenible. Para poder funcionar, la Corte se ve obligada a recurrir a mecanismos de integración extraordinarios, convocando jueces de instancias inferiores para conformar quorum y mayorías. Aunque estas herramientas están previstas normativamente, su uso permanente desnaturaliza el rol del máximo tribunal y convierte la excepción en regla. Es mayor la gravedad aún por hallarse los ministros de la Corte en minoría. Esto permite que se decidan sentencias votadas favorablemente por los cuatro jueces subrogantes, en contra de lo decidido por los miembros del alto tribunal provincial. Un tribunal constitucional que debe operar de modo sistemático con jueces ajenos a su integración natural no solo pierde eficiencia, sino que debilita su autoridad funcional y simbólica. La Corte no es un tribunal más: es la última palabra en la interpretación de la Constitución provincial y garante final de los derechos de los bonaerenses. La explicación formal es conocida. Los ministros de la Suprema Corte son designados por el Poder Ejecutivo con acuerdo del Senado, sin intervención del Consejo de la Magistratura. En los hechos, esto convierte cada vacante en una pieza de negociación política. Lo que resulta inadmisible es que esas negociaciones se bastardeen y prolonguen indefinidamente, mientras el máximo órgano judicial del distrito funciona en condiciones de manifiesta precariedad institucional. La integración de la Corte, y también la búsqueda de candidatos, ha quedado atrapada en disputas coyunturales, intercambios legislativos y cálculos de conveniencia partidaria que poco tienen que ver con el fortalecimiento del Poder Judicial. La Corte incompleta no es un problema abstracto ni corporativo. Tiene consecuencias concretas: demora en las decisiones, sobrecarga de trabajo para los ministros en funciones, incertidumbre jurídica y un mensaje preocupante hacia el conjunto del sistema judicial. Más grave aún, consolida la idea de que el funcionamiento pleno de las instituciones puede quedar supeditado a la lógica de la negociación política permanente, aun cuando está en juego uno de los poderes del Estado. Se señala que durante el año en curso podrían avanzar las designaciones pendientes. Completar su integración no es una concesión política ni una decisión discrecional: es una obligación constitucional. De igual modo, que los candidatos sean propuestos en forma honesta sobre la base de sus aptitudes para el cargo y no por simpatía política. Mientras la Corte siga funcionando con menos de la mitad de sus miembros, la Justicia bonaerense continuará operando bajo una sombra de provisionalidad totalmente inaceptable en un Estado de Derecho. El tribunal incompleto es, en definitiva, el reflejo de una institucionalidad quebrantada. Una decisión política a la altura de su relevancia, alejada de acuerdos motivados por fines subalternos y de dudosa legitimidad y legalidad, es hoy claramente impostergable. Últimas Noticias Ahora para comentar debés tener Acceso Digital. Iniciar sesión o suscribite
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