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  • Mariano Saborido: Mi primera escuela de actuación fueron las novelas que veía en la tele con mi abuela

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 09/02/2026 01:45

    Mientras la nieve cubre el vidrio del auto, Mariano Saborido, aún con las escenas frescas en la memoria, sentía extrañeza de vivir aquello que tantas veces imaginó. Era su primer rodaje grande, jornadas enteras actuando, ensayando y de pronto, mientras mira el paisaje aparece el camino de Los Siete Lagos, teñido de blanco. Pero a la vez no podía evitar pensar: ¿Cómo voy a hacer? Estoy recansado, me repetía interiormente. Pero la energía volvía con el paisaje, la emoción de estar allí, cumpliendo lo que de chico parecía inalcanzable el deseo de actuar en una ficción: Hija del fuego: la venganza de la bastarda. Ser parte del elenco de un culebrón, con todos los condimentos para serlo, desde el guión, la elección de los personajes, estaba cumpliendo su sueño y era todo real. Así lo recordó en conversación con Teleshow: Esto es un sueño. Muy lejos de ese auto, de ese frío, estaba Puerto Deseado. En esa ciudad patagónica, las tardes junto a su abuela marcaban el ritmo del día. Las novelas acompañaban la siesta, y el televisor encendido mostraba otros mundos posibles. Allí nació la idea: ser uno de esos rostros, formar parte de las historias que llenaban la casa de voces y silencios. Nunca hubo un plan escrito para llegar a Buenos Aires. El deseo creció sin urgencia, entre meriendas y miradas cómplices. Un día, la idea de estudiar comunicación se impuso, y con ella, la decisión de dejar atrás la rutina previsible y la ciudad natal. Puerto Deseado, Santa Cruz, seguía presente en cada paso, en cada duda, en cada tarde en la que la abuela encendía el televisor y él se permitía soñar. ¿Cómo te convocaron para el personaje? Ya conocía al productor y a Leo Calderón, el guionista, de haber trabajado en ATAV, en la uno, y me dijeron que había un personaje que era para mí. Yo estaba feliz porque era como medio la primera vez que me decían: Hay un personaje para vos. Entonces, chocho dije: Sí, obvio. Y bueno, cuando lo leí, me encantó. Al principio iba a ser... Yo hago una obra que se llama Lo que el río hace, de las hermanas Marul, y al principio tal vez era un personaje medio que tenía una tonada, porque yo venía obviamente de un correntino. Entonces parecía que por ahí era un personaje que iba a ir por ese lado, como de otra provincia, que vivía ahí en el pueblo en el que está ambientada la serie. Finalmente, eso no quedó y se construyó de otra manera. ¿Qué te llamó la atención al componer este personaje? É es el que averigua y además el primero que sabe la verdad sobre el personaje de la China Suárez. Y ahí se empieza como a jugar, si va a contarle a alguien del pueblo su verdad, porque hasta el momento todos los que saben la verdad de ella son sus amigos, y nadie más. Entonces, ahí ella un poco piensa qué hacer, si matarme o ver hasta dónde llego. Y yo también, por otra parte, digo, bueno: La mando al frente o me uno, no voy a espoliar más (se ríe), eso me resultó interesante, bien de novela. ¿Tu personaje tiene algo especial que le hayas aportado vos? El texto estaba escrito casi así tal cual, el guion es bárbaro. Yo creo que había algo de divertirme con el personaje, que eso es lo que le aporté. Encontrarle el tiempo y la gracia, esa nota de humor que tiene este dramón, que es la serie. ¿Cómo fue tu recorrido previo en televisión y teatro antes de este personaje? En ATAV venía de hacer de Paco Jamandreu. Después de ATAV empecé con Separadas, que esa finalmente se canceló por la pandemia, y después estuve un poquito en La 1-5/18, una cosa muy chiquitita, un papel superpequeño que yo hacía de un hijo como no reconocido de Roly Serrano y en un momento aparecía Nazarena Vélez, que era mi madre. Yo creo que Nazarena no se debe ni acordar. Porque fue muy pequeña la participación mía, pero estuve también. Disfrutaste del elenco... Grabamos todo el día muchas de las escenas que se ven con Antonella Costa, que es el personaje de Rosa, que fue lo más trabajar con ella, yo no la conocía y estuvo hermoso. Y ahí compartimos todo un día de escena en escena, cambiándonos cada fin de escena para grabar nuestras escenas en la tienda. Con la China compartimos también un par de escenas en la tienda, y con Eleonora Wexler también. La China es lo más...relajada, muy buena compañera. ¿Siempre soñaste con ser actor? ¿Qué novelas o programas te marcaron en tu infancia en Santa Cruz? Yo era muy fanático, esto ya más de adolescente, de una novela que se llamaba Mujeres de nadie, que tuvo dos temporadas en Canal 13, tenía un elencazo. En la primera temporada, estaba Susú Pecoraro, con Luis Luque, que hacían la pareja, y Alejandro Awada era el malo. En la segunda temporada la protagonista era Luisa Kuliok, que era su vuelta a las novelas en ese momento. Estaba Virginia Lago, que hacía de madre de Laura Novoa, que era espectacular porque era medio maliciosa. Y después, bueno, Floricienta, Resistiré, Chiquititas, todo lo que había lo consumía. Padre coraje, por supuesto, tantas... ¿Cuándo comenzaste a hacer teatro? Cuando era chico, tipo a los once años, empecé a hacer teatro en un grupo que se armó, que hacíamos como imitaciones de musicales de Cris Morena o High School Musical. Y después ya más de adolescente me pasé a un grupo con de obras de texto y fue divino. Igualmente siempre digo que, mi primera escuela de actuación, fuero las novelas que veía en la tele. ¿Qué personajes te gustaban interpretar o te identificaban? Siempre me gustaban los malos, o los que tenían alguna caractrística especial, como alguna cosita particular de actuación. Me acuerdo que estaba la que hacía de muda, que era Fabiana Lago, ese personaje me encantaba. Como esos personajes así medio periféricos, porque tienen alguna cosa, que aportan por ejemplo un poco de humor y también tener una pequeña historia que contar. Esos me encantan siempre. ¿A qué edad y por qué decidiste mudarte a Buenos Aires? Me vine a los diecisiete. Cuando terminé el colegio, sí, terminé el colegio y me venía a estudiar psicología y después terminé estudiando comunicación social. Hice toda la carrera, no me recibí porque me quedaron como los últimos finales y la tesis. ¿Cómo viviste la decisión de dejar tu ciudad y qué pensó tu familia? Sí, es difícil el salto. Muchos del sur nos vamos a estudiar a Córdoba o a Buenos Aires, es bastante normal la migración. Entonces terminado el colegio, hablé con mis padres, mi familia, y les dije quiero ir a Buenos Aires. No sé por qué, porque yo no la conocía. ¿Por qué? No, no sé, por alguna razón no viajaba nunca a Buenos Aires, entonces no conocía. Córdoba tampoco conocía. Fue así, y... además, yo sabía que acá estaba el teatro y que iba a poder hacer, no sé si actor, pero por lo menos iba a poder ir a ver teatro, iba a poder ir a ver cosas que me gustaban. Tenía como un pálpito que, que bueno, que resultó ser el correcto. ¿Cómo fue la llegada y la adaptación a la ciudad? Imaginate, mi pueblo tiene aproximadamente veinte mil habitantes. Yo siempre digo que es como una cuadra de Palermo. Al principio, er la cinfusión de la gran ciudad. Salía del subte y no sabía dónde estaba. Pero me gustaba, Todo era nuevo. Además, yo vivía solo. Entonces, podía como experimentar medio cierta vida de adulto, pero todavía adolescente, y leer cosas que me gustaban, escuchar música. Y mientras estudiaba, fumaba y leía autores que me gustaban. Me hacía medio el artista de otra época, actuaba solo... ¿Cómo fue tu red de vínculos en Buenos Aires? Sí. Yo tenía una amiga que se había venido a estudiar también acá y hacíamos la misma carrera. Y con ella seguí vinculándome y después, bueno, abrí como las amistades a mis compañeros de la facultad y me hice una muy amiga que hoy en día es mi mejor amiga, que, bueno, no vive más en Buenos Aires. Y después, cuando empecé a estudiar actuación acá, mis amigos de hoy en día, la mayoría son ellos, de los cursos, de mi trabajo de actor, compañeros de clases, de las obras de teatro. ¿Volvés a Puerto Deseado o recibís visitas de tu familia? Voy, voy, sí. Suelo ir tipo una vez por año para las fiestas, una cosa así. Sí, voy, veo a mi familia, también viene ellos a visitarme. ¿Qué te dice tu familia cuando te ve trabajando junto a actores y actrices reconocidos? Están contentos. Además, es medio como impensado, que un chico de un pueblo tan chico y de tan lejos como que trabaje en algo así. Yo los veía de chiquito a muchos de los actores con los que terminé trabajando, y me sigue sorprendiendo. ¿Recordás alguna experiencia que te haya marcado especialmente al compartir escena con figuras que admirabas? Mirá, me pasó una vez con Mercedes Funes, yo a ella la miraba mucho, siempre me pareció una actriz, pero increíble. Su personaje tenía una pequeña difucultar para pronuciar la r. Era muy genial, lo que hacía. Mi personaje no tenía mucha interacción en ATAV, pero bueno, mi personaje le hacía un vestido y yo tenía que ir a la casa de ella y ella me leía unas cartas...esa primera escena con ella me acuerdo que me había puesto muy nervioso, pero me calmé, es la sensación de...estoy actuando con Mercedes Funes (exclama). ¿Te sigue sorprendiendo trabajar con referentes o ya lo vivís como algo cotidiano? Si bien ahora ya se transformó en mi trabajo y lo tomo como algo normal, siempre está el niño en mi interior que dice: Mirá con quién estoy trabajando, sueño hecho realidad.

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