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» La Nacion
Fecha: 07/02/2026 07:53
La fotógrafa juega con íconos pop y conjuga el alimento y distintas partes del cuerpo humano en obras de arte Un sándwich con lengua, una torta con dedos y un choclo con dientes son algunas de las fotografías que forman parte de Víveres, la serie con la que Andrea Guedella deslumbró en la pasada edición de Pinta Ba y en la bienal de fotografía de Paraty (Brasil). Originaria del mundo de la publicidad y fanática de Cindy Sherman, la artista recurre al autorretrato y a los íconos pop para transmitir mensajes que nos hacen pensar. Las cámaras formaron parte de su vida desde su infancia ya que tanto su papá como su abuelo disfrutaban de sacar fotos. Mi relación con la fotografía empezó desde muy chica, a comienzos de la década del sesenta. No porque supiera sacar fotos sino porque las cámaras siempre estuvieron en mi familia. Íbamos de vacaciones y ellos tomaban miles de imágenes, un poco lo mismo que hago yo todos los días. Así que, cuando terminé séptimo grado, me regalaron una cámara y cuando concluí el secundario me regalaron otra, recuerda. Durante su adolescencia, la artista quiso hacerse unos pesitos y comenzó a fotografiar a los chicos y chicas que hacían deportes en el club del barrio de Florida, al que ella también asistía. Empecé con un novio que tenía en ese momento. Teníamos una cámara y una ampliadora. Entonces, sacábamos fotos a los equipos durante los partidos. Después, les llevábamos las hojas de contacto y, a la semana siguiente, ellos las aprobaban. Finalmente, por un intercambio de dinero, que era bastante poco pero era bueno para todos, les entregábamos las copias. Al momento de elegir una carrera universitaria, Guedella se inclinó por Comunicación Social y Publicidad y, por aquellos años, la fotografía quedó en segundo plano. Durante esa época, utilicé la fotografía solo como hobbie (o para tomar fotos) en viajes. También usaba las fotos como referencia (en el mundo de la publicidad). No eran fotos mías sino de autores publicitarios o renombrados. Muchas veces recurría a estas imágenes como boceto para presentar mis ideas. Por ejemplo, qué tipo de luz quería, qué gama de color, qué encuadre. Siempre estuve relacionada. Guedella trabajó en agencias de publicidad hasta principios del 2000 y luego decidió virar hacia el Diseño Gráfico. Este volantazo se produjo cuando la artista decidió armar su familia y tener hijos junto a su marido. Amo la publicidad, pero era un trabajo muy intenso. Empecé a hacer todo lo que era branding y logotipos porque me insumía menos tiempo. Tuve el lujo de trabajar muy cómodamente en formato home office en un momento en que esa modalidad todavía no era tan popular. De esta manera, ya no tenía tanta intensidad (a nivel laboral) y pude criar a mis hijos. En ese momento, mi trabajo creativo se enfocó más en formar a mis criaturas, pero ahí surgió mi comienzo con la fotografía porque con mis hijos, con mi familia y el diseño retomé el uso fotográfico. Poco a poco, el uso esporádico de la cámara fue transformándose y comprendió que la fotografía era algo que realmente la apasionaba. Muchas veces no tenía presupuesto para contratar un fotógrafo y decía: Bueno, si la foto me sale bien, puedo hacer yo el catálogo y podría bajarle el presupuesto al cliente. Quizás hice mal, pero las fotos me las aprobaban. Ahí me di cuenta de que mis fotos estaban bien. Luego, cuando aparece Facebook, empiezo a subir fotografías y mucha gente del medio fotográfico y publicitario me decía: Rubia, ¿estas fotos son tuyas? ¡Son buenísimas!. A partir de ese momento, Guedella tomó la decisión de formarse y empezar a estudiar con otros colegas fotógrafos. Me di cuenta de que era buena pero que tenía que estudiar. Y volví. En ese momento, mis hijos ya estaban crecidos y me hice un espacio para no molestar a nadie a nivel familiar. Debo reconocer que mi familia me apoya. Igual, sabían que era algo que yo iba a hacer sí o sí. Pero bueno, no es lo mismo cuando te apoyan. También me critican mucho, sobre todo mis hijos, que son personas jóvenes. Eva tiene 28 años y Constantino, el menor que también es fotógrafo, 24. Me interesa mucho el punto de vista de ellos, asegura. La artista decidió romper el hielo con Laura Messing, su primera maestra en el oficio de quien guarda muy buenos recuerdos. Estudié con ella por dos años. Fue muy buena conmigo, pero también estricta y crítica. Eso fue de gran ayuda para mí. Fue Laura la que me animó a finales de 2014 a mandar mis fotografías a las distintas convocatorias. Ya estás lista. Tenés que seguir ese camino, me dijo. Fue ella quien vio en mí toda la poptitud (su estilo) y fue la primera en descubrirlo y en definirme como una fotógrafa pop, reconoce. Guedella encontró la voz autoral que la distingue recurriendo a íconos pop y elementos de la cultura de masas. En sus obras, combina a personalidades como Frida Kahlo y Eva Perón con marcas comerciales, utensilios de cocina y referencias a la historia del arte. Yo soy un poco así (me gusta mezclar distintos temas). Lo más honesto que tengo es mi obra y es parte de cómo soy yo. Me gusta que haya coherencia entre lo que se ve y lo que soy, sostiene. En 2015, envió parte de su trabajo a la Bienal de la Fundación Arte x Arte y quedó seleccionada. En ese momento, sentí que se me abrió una puerta importante y no paré de trabajar, cuenta. A partir de ahí recibió otros premios y menciones, como el primer puesto en FAPA (Fine Art Photography Awards) por su serie Víveres; y el premio que le entregó la Fundación Julian Margaret Cameron en Inglaterra por su intervención digital en la serie Poptitud. Inquieta, la artista revela que también pinta acuarelas y que le gusta fabricar objetos, lo que la convierte en una artista integral. Ahora empecé a estudiar costura porque quiero hacerme algunas prendas que no existen y que me gustaría tener. Las quiero para mis caracterizaciones. En este momento, por ejemplo, quiero confeccionar un vestido de bananas y quiero hacerlo yo. No creo que lo textil se desarrolle en mí al mismo nivel que lo fotográfico pero, seguramente, alguna intervención habrá. Víveres es una de las series fotográficas con más vuelo de la artista. Dichas fotos fueron sacadas durante la pandemia y surgieron como una reflexión sobre el miedo a morir y de la observación de lo que sucedía en la sociedad ante este peligro. Al principio, todo era conseguir mucho papel higiénico (risas). El mandato era que había que conseguir cosas, ya fuera alcohol en gel, barbijos, comida o contratar el cable. Con el pasar de los días, me fui con la mente a las memorias de mi infancia, en las que yo escuchaba a mi familia hablar de, por ejemplo, el hambre en África, de otras pandemias, de las guerras y de todo tipo de cosas que deshacían a la humanidad. Yo siempre les decía que no me iba a morir y todos me miraban como diciendo: What?! ¿Por qué decís eso?. Yo lo decía muy segura, que jamás me iba a morir de hambre, que, si me buscaban, yo me iba a esconder. Pensaba que, ante un caso de necesidad, podría comerme las flores, el pasto, las uñas, el cabello y hasta mi propia piel. Yo decía esas cosas y medio que me las censuraban. Qué barbaridades estás diciendo, me retaba mi mamá. Yo le respondía que me la iba a comer a ella (risas). Lo hacía un poco para provocar, para ver qué sucedía y, por qué no, para reírme un poco de ella. La artista sostiene que esos recuerdos sumados a la necesidad de abastecimiento que se produjo durante la cuarentena fueron el germen para crear la serie Víveres. Tuve la necesidad de abastecerme de creatividad. Me quedé dentro de mi casa como todos, pero, por suerte, también junto con la cámara, el trípode y mi persona. El cuerpo pasó a estar de moda, por decirlo de alguna manera. Era necesario cuidarlo, alimentarlo bien, higienizarlo. Recurriendo a mi origen antropofágico con mi mamá (risas) y a la publicidad, decidí transformar el cuerpo en cuerpo de obra, como sujeto y objeto fotográfico. Quise convertirlo en alimento de consumo, en un espacio de resistencia. Esta serie tiene varias capas y lecturas. Y bueno, por supuesto, es un poco impresionante y humorística porque así es como soy yo. Guedella recuerda que, además de lookearse para algunas de las fotos de Víveres, también tuvo que poner manos a la obra y cocinar. Hay una fotografía que se llama Lady Fingers, que es un collage fotográfico de una torta con dedos. La tuve que cocinar yo, que en mi vida había usado una manga con crema. Preparé el merengue y toda la decoración del postre. Así que esta serie me llevó a producir la obra a otro nivel. Durante la pandemia, tuvimos tanto tiempo libre que esto me distraía del pánico que me daba morir. Así que, por suerte, resistí y hoy le puedo mostrar las fotos a todos. En 2018, cuatro años después de meterse de lleno en el universo de la fotografía, Guedella abrió Disparos, su estudio fotográfico ubicado en el Microcentro. Es mi taller y mi estudio de autora fotográfica. Es súper luminoso y, cuando entro acá, siento que es otro planeta. Es un mundo donde tengo cierta soledad para crear, pero también para disfrutar con gente querida, amigos, clientes y coleccionistas. Suelo abrir el taller no solo para mostrarlo, sino porque está montado como una galería de arte. Muchas veces me alquilan el espacio curadores u otros artistas para mostrar sus obras. Espacio Disparos no da a la calle por lo que los eventos quizás no son tan masivos, pero siempre convoco por redes y pasan cosas preciosas. Actualmente, Guedella trabaja en una nueva serie fotográfica que se alejará del pop y el humor para mostrar su costado más intimista. Es un proyecto que empecé hace algunos meses porque en 2025 perdí a dos personas muy importantes para mí que fallecieron. Eso me produjo una emoción tan inmensa que, de alguna manera, necesité hacer catarsis y usé la fotografía para eso. En principio, el trabajo se llamará Sujetos perdidos y se construye sobre los objetos (que quedan) de los seres queridos cuando se van de nuestro plano. Creo que le va a interesar a mucha gente por la sensación de qué hacer frente a estos objetos: ¿los tiramos, los guardamos, los repartimos? Hay objetos, como puede ser un alfiletero, que son muy sencillos para otra persona pero que para uno simbolizan un montón de cosas. Esta serie no será pop ni publicitaria sino que será muy íntima y bella. Trato de construir esa intimidad, esa nostalgia y la alegría que da rescatar lo lindo que nos dejaron los seres queridos que ya no están. Últimas Noticias Ahora para comentar debés tener Acceso Digital. Iniciar sesión o suscribite
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