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  • Día de la robótica: impacto y desafíos de la automatización de tareas

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    Fecha: 07/02/2026 05:47

    Cada 7 de febrero el ecosistema tecnológico global celebra el Día de la robótica, un campo que ya no es exclusivo de laboratorios o fábricas futuristas, sino un elemento central en la producción, los servicios y la competitividad empresarial. Esta fecha se reconoce de manera informal en diversas comunidades científicas y educativas para fomentar el debate, incentivar vocaciones en ciencia y tecnología, y visibilizar el impacto real de los robots en la vida cotidiana y en la economía. Leé también: Adolescentes salteños viajarán al Mundial de Robótica 2026 en Corea del Sur Parte de la tradición alrededor de este día se remonta a la asociación simbólica con las Tres Leyes de la Robótica formuladas por el escritor de ciencia ficción Isaac Asimov, que siguen siendo referentes éticos en el diseño y uso de sistemas automatizados. Qué son las tres leyes de la robótica Formuladas por Asimov a mediados del siglo XX, las leyes funcionan como un marco ético conceptual que todavía hoy atraviesa el debate sobre el desarrollo y uso de sistemas automatizados. La primera ley establece que un robot no debe dañar a un ser humano ni, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño. La segunda ley indica que un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, excepto cuando esas órdenes entren en conflicto con la primera ley. La tercera ley señala que un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esa protección no entre en conflicto con la primera o la segunda ley. Asimov pensó estas leyes como un recurso narrativo, pero con el tiempo se convirtieron en un marco de referencia simbólico para discutir ética, control y responsabilidad en el desarrollo de sistemas robóticos y de inteligencia artificial. Leé también: Robots de compañía con inteligencia artificial: qué son, para qué sirven y cuáles son sus riesgos Asociadas originalmente a la literatura, las Tres Leyes ayudaron a instalar una pregunta que sigue vigente: cómo diseñar y usar tecnologías cada vez más autónomas sin perder de vista el control humano. Esa discusión, que durante décadas pareció lejana, hoy se volvió concreta a medida que la robótica se integra de forma acelerada a procesos productivos reales. De la ciencia ficción al corazón de la industria Lejos del imaginario de robots humanoides, la robótica moderna se expresa en soluciones específicas que ya operan en múltiples sectores. No se trata solo de una efeméride ligada a la ciencia ficción y a Isaac Asimov, ni tiene que ver con un futuro lejano: la automatización robótica ya es una parte central del presente productivo global, explicó a TN Tecno Joaquín Dahl, tecnólogo y CEO de DOING+, una compañía especializada en robótica y manufactura 3D. Y destacó que la disciplina ya se consolidó como una herramienta clave para mejorar la eficiencia, reducir costos y habilitar nuevas formas de innovación. Hoy, los sistemas robóticos atraviesan la industria manufacturera, la logística, la agroindustria, la minería, la salud, la energía y los servicios. Robots colaborativos que trabajan junto a personas, brazos automatizados de alta precisión y los primeros desarrollos de vehículos autónomos permiten a las empresas producir más y mejor, con menos errores, mayor seguridad laboral y procesos más previsibles, expresó Dahl. Entre los avances más relevantes, recordó la evolución de la manufactura aditiva o impresión 3D. Esta tecnología dejó de estar limitada al prototipado y avanza hacia la fabricación de piezas finales, de mayor escala y con múltiples materiales. En este caso, el impacto es tangible en términos de costos, tiempos de producción y sostenibilidad ambiental, al redefinir cómo se diseñan y fabrican productos industriales. Leé también: El año en el que la IA dejó de ser un experimento y se metió en casa: ya la usan 800 millones de personas Automatizar para competir El crecimiento de la robótica se da en un contexto internacional marcado por una competencia cada vez más intensa, con costos en alza y nuevas barreras comerciales. En ese marco, integrar soluciones robóticas a los procesos productivos empieza a ser menos una decisión estratégica y más una condición para sostenerse. Recurrir a la automatización está dejando de ser una opción para volverse casi una condición de supervivencia para las organizaciones, advirtió Dahl a TN Tecno. Según el especialista, la posibilidad de cumplir estándares internacionales, mejorar la calidad y ganar eficiencia resulta clave para competir en mercados globales cada vez más exigentes. La robótica, combinada con software, sensores e inteligencia artificial, se vuelve una aliada para responder con mayor rapidez a los cambios. Empleo, formación y gestión del cambio Uno de los debates que reaparecen cada vez que se habla de automatización es su impacto en el empleo. Desde la mirada del experto tecnólogo, el efecto no es automático ni necesariamente negativo. La robótica no elimina empleo de manera directa, sino que transforma tareas, exige desarrollar nuevas competencias y abre oportunidades para generar más valor agregado, señala. Para que ese proceso sea virtuoso, resulta clave la articulación entre políticas públicas, inversión privada y sistema educativo. Capacitación laboral, reconversión de perfiles y una cultura de innovación aparecen como pilares para acompañar la adopción tecnológica sin profundizar brechas. Leé también: Mover un auto con la mente ya es posible y se hizo en la Argentina: cómo funciona esta tecnología El desafío para la Argentina En países como Argentina, la discusión adquiere un carácter urgente. La estructura productiva heterogénea, los costos elevados, los problemas de escala y una economía cíclica condicionan la competitividad. En ese contexto, la incorporación inteligente de robótica puede marcar diferencias concretas. Para la Argentina, incorporar estas tecnologías no es un lujo, sino una herramienta imprescindible para bajar costos, ganar competitividad e innovar, sostuvo Dahl. Automatizar procesos permite a las empresas ganar productividad, cumplir estándares internacionales y acceder a nuevos mercados. El país cuenta con talento técnico, universidades de calidad y una base laboral con potencial de reconversión. El desafío pasa por transformar ese potencial en implementación real y en inversiones sostenidas.

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