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Concordia » Saltograndeextra
Fecha: 06/02/2026 10:44
Tras la detección del insecto en la Isla Martín García, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) elevó el estatus de alerta a emergencia fitosanitaria. Este escenario plantea interrogantes sobre la porosidad de las fronteras ante una plaga que ya devastaba cultivos en el Uruguay y que ahora amenaza la biodiversidad y la economía regional argentina. La progresión del Rhynchophorus ferrugineus en el Cono Sur ha dejado de ser una amenaza teórica para convertirse en un problema de gestión pública inmediata. Inicialmente, el Senasa había declarado el alerta fitosanitaria en octubre de 2024 mediante la Resolución 1218/2024, reconociendo al insecto como la plaga más destructiva a nivel global para estas especies. No obstante, la presión biológica desde Uruguay, donde la plaga se extendió con celeridad, terminó por perforar las barreras preventivas nacionales. Consecuentemente, el 5 de febrero de 2026, la Resolución 133/2026 oficializó el estado de emergencia tras hallazgos positivos en la Isla Martín García. Este cambio de estatus no es un mero tecnicismo administrativo; implica la activación de planes de contingencia obligatorios y la autorización de productos fitosanitarios específicos para intentar contener una dispersión que parece inevitable. La detección fue comunicada originalmente por el Ministerio de Ambiente bonaerense a través del Sistema Nacional Argentino de Vigilancia y Monitoreo (Sinavimo), según reportó el organismo en su sitio oficial. Implicancias económicas y el valor del patrimonio vegetal La gravedad de esta plaga reside en su comportamiento gregario y su capacidad de daño letal en tiempos reducidos. A diferencia del picudo negro nativo, que actúa de forma solitaria y gradual, el picudo rojo ataca masivamente, provocando el colapso de la planta desde su interior. El Senasa destaca que este insecto puede afectar a más de 35 especies, incluyendo la palmera canaria y la datilera, fundamentales tanto para el paisajismo urbano como para sectores productivos. Desde una perspectiva económica global, los datos de la FAO resultan alarmantes: aproximadamente el 40% de la producción agrícola mundial se pierde anualmente debido a plagas. En el contexto local, el mantenimiento del estatus fitosanitario es determinante para la apertura y el sostenimiento de mercados de exportación. Por lo tanto, la presencia de este coleóptero no solo pone en riesgo la identidad cultural y biológica de nuestros parques y áreas protegidas, sino que también amenaza la competitividad del sector agroindustrial. Desafíos en la identificación y la respuesta civil La identificación temprana constituye la única herramienta eficaz para mitigar el impacto antes de que el daño sea irreversible. El insecto adulto posee un color rojizo o anaranjado con manchas negras y un pico largo y delgado, características que lo distinguen de la «vaquita de las palmeras» y otros insectos locales. Las larvas, que se alimentan del tejido interno del tronco, suelen ser las responsables directas del debilitamiento extremo y la posterior muerte de la palmera. Asimismo, el organismo sanitario ha enfatizado la importancia de la responsabilidad ciudadana y profesional en la comunicación de hallazgos. Según la Resolución Senasa 778/2004, cualquier detección de nuevas plagas debe notificarse de manera obligatoria antes de su divulgación pública. Para ello, el organismo dispone de canales como el correo electrónico dief@senasa.gob.ar y líneas de WhatsApp, buscando centralizar la información para diseñar estrategias de control territorialmente efectivas.
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