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» La Nacion
Fecha: 06/02/2026 19:53
La Chola Poblete tuvo que retirar de exposición una obra que reedita un eterno dilema del arte: ¿es cita o copia? La artista fue intimada a retirar uno de los trabajos que integraba su muestra en la galería Barro, porque la hija de Oscar Bony no admite que sea un tributo; otros antecedentes de un caso que cambia de forma pero siempre vuelve - 11 minutos de lectura' La cita entre obras de arte es parte de la historia de la plástica. Que una pintura remita a otra, que una foto actualice a otra, puede leerse como un diálogo entre artistas a lo largo del tiempo. Por lo general, se trata de homenajes, pero en la Argentina esta camaradería se ha interpretado a veces como copia, y ha generado conflictos. El último, está protagonizado por una estrella actual del arte contemporáneo y la heredera de un reconocido artista que amenaza con escalar su reclamo a la justicia penal. El antecedente más reciente podría ser el de Ciruelo, en agosto pasado, cuando paseando por el Malba se encontró con una pintura casi igual a otra suya, en la muestra de Carrie Bencardino. A Ciruelo, gran artista, el caso solo le suscitó un posteo azorado. Aclarado que se trataba de una cita y que la referencia se consignaba en el texto de la exposición, no pasó a mayores. También se recordará cuando la pintora sanjuanina Mariana Esquivel, que ganó un premio provincial con una pintura y a la semana debió devolverlo porque la fotógrafa Nora Lezano denunció que era copia de una foto suya, con el apoyo de InterArtis, una asociación de gestión colectiva que protege los derechos de los fotógrafos de la Argentina. Ahora, un nuevo caso pone en debate los homenajes o las copias (esa es la clave). La Chola Poblete, una de las más reconocidas artistas del momento, premiada en la Bienal de Venecia, elegida como artista del año en Berlín, se ha codeado con la reina Letizia en Arco y es tapa de revistas. En su obra hay constantes referencias a la historia del arte personalizadas por ella, activista de su identidad trans, indígena y marrón. Por ejemplo, reeditó la fotografía de Eduardo Costa de la oreja de oro, Fashion Fiction, de 1966, pero con un aro de pan. Otra imagen icónica que recreó en una muestra en Lisboa en 2023 es la tapa del álbum Salomé de la cantante italiana Mina, de 1981. En su actual exposición en Barro, En el aire, vuelve a poner en escena una remake del famoso huevo gigante de Federico Manuel Peralta Ramos. Actualiza hitos del arte local, llevándolos a su terreno, el nuevo Pop Andino. Los artistas estudian la historia del arte, porque nada se crea ex nihilo: es un devenir. Y en eso, hay admiraciones y tributos: Duchamp le puso un bigote a la Mona Lisa en su obra L.H.O.O.Q. Más acá en el tiempo, Mondongo recreó Manifestación de Berni. Kuitca volvió a pintar a su manera el cuarto de Van Gogh en Arlés. Entre artistas esto se lee siempre con una sonrisa. La Chola, en su último tributo, compartió una fotoperformance con Marta Minujín. Cuando el galerista le propuso hacer un contrato para el uso compartido de las imágenes, la reina del pop lo sacó corriendo: Cuando hice la obra con Andy Warhol, que era mucho más famoso que yo, jamás se me pidió una foto, no firmamos nada, fue una cuestión de amistad. Entonces nadie va a hacer nada malo, confío en la Chola. No firmo ningún contrato porque me parece absurdo. Es mi manera de ser en el mundo, odio los contratos y creo en la buena fe de todos. Una lady, como casi todos los artistas. El problema llega cuando La Chola reedita una obra de Oscar Bony muy conocida: un retrato de sí mismo en blanco y negro, de traje, suspendido en el aire. Se trata de la serie El triunfo de la muerte, de 1998, y lleva un rasgo de la obra de Bony: después del disparo de la cámara, realizó un segundo disparo con un arma de fuego al vidrio de la foto enmarcada. La Chola se puso un traje y repitió la operación. Se exhibía en la muestra que tiene ahora en la galería Barro, y en la cartela decía: Sin título, de la serie La Conquista de la Muerte. La hija y heredera del fallecido Bony registró con escribano las similitudes entre ambas obras, y envió una carta documento intimando a la galería y al artista a cesar en 48 horas en la exhibición, reproducción, publicación, comunicación pública, distribución o cualquier otra forma de explotación de la obra que remite a la de su padre, por no haber pedido permiso antes de hacerla. En comunicación con LA NACION, Carola Bony explicó: Aclaro que no es una exigencia o locura mía o algo que se me antoja a mí, es la ley, es la base de la propiedad intelectual y del derecho del autor sobre su obra. Nadie puede copiar (¡y vender!) una obra ajena amparándose en un presunto homenaje o similar. No existe tal cosa en la ley argentina. Quien quiera hacer una obra tomando elementos de una ya existente, debe pedir permiso en forma previa y el autor o los titulares de esa obra deben tener el derecho a evaluar el pedido y decidir, libremente, si autorizan o no. Así de simple. No es tan habitual el pedido de permisos. Me pareció muy violento, nunca jamás me pasó algo ni parecido. Una bajeza. Me parece una locura tratar de censurar una artista o una obra. Jamás un artista consultó a otro, es algo natural hacer citas, todos lo han hecho, de Picasso a Velázquez. La Chola no se dedica a hacer bonys, es una cita de una obra y está especificado en el texto de la muestra, señala Nahuel Ortiz Vidal, galerista de Barro. Citar no es un delito También La Chola explica a LA NACION por qué pensó este trabajo: Me interesa entender la historia del arte y dialogar con ella; no concibo al artista como un genio aislado. Me formé en la era de Internet, donde las imágenes circulan, se resignifican y se reescriben. Esa obra en particular me interesó por su vínculo con la icónica serie Men in the Cities, 1980, de Robert Longo: cuerpos en suspensión, el salto, el movimiento, una danza ambigua que puede ser tanto música como muerte, como el instante de alguien que acaba de ser disparado. Longo se inspiró en el cine de gangsters; yo me inscribo en esa misma cadena de referencias. Citar no es un delito. El público se renueva, y volver sobre piezas fundamentales de la historia del arte es, muchas veces, un gesto necesario. Los músicos hacen covers; en las artes visuales, la apropiación también es una forma de pensamiento. La historiadora e investigadora Andrea Giunta escribe en su texto curatorial que la obra de La Chola remite a Bony: Eso prueba que no hubo mala intención. Las citas y apropiaciones de obras del pasado constituyen un capítulo especial de la historia del arte contemporáneo. Yo creo que estamos en un problema en el que entran en colisión una tradición contemporánea de la historia del arte, que el propio Oscar Bony suscribió con sus obras, y lo que establece la ley, que como siempre está sujeta a interpretación y a peritajes. Porque creo que no es tan claro. La Chola se refiere a la historia del arte argentino e interroga y dialoga con esa historia. En tal sentido, no me parece algo dirigido a Bony, sino una obra que reflexiona sobre la propia historia del arte. Y no deja de llamarme la atención que las artistas mujeres, o una artista trans, son las que siempre son cuestionadas, cuando hay muchas otras copias recientes sobre las que nadie dijo nada. Virginia Cervieri, abogada y referente internacional en propiedad intelectual, como amante del arte tiene una posición: Yo soy pro defensa de los derechos de autor, de la creación. Es lo que le da valor a la obra y al autor. Es importante desmitificar esto de hasta cuánto puedo usar la obra de otra persona, modificarla y decir que es arte y que está todo permitido. El propio autor se está perjudicando. Es posible inspirarse e incluso usar una obra sin autorización en el contexto habilitado por la excepción del derecho de cita, mencionando el nombre del autor y de su obra; y siempre es posible pedir autorización. Los derechos de autor son derechos de propiedad intelectual. En el país las obras de artistas que están protegidas por la ley de Propiedad Intelectual 11.723, que en su artículo 5º establece que la propiedad intelectual corresponde a los autores durante su vida y a los herederos o derechohabientes hasta setenta años contados a partir del 1° de enero del año siguiente al de la muerte del autor. Cervieri explica que hay infracción si la reproducción incluye una composición estructural original del autor y que es relevante, al analizar si hay infracción, si un espectador razonablemente informado identifica la obra como remisión directa a la de Bony, sin que haya una referencia conceptual explícita como homenaje o crítica, y sin citar el nombre del autor y de su obra citada (derecho moral de paternidad). Para que haya cita (lícita) es necesario que el espectador perciba que la nueva obra dialoga con la de Bony y que la cite explícitamente con el título de la obra y el nombre del autor. En los sistemas de derecho continental (Uruguay y Argentina), el autor tiene derecho moral al reconocimiento de la autoría y a la integridad de la obra. Citar la obra y al autor evita la infracción al derecho moral y, si bien no elimina en caso de existir la violación al derecho de reproducción, ayuda a demostrar buena fe artística. La buena fe de La Chola parece bien clara. Mi interés nunca fue sacar provecho u ocultar la referencia. No quiero ser Oscar Bony, no lo necesito. Mi obra se sostiene por otros elementos y esta pieza forma parte de un proyecto mucho más amplio, dice. El texto curatorial era muy explícito en la referencia: Un backstage con fotografías de La Chola, que con su cabello largo y con el traje emula el salto que Oscar Bony dio en los años noventa en su serie El triunfo de la muerte. Está dicho. Antes que La Chola, muchos otros artistas citaron la obra de Bony sin sufrir reclamos: Alberto Passolini, Daniel Santoro, Daniel Ontiveros y el colectivo Lamarencoche, por nombrar algunos. El propio Bony reversionó un Petorutti. La pregunta que me hago es otra: ¿qué es lo que realmente molesta? Otros artistas en su mayoría varones realizaron versiones de La familia obrera sin recibir ninguna notificación. Entonces insisto: ¿qué molesta? ¿Mi cuerpo marrón travesti ocupando un lugar en la historia del arte?, se pregunta la Chola. Solo busco cuidar el legado de mi padre y que se respete su obra. No tengo el gusto de conocer a la artista ni, naturalmente, tengo nada personal con ella. Mi reclamo sería el mismo contra cualquiera que utilizara la obra de mi padre sin pedir los permisos que corresponden, aquí o en cualquier parte del planeta, responde Carola Bony. El parecido de la obra de su padre con la del fotógrafo norteamericano Robert Longo es innegable y no existió en vida de Bony ninguna referencia a la serie Men in the cities, de 1977 a 1983, quince años antes que la suya: hombres de traje suspendidos en un espacio en blanco. Giunta encuentra otra obra anterior todavía que podría haber inspirado a Longo, las fotos de celebridades de Philippe Halsman. Por lo tanto, la Chola retiró el homenaje a Bony, y en estos días piensa volver a colgar la obra sin los disparos: Se presentará una serie de fotografías que reinscriben la referencia original: la obra de Robert Longo. Claro que antes, va a consultar si la fundación de Longo lo autoriza. Si le dicen que no, puede pedir permiso a la de Halsman y así quizás llegue al principio de los tiempos. Otras noticias de Arte Últimas Noticias Ahora para comentar debés tener Acceso Digital. Iniciar sesión o suscribite
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