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» tn24
Fecha: 05/02/2026 14:58
Un video publicado en redes sociales volvió a poner en discusión la realidad salarial. La grabación, que se viralizó en pocas horas, plantea que más allá del rubro, la formación o el tipo de empresa, la mayoría de los trabajadores jóvenes percibe ingresos que rondan el mismo monto: un millón y medio de pesos. La idea, bautizada como la teoría del palo y medio, sostiene que administrativos, profesionales, empleados de pymes e incluso trabajadores de empresas multinacionales terminan cobrando cifras similares, con condiciones laborales que muchas veces no reflejan el prestigio aparente de los puestos. La reflexión generó una ola de comentarios y testimonios en redes sociales, donde usuarios de distintos sectores coincidieron en una sensación común: la homogeneización de los salarios, aun cuando las responsabilidades y exigencias laborales son muy distintas. También se destacó la comparación con años anteriores, cuando ingresos hoy considerados altos tenían un poder adquisitivo considerablemente mayor. Más allá de la percepción, los datos oficiales muestran un escenario complejo. El promedio salarial formal se ubica apenas por encima del millón y medio de pesos brutos, una cifra que coincide con la idea instalada en redes, pero que no refleja las fuertes desigualdades entre trabajadores registrados e informales. Quienes se desempeñan fuera del sistema formal suelen percibir ingresos hasta 40 % menores, lo que reduce aún más el promedio real. Distintos relevamientos indican que la mayoría de los trabajadores gana menos de un millón de pesos mensuales, especialmente en los sectores informales o con empleos precarios. Incluso entre quienes superan ese umbral, el impacto de la inflación hace que los ingresos resulten insuficientes para cubrir gastos básicos como alquiler, servicios, transporte y alimentación. En ese contexto, crece el fenómeno del llamado trabajador pobre: personas con empleo incluso formal que no logran sostener un nivel de vida acorde a su actividad. Una situación similar a la vivida en otros países, donde sueldos que antes permitían estabilidad hoy apenas alcanzan para llegar a fin de mes. Encuestas recientes reflejan además un fuerte deterioro del salario real. Una amplia mayoría de la población considera que sus ingresos perdieron frente a la inflación y se autopercibe dentro de los sectores medio-bajos o bajos, evidenciando una caída sostenida del poder adquisitivo. Así, más allá del impacto del video viral, el debate deja en claro que la discusión salarial atraviesa la vida cotidiana de miles de trabajadores. La sensación de estancamiento, la falta de diferenciación entre empleos y la pérdida de capacidad de consumo explican por qué la teoría del palo y medio encontró tanta resonancia.
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