05/02/2026 16:57
05/02/2026 16:56
05/02/2026 16:55
05/02/2026 16:55
05/02/2026 16:54
05/02/2026 16:53
05/02/2026 16:53
05/02/2026 16:53
05/02/2026 16:52
05/02/2026 16:52
Buenos Aires » Infobae
Fecha: 05/02/2026 14:39
La noticia de la muerte de Jazmín De Grazia sacudió a la sociedad de entonces. Su cuerpo fue hallado sin vida el 5 de febrero de 2012 en su departamento de Recoleta, cuando tenía tan solo 27 años. La conmoción fue total ante la muerte de una figura que se encontraba en plena actividad profesional y que, además de brillar como modelo y conductora, había logrado consolidarse como periodista. En un primer momento, no se dieron a conocer los motivos del deceso, lo que alimentó la incertidumbre y la conmoción. Más tarde, la autopsia reveló que la causa de la muerte fue asfixia por inmersión. Según la información difundida, la joven se habría desvanecido tras consumir drogas y ansiolíticos y, a raíz de ese desmayo, se habría producido la asfixia en el agua. Este dato sumó complejidad al caso y profundizó el debate en torno a la salud mental, el consumo problemático y las presiones del ambiente artístico. Pero a 10 años de su partida, su padre, Ricardo De Grazia, aclaró que "no murió de sobredosis. Lo que pasó, la causa de la muerte, fue infarto agudo de medicardio con lesión de media data. Ella siempre se levantaba y se bañaba, se daba una ducha y como estaba en verano siempre tenia la bañera llena porque se refrescaba y salía, como si fuera una pileta. Ese día estaba comiendo un sandwich hecho con unas galletas de arroz, porque no comía harinas y cuando llego veo el sándwich a medio comer y el short sobre el piso que ella se había sacado, que le quedaba aún la forma del cuerpo, había ido a la bañadera a refrescarse, explicó en ese momento. El caso igualmente quedó marcado por preguntas abiertas y potenció el debate sobre la salud mental y las presiones que atraviesan quienes trabajan en el ambiente artístico. La reacción del entorno fue inmediata. Tanto sus amigas, colegas del medio y su representante, Ricardo Piñeiro, expresaron su máximo dolor ante una pérdida que consideraron valiosa e irreparable. La conmoción se extendió más allá del círculo íntimo de la modelo y se reflejó en medios nacionales e internacionales. En palabras de quienes la conocieron, Jazmín era recordada como una persona valiente, sensible y talentosa, cuya luz se apagó demasiado temprano, pero cuyo mensaje aún ilumina. La historia de Jazmín comenzó en Temperley, en la zona sur del Gran Buenos Aires. Su salto a la fama fue fulminante tras participar en 2002 en el reality Super M, un concurso ideado para descubrir nuevos talentos para las pasarelas. Allí convivió con otras quince mujeres y logró convertirse en una de las tres finalistas. Ese hito marcó el inicio de una carrera que se expandió rápidamente al mundo del espectáculo argentino. A partir de su participación, comenzó a trabajar para firmas reconocidas, protagonizó campañas gráficas y se convirtió en una figura habitual en las pasarelas. No se limitó al modelaje. Su personalidad fuerte y su estilo inconfundible la llevaron a destacarse como conductora en programas como El Rayo. Posteriormente, incursionó en el periodismo y formó parte de la pantalla de Fox Sports. También trabajó como panelista en Duro de Domar y en 2010 incursionó en la prensa gráfica. Un año antes, en 2009, había decidido iniciar sus estudios como periodista y obtuvo el título profesional. Su versatilidad marcó una diferencia en un ambiente donde el encasillamiento es frecuente. Más allá de su trayectoria profesional, se distinguió por su capacidad para decir lo que muchos callaban. En un contexto donde lo políticamente correcto suele imponerse, ella eligió mostrarse auténtica. En sus redes sociales y en entrevistas, no ocultaba su vulnerabilidad ni sus luchas personales. Esta honestidad brutal, lejos de debilitarla, la acercó aún más a los jóvenes que se veían reflejados en sus palabras. El legado de Jazmín no se reduce a su presencia mediática. Fue pionera en alzar la voz sobre temas como el machismo en la industria de la moda, los trastornos alimenticios y el consumo problemático de sustancias. Se animó a abordar problemáticas que, en ese momento, eran tabú en los medios. Esa actitud la convirtió en un símbolo de los años 2000, especialmente para quienes buscaban modelos de referencia en el mundo del espectáculo. Su muerte contribuyó a instalar el debate sobre la salud mental en el ambiente artístico. Las circunstancias de su fallecimiento y la apertura con la que había hablado sobre sus conflictos personales invitaron a reflexionar sobre las presiones y exigencias a las que están expuestos quienes trabajan frente a las cámaras. En el recorrido profesional y personal de Jazmín ocuparon un lugar central sus amistades y figuras de apoyo. Una de las relaciones más emblemáticas fue la que mantuvo con Paula Chaves, a quien conoció durante la participación en Super M. Pese a tener personalidades opuestas, forjaron una amistad íntima y duradera, acompañándose en los momentos clave de sus carreras. Sobre el vínculo que las unía, Paula expresó: Ella decía que se iba a morir a esa edad como los rockstars, su papá siempre decía que era una loca, como un cascabel, que le gustaba vivir a fondo. Además, Chaves compartió una vivencia que mantuvo en secreto durante mucho tiempo: Ella se me aparece en sueños, y yo cuando sueño con ella siempre llamo a su papá y le digo: Ricardo, se me apareció Jazmín, soñé con ella y me dice que está bien. A 14 años de su partida, la historia de Jazmín sigue resonando en la memoria colectiva. Su vida intensa, su lucha contra las adversidades y su trágico final continúan generando reflexión y homenaje. Para amigos, colegas y seguidores, su recuerdo permanece vivo, y su mensaje, potente y disruptivo, aún ilumina el camino de quienes buscan autenticidad y coraje frente a los desafíos de la vida pública.
Ver noticia original