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  • La lucha de los artistas por salvar al cine argentino | Análisis

    Parana » AnalisisDigital

    Fecha: 05/02/2026 11:49

    En un capítulo escondido al final del proyecto de Ley de Modernización Laboral, bajo el título "Derogaciones", se incluyen dos artículos que ponen en alerta al sector. El Espacio Audiovisual Nacional logró una amplia convocatoria en la conferencia donde se detallaron los perjuicios a los que se ve expuesta la producción argentina. Hablaron con este diario desde Julieta Díaz a Mercedes Morán, de Vanessa Ragone a Inés de Oliveira Cézar, de Diego Velázquez a Luis Ziembrowski. Y muchos más estuvieron presentes. Según el Banco Interamericano de Desarrollo, la inversión en producción audiovisual multiplica entre 1,7 y 2,4 veces la inversión inicial, genera miles de puestos de trabajo (directos e indirectos), dinamiza sectores como hotelería, gastronomía, transporte y turismo, exporta servicios y atrae divisas. Esto ya se explicó varias veces desde el inicio de la gestión de Javier Milei y de la asunción de Carlos Pirovano al frente del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa). Sin embargo, en un capítulo escondido al final del proyecto de Ley de Modernización Laboral, bajo el título "Derogaciones", se incluyen dos artículos que una vez más ponen en alerta al sector audiovisual: el 210 y el 211. El Espacio Nacional Audiovisual (EAN) integrado por las entidades más representativas del sector organizó este miércoles una conferencia de prensa en el Congreso para advertir sobre las graves consecuencias que traería su aprobación. El diputado santafesino Esteban Paulón (Provincias Unidas) ofició de anfitrión e invitó a tomar la palabra a Carlos Jaureguialzo, integrante del EAN, quien definió el espacio como "un colectivo que nuclea a guionistas, directores, productores y distribuidores: creadores del audiovisual". Del EAN forman parte la Sociedad General de Autores/as de Argentina (Argentores), la Asociación General de Directores/as Autores/as Cinematográficos y Audiovisuales (DAC), Colectivo de Cineastas (CDC), Proyecto Cine Independiente (PCI), Realizadores Integrales de Cine Documental (RDI), Medios Audiovisuales (Apima), Cámara Argentina de la Industria Cinematográfica (CAIC), Cámara Argentina de Productoras Pymes Audiovisuales (Cappa) y Cámara Argentina de Distribuidores Independientes Cinematográficos (Cadicine). Los artículos 210 y 211: sus consecuencias Inés de Oliveira Cézar, Amparo Aguilar, Vanesa Pagani y Miguel Ángel Diani representantes de las diversas entidades que integran EAN leyeron el documento que presentaron a los legisladores. El texto pone el foco en dos artículos concretos. Por un lado, el 210 elimina del Fondo de Fomento Cinematográfico administrado por el Incaa dos fuentes de recursos fundamentales: el 10% sobre el precio de las entradas de cine y el 25% del impuesto que las empresas de servicios de comunicación audiovisual pagan por el uso del espectro radioeléctrico. Por otro, el artículo 211 elimina la asignación específica del mismo impuesto para el Incaa y Radio y Televisión Argentina - RTA (TV Pública y Radio Nacional). Este dato es curioso porque, tal como plantea el documento, aloja una contradicción: las autoridades del gobierno nacional esgrimieron en varias ocasiones su rechazo hacia los impuestos de asignación específica, pero el dictamen actual de la reforma laboral mantiene otras asignaciones (se mencionó el fondo del tabaco, el impuesto a la energía eléctrica, combustibles, pasajes al exterior, seguros, apuestas online) y solo opta por desfinanciar el Incaa, la TV Pública y Radio Nacional. Durante la conferencia Inés de Oliveira Cézar (DAC) las definió como "instituciones con décadas de trayectoria". Radio Nacional fue creada en 1937, la TV Pública en 1951 y el Incaa originalmente fue creado por decreto ley en 1957, consolidado más tarde mediante la Ley de Cine (17.741) de 1968 y reformada en 1994. Mucha agua pasó debajo del puente y varias generaciones participaron de aquella gesta que conquistó derechos para fomentar y proteger la actividad audiovisual nacional. Sin embargo, hoy este proyecto de ley propone eliminar las fuentes de financiamiento específicas de estas instituciones, dejándolas sin capacidad operativa. En el caso de RTA el peligro es aún mayor porque se abre la posibilidad de privatización. Las consecuencias que traería la aprobación de la medida son, entre otras, la pérdida masiva de empleo registrado, el retroceso de las políticas federales, la pérdida de mercados internacionales, la dependencia cultural y económica (con las plataformas de streaming extranjeras al frente de la producción audiovisual) y un daño económico comprobable, ya que por cada peso que se deja de invertir en el Fondo de Fomento, la economía argentina pierde 5,4 pesos en Valor Bruto de Producción. Las miradas del sector audiovisual Daniel Pensa (CAIC) citó una carta difundida por la Fundación Iberoamericana de Productores Cinematográficos y Audiovisuales (Fipca): "La eliminación del financiamiento específico al Incaa ataca al corazón del sector productivo, un sector que en todo el mundo se apoya en diversos mecanismos de financiación pública para competir en mercados globales". La carta en cuestión fue firmada por Juan José Campanella, Cecilia Roth, Oscar Martínez, Mercedes Morán y Adrián Suar, entre otros. Pensa enfatizó sobre las políticas mixtas de incentivo a la producción audiovisual, que son las que existen en todos los países con industrias audiovisuales desarrolladas, y alertó: "Hace 30 años venían a buscarnos y hoy estamos desapareciendo del mercado global. El daño que le pueden hacer al audiovisual argentino sería irreparable si no retiran o rechazan estos artículos". De Oliveira Cézar (DAC) señaló con preocupación la falta de regulación de las plataformas para promover la producción de contenidos nacionales y puso como ejemplo ilustrativo las políticas regulatorias de España. "Conseguir los fondos para realizar una película en este contexto de crisis se ha vuelto mucho más difícil. Esto a los directores nos afecta dramáticamente; hacer una película nos lleva entre dos y cuatro años. Si no hay previsión, no hay inversión posible. Si se derogan esos artículos, todo estará librado a la arbitrariedad. Estas derogaciones son incomprensibles", explicó. En una de las intervenciones más contundentes, Amparo Aguilar (PCI) se presentó como "graduada de la Enerc, la escuela pública de cine que depende de este mismo Fondo de Fomento, que por suerte tiene cada vez más sedes en el país y que también corren peligro si estos artículos se aprueban tal como están". Aguilar subrayó que lo que está en peligro es "el porvenir de un montón de pibes y pibas que están fantaseando con poder contar las historias de nuestro país". En relación a la figura de los directores que se intenta construir desde el Ejecutivo (gente vaga que vive del Estado), la realizadora aclaró: "Tenemos un trabajo que nos gusta mucho pero somos gente que trabaja, que paga cuentas, que alquila casas, que manda a sus hijos al colegio y desde hace dos años estamos sin trabajo. Si esto se resuelve de la manera que propone el gobierno, vamos a seguir sin trabajo". En los últimos años se ha instalado la idea de que al cine argentino no lo ve nadie. Aguilar argumentó: "A todos los que estamos acá, sobre todo a nuestras audiencias, nos consta que eso no es cierto y estamos un poco cansados de que se digan cosas que no son. El cine argentino está vivo. El cine es útil porque es inútil. Lo humano no es solo producir y ganar plata. Esto es una gema y por eso nos atacan, no porque somos carísimos". Vanesa Pagani y Milagros Alarcón (Apima) trajeron las voces de productores. "Nosotros no sacamos plata del presupuesto general del Estado; ahora sí. Esta es una gran disyuntiva que no puedo comprender. Tenemos asignaciones específicas que genera un sector y con esa plata tenemos previsibilidad que es lo que quiere un productor", destacó Pagani, y Alarcón sumó: "Una película es una creación artística pero es también un eslabón de valor agregado en la cadena de producción cultural de un país. Si esto avanza, Argentina dejará de ser un país reconocido mundialmente por su cine y pasará a ser un país que solo consume lo que otros producen, aquellos a cuyos Estados sí les interesa la industria audiovisual". Virna Molina (RDI) puso el acento en el pasado y dijo que este debate es importante "por los que nos antecedieron, por toda la historia -más de cien años de cinematografía argentina- pero es más importante aún por los que vienen". La cineasta hizo un interesante rescate: la exposición de una senadora argentina que hace unos años dijo que la primera vez que se había emocionado con una película había sido con La hora de los hornos: "Ver la película fue como haber vivido la historia de un pueblo que yo no había vivido pero contada por alguien que la podía transmitir". Ese alguien era Pino Solanas y la senadora en cuestión era nada menos que Patricia Bullrich. El director Juan Carlos Desanzo se presentó como uno de los sobrevivientes de La hora de los hornos y compartió: "Cuando hice mi película Eva Perón fui apoyado fervientemente por la diputada peronista Patricia Bullrich". Su intervención despertó risas entre los presentes. Ingrid Urrutia (ATE-Incaa) dio un panorama de la situación en el Instituto, apuntó contra la gestión de Pirovano y señaló la importancia del derecho a poder producir y contar historias, además de la necesidad de políticas para preservar el patrimonio audiovisual. "Es una reforma laboral esclavista que esconde un colonialismo cultural y político que no se ha visto antes. El peligro es toda la reforma, no solamente un artículo", concluyó. Además, tomaron la palabra los legisladores Nicolás del Caño (FIT), Romina del Plá (FIT) y María Inés Zigarán (Provincias Unidas). Otras voces Mercedes Morán declaró en exclusiva: "Hoy estoy acá porque me parece importante tomar esta posibilidad que nos dieron de hacerles llegar información a los legisladores para que cuando voten sepan qué es lo que están votando. Entendemos que hay muchos frentes y el debate en el Congreso va a ser larguísimo, estos artículos están encapsulados al final sin muchas explicaciones; entonces es necesario que entiendan esta insensatez y no se queden con los titulares mentirosos". La actriz rechazó la idea de que la industria audiovisual es un gasto y habló sobre la necesidad de "ir con las banderas que ellos esgrimen y hablar de números, de dinero: acá se dejó muy claro que el cine no es un gasto sino todo lo contrario; es una inversión económica que da ganancias y es federal". Morán destacó que son inversiones mixtas, ya que "el primer empujón lo da el Incaa, ese dinero sale de las propias entradas del cine (no del bolsillo de la gente) y ese sostén les permite a los productores salir a buscar socios privados para las coproducciones". Por otra parte, definió la actual coyuntura como "un momento histórico horrible porque se están atacando cosas muy sensibles". Y reflexionó: "Yo estoy acá tratando de defender la industria en la que trabajo pero entiendo que están todos los frentes en alerta". Al actor Diego Velázquez se lo suele ver en muchas convocatorias para defender a la cultura, en este tipo de conferencias, pero también poniendo el cuerpo en la calle (lo hizo en la puerta del Congreso, en el abrazo al FNA y en la Casa del Teatro, donde la comunidad cultural fue reprimida el año pasado). Luego de esta conferencia, dijo: "Estoy acá porque estoy cada vez más preocupado. No sé qué hacen esos dos artículos referidos a la financiación del cine en una reforma laboral. Esto devela la saña con la que este gobierno quiere destruir la cultura que no le favorece. Creo que entienden muy bien que cualquiera que se relacione con el cine, el teatro o las letras desarrolla una sensibilidad que le permiten darse cuenta de que las políticas de este gobierno van en contra de la gente. Desde que asumieron estamos todo el tiempo en alerta, no se puede descansar. Hay una intención muy clara de destrucción, un intento de hacer desaparecer estas instituciones. Trataremos de evitarlo con las herramientas que tenemos". Lo más grave para Luis Ziembrowski es la reforma laboral en su totalidad. "Por supuesto los artículos 210 y 211 ameritan un tratamiento urgente porque el cine ya está agonizando y este sería el golpe letal, pero lo que hay que poner en juego es la reforma laboral en general porque es un gran retroceso. Mucha sangre corrió para que estos derechos sean conquistados y se van a perder de un plumazo. Los gobernadores y los trabajadores que negocien pasarán a la historia como grandes traidores y entreguistas. Estoy acá para la derogación de esos artículos pero hay que estar en contra de toda la reforma. Quieren un país improductivo, un país primarizado que exporte vacas y soja. Me deprime", expresó. Vanessa Ragone, productora ganadora del Oscar por El secreto de sus ojos, explicó en la conferencia que por cada dólar que se gasta en Argentina en la industria audiovisual se recuperan 19 y, sobre los artículos de la reforma, dijo a este diario: "No se entiende muy bien por qué una ley laboral tiene este aspecto impositivo pero no es la primera vez en estos años que tenemos que venir a explicar". Desde su punto de vista, el sistema de asignaciones específicas es exitoso: "Sin ese apoyo inicial del Instituto es muy difícil seguir adelante. No hay película en el mundo que yo conozca que no tenga la participación de algún ente estatal porque el cine es una actividad privado-pública". Como ejemplo, mencionó la galardonada Valor sentimental (Joachim Trier), que tiene ocho institutos de cine vinculados. La actriz Julieta Díaz, por su parte, habló sobre el panorama en su sector y expresó preocupación porque "ya no se filma". "Festejamos que haya plataformas que puedan crear películas y series pero nosotros tenemos que defender nuestra soberanía audiovisual para poder sostener la industria. Brasil siempre busca hacer coproducciones con Argentina y este año no hubo ningún pedido porque saben la situación en la que estamos. Hay muy poco trabajo, la gente está sufriendo un montón. A veces se piensa que el cine son los directores y actores más conocidos pero es mucho más que eso: hay profesionales no tan conocidos que sostienen la actividad, productores, técnicos, distribuidores, distintas entidades. No somos payasos que hacemos piruetas en el aire porque nos gusta; somos trabajadores y esto ataca nuestro trabajo y no entendemos bien por qué estamos ahí. Entendemos que quizás había cosas para mejorar en el Incaa pero no se puede matar al paciente porque esté enfermo". Miguel Ángel Diani, presidente de Argentores, explicó cuál es la situación en su sector: "Al no haber producción, no hay trabajo para los guionistas audiovisuales. El sector está devastado. Argentores es una mutual y la demanda de apoyos económicos que estamos recibiendo últimamente es cada vez mayor. La falta de trabajo no implica solamente que no podamos cumplir nuestro sueño de escribir sino que no podemos darle de comer a nuestros hijos. Nunca vi lo que hoy está pasando: la actividad está frenada, no hay trabajo y nuestra gente está desesperada. Antes teníamos 100 películas por año y hoy hay 0, entonces cientos de guionistas no tienen trabajo". Fuente: Página12

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