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  • Polémica con Passarella y un frustrado encuentro con Ramón Díaz: el difícil febrero de 1986 que vivió Bilardo

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 05/02/2026 01:22

    No salía a la calle. Iba a la quinta que teníamos en Moreno, en el cruce Castelar, completamente solo, salvo algunas veces que me acompañaba el masajista Galíndez. Vivía solo, solo, no salía, me quedaba ahí, comía ahí. Pensaba en la Selección y solo en eso. Era duro, muy duro. Tuve que dormir con protector bucal por el bruxismo, ya que me mordía todo y terminaba con los labios lastimados. A la calle no salía ni loco, era imposible para mí en ese momento. Era una campaña en la que me mataban todos los días. Después se ganó y se olvidaron, pero costó, a mí me costó. Y a la familia. Tanto que mi hija, en el colegio secundario donde iba, le decían Daniela. Se habían puesto de acuerdo entre los padres y los profesores, porque Bilardo era una mala palabra. Así rememoraba el Narigón lo que fueron aquellos tiempos. Complejos, difíciles, para él y su entorno. La falta de resultados, el mal funcionamiento y las escasas esperanzas que sembraba la selección argentina en la recta final hacia el Mundial 86, lo hacían vivir una situación extrema. Faltaban 100 días para la gran cita y las cosas no estaban claras. Luego de la experiencia Tilcara del mes de enero, las dudas eran cada vez mayores. Para el próximo compromiso, faltaba mucho, ya que recién estaba pautado para el 26 de marzo contra Francia, en París, y la mayoría de los medios estaban ensañados contra ese hombre que, pese a todo, seguía convencido de sus ideas. La Selección no tenía partidos programados, pero el doctor no detuvo su actividad en febrero. En los primeros días, realizó un par de prácticas contra equipos juveniles de Deportivo Español y River Plate, ambos con el denominador común de jugar 60 minutos de corrido y al mediodía, con un calor extremo. La obsesión era aclimatarse a las condiciones con las que se iban a encontrar en México. Estos partidos sirven para ver errores y corregirlos. Los chicos exigen más que los grandes, porque corren durante todo el tiempo. Esa era la explicación del entrenador, que miraba a sus muchachos y también a los rivales. Allí detectó, entre los jóvenes del plantel Millonario, a un chico de cabellera rubia e inmensa velocidad, a quien no podían parar y sería decisivo en Italia 90: Claudio Paul Caniggia. La selección de Polonia, en plena preparación para la Copa del Mundo, en la que sería su cuarta aparición consecutiva, llegó de gira al país, para participar del tradicional torneo de verano en Mar del Plata en un triangular con Boca y River. Era una excelente ocasión para poder medirse con un elenco europeo en idéntica fase del trabajo. La respuesta de Bilardo fue terminante: No me sirve de nada un solo partido. Si fuera como mínimo una serie de tres sí, sin dudarlo. Nuestro proceso se hizo sabiendo que no se puede perjudicar a los clubes y por eso no me pareció lógico enfrentar a Polonia así de golpe, sin aviso, con Russo y Almirón lesionados. Si tuviese a mis futbolistas disponibles, juego todos los días, pero improvisando no. Gran parte de la prensa, obviamente, lo descalificó, subrayando que esas palabras sonaban más a excusas que a explicación. Es un lindo juego periodístico pensar cual podría haber sido la formación de la Selección en ese frustrado choque con Polonia en Mar del Plata en febrero del 86, teniendo en cuenta que no se podía contar con quienes actuaban fuera del país, pero si a aquellos que él tenía en consideración, como los que habían estado en Tilcara. Es posible que el Narigón hubiese alistado a Nery Pumpido; Néstor Clausen, José Luis Brown, Oscar Ruggeri y Oscar Garré; Ricardo Giusti, Sergio Batista, Ricardo Bochini, Carlos Tapia; Claudio Borghi y Jorge Comas. SIMULADOR Juega y simula el camino de las selecciones hasta la final del Mundial No enfrentó a Argentina, pero de todos modos la selección de Polonia quedó en la leyenda en su paso por el país, ya que protagonizó uno de los más recordados cotejos de la historia de los torneos de verano frente a River Plate el sábado 8 de febrero. Con gran categoría, llegó a estar en ventaja por 4-2, pero en los últimos minutos, Francescoli descontó, Centurión empató y Enzo clavó una chilena maravillosa para decretar un 5-4 inolvidable. Una de las tantas preocupaciones del Doctor era José Luis Brown. Lo conocía desde joven y lo hizo debutar en la primera de Estudiantes en 1975. Según las palabras de Bilardo, el Tata sabía hasta el más mínimo secreto de la función de líbero, vital en sus esquemas. Luego de ser campeón con el Pincha en el 83, fue transferido a Nacional de Medellín, donde permaneció hasta comienzos del 85, cuando pasó a préstamo a Boca. Allí estuvo toda la temporada, pero al concluir, el cuadro Xeneize le informó que no podía renovarle. El Tata sintió que regresar a Colombia podía significar perder su lugar en la Selección. Aquí no tenía club y se seguía entrenando a solas con Bilardo. A comienzos de febrero, gracias a una prórroga que le había dado la AFA por haber practicado con la Selección, podía conseguir algún equipo, aunque hubiese cerrado el libro de pases. El martes 4, cuando estaba a punto de firmar con Platense, finalmente lo hizo con Deportivo Español, a quien AFA le abonó U$S 10.000 por el préstamo. Alí disputó apenas tres partidos, ya que era un equipo que venía armado desde hacía dos temporadas y la sugerencia era que el Tata actuara como líbero, cuando ellos siempre hicieron zona en el fondo. En menos de un mes, volvió a practicar a solas con el Narigón, a la espera de estar en la lista definitiva de la Copa del Mundo. También en ese mercado de pases llamó la atención la aparición de Patricio Hernández en Instituto. Al igual que Brown, conocía a la perfección a Bilardo, desde que era joven futbolista de Estudiantes. En diálogo con Infobae, recordó cómo fue aquella situación, donde el México 86 era el gran faro: Me ilusioné muchísimo con el Mundial, porque el vínculo con Carlos se mantenía intacto o un poco más aún. A mediados del 82 me habían transferido a Italia y cuando él hacía los viajes para hablar con los muchachos que jugaban allá, paraba en casa. Una vez, en 1985, cuando nos despedimos, me dijo: No necesito probarte, vos bajás del avión y jugás, porque sabés todo, pero me están por echar (risas). Tenés que jugar en River, Boca o Independiente. Si lográs firmar en cualquiera de ellos, te llevo a la Copa del Mundo. Estaba en Ascoli, los Rojos vinieron de gira y arreglé las condiciones sin problemas, incluso fue muy buena la charla con Pipo Ferreiro que era el entrenador. A las pocas semanas, llegué a Argentina para instalarme nuevamente, y por los resultados había asumido Pastoriza como DT, que me explicó que no podía utilizarme junto con Bochini. Santilli me dio el ok para ir a River, pero el Bambino le dijo que ya tenía a varios en ese puesto y que cuando se fuera Enzo, se hacía el pase. Terminé firmando para Instituto, donde mi hermano estaba como profe, durante 10 partidos en los primeros meses del 86, hasta pasar efectivamente a River, cuando Francescoli partió a Francia, pero me quedé sin el sueño de ir al Mundial. El torneo local seguía su marcha, ya con la segunda rueda muy avanzada y un River sólido, firme y goleador, que se encaminaba al título con la comodidad de los increíbles 10 puntos de ventaja que le llevaba a su perseguidor. Varios futbolistas se destacaban fecha tras fecha y eran pedidos por la prensa y el público para que Bilardo les diese una oportunidad. Entre ellos estaban el Negro Enrique y Claudio Morresi en River, Walter Perazzo en San Lorenzo, Julio Olarticoeceha en Boca y el Pepe Castro en Argentinos Juniors, aunque en este último caso, estaba claro que no sería convocado, porque el Doctor no quería jugar con punteros clásicos. La AFA cursó los télex (método super moderno en el 86, pieza de museo 40 años más tarde) a Europa para solicitar en forma oficial a cinco jugadores para la gira de fines de marzo y principios de abril que ya estaba concretada: Francia en París el miércoles 26 de marzo, Nápoli en Nápoles el sábado 29 y Grasshoppers el martes 1 en Suiza. Los elegidos fueron Jorge Valdano (Real Madrid), Jorge Burruchaga (Nantes), Pedro Pasculli (Lecce), Diego Maradona (Nápoli) y Daniel Passarella (Fiorentina). Por supuesto que con estas convocatorias llegaron las polémicas, sobre todo por la exclusión de dos jugadores que habían sido parte de las eliminatorias. Uno de ellos fue Juan Barbas, que militaba en el mismo equipo que Pasculli y el otro, que fue el que causó mayor revuelo, fue el Pato Fillol, que estaba en Atlético Madrid. Consultado sobre ambos casos en una entrevista en la revista El Gráfico, el doctor respondió. A su manera Barbas no está, no va a la gira, pero yo no eché a nadie. Si él me lo pregunta, le explico todo, pero para publicar en la prensa, no. El otro tema era más espinoso: A Fillol nunca lo consideré afuera, pero él se echó solo al salir a declarar que se siente afuera de la Selección, porque yo le aseguré la titularidad a Islas, cosa que no es cierta. Salvo a Maradona, yo no le prometí ser titular a nadie. En AFA se trabajaba en forma febril a futuro, armando la segunda gira, la que iba a desembocar en México, ya con la lista definitiva, para principios de mayo. Egipto estaba confirmado y se cayó, entonces surgió la posibilidad de Noruega. Días más tarde ocurrió lo mismo con Irak, que fue reemplazado por Israel, dando comienzo a una de las cábalas más extensas de la Selección, más allá de quien fuese el entrenador, y de la que ya nos ocuparemos En la tarde del lunes 24 de febrero, los futbolistas que actuaban en el país fueron convocados a la sede de AFA en la calle Viamonte, para una costumbre muy Bilardeana: ver videos de futuros rivales. Al día siguiente y de manera sorpresiva, el Doctor tomó un avión y viajó a Europa. La primera parada fue en Francia, para ver el amistoso entre el local e Irlanda del Norte. Luego de eso, partió rumbo a Italia, haciendo extrañas combinaciones de aviones y trenes, para despistar a los periodistas, porque no quería que se supiese nada de su encuentro con Daniel Passarella. La cumbre tan esperada finalmente sucedió el viernes 28 de febrero en la ciudad de Florencia, donde vivía el zaguero. A lo largo de tres horas de charla, limaron viejas asperezas y dejaron atrás una gran polémica, quedando confirmado que Passarella sería parte de la gira del mes de marzo, pero nunca trascendió si le confirmó o no la titularidad, aunque se infiere que sí. Ese mismo viaje a Italia tenía como objetivo el encuentro de Bilardo con Ramón Díaz, a quien siempre decía que seguía en sus actuaciones. Lo fue a observar en vivo, en la ciudad de Como, en el empate entre el local y el Avellino, donde actuaba el delantero. Abordado en el aeropuerto de Roma por el corresponsal de la revista El Gráfico, dio su opinión: Pobre Pelado, no sabés como jugó su equipo: eran diez atrás y Ramón solo arriba. Pero así y todo lo vi bien, se movió por todo el frente de ataque, haciendo buenos aportes en las pocas pelotas que tocó, hasta casi provoca un gol. No pude hablar con él, porque debía regresar rápido para poder embarcar ahora para Buenos Aires. Para esta gira no va a estar, pero para la de abril, vamos a ver, tengo lugar adelante, puede ser. Quedará por siempre en la niebla de las suposiciones que pasó realmente entre ambos. En los siete años del ciclo de Bilardo, jamás lo convocó, ni siquiera para un amistoso El tema que más obsesionaba a los seguidores del fútbol era quiénes serían los 22 que conformarían la lista de la Copa del Mundo. El Narigón sentó su posición: Tengo a los 23 que actuaron en la eliminatoria, con los siete que convoqué en octubre, más Gabriel Calderón y Ramón Díaz, a quienes sigo atentamente. Son 32. De allí saldrá la lista definitiva, salvo algún caso de último momento, pero siempre tiene que ser alguno que ya haya trabajado con nosotros. Finalmente, habría un par de sorpresas a la hora de la lista oficial. En la citada entrevista con la revista El Gráfico, en aquel ajetreado mes de febrero, sobre el cierre, dejó varias sentencias a su estilo: De Corea del Sur tengo la grabación de seis partidos, pude ver que son muy rápidos. De Bulgaria observé tres partidos y me van a mandar otros tres. Sobre Italia no hay problemas, porque de ellos tengo toda la información. La última pregunta del periodista fue que le faltaba en ese momento, a lo que Bilardo respondió: Nada. Estoy seguro de lo que hago, vamos avanzando y no tengo dudas: aquí se confunde ser prudente con tener dudas. ¿Qué me falta? Tener los jugadores y que sea el 2 de junio. Nada más

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