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Concordia » Hora Digital
Fecha: 04/02/2026 12:31
Desde la Revolución Industrial en el siglo XVIII, cuando las grandes ciudades comenzaron a volverse insalubres y sobrepobladas, los espacios naturales adquirieron mayor importancia como lugares saludables para las personas. Este año, un estudio científico reafirmó que pasar tiempo en entornos naturales tiene un impacto positivo en el bienestar mental y emocional. Durante la pandemia de COVID-19, uno de los temas más estudiados fue el efecto del aislamiento social en la salud psicológica. Ansiedad, depresión y estrés fueron los trastornos más reportados a nivel mundial debido a las medidas de confinamiento. En este contexto, un reciente estudio basado en datos de más de 20.000 adultos estadounidenses, obtenidos a través de la encuesta U.S. Kaiser Permanent Research Bank y con un seguimiento de tres meses, reveló que quienes pasaron menos tiempo al aire libre, realizando actividad física o paseando en la naturaleza, presentaron índices más altos de depresión y ansiedad. Por otro lado, un estudio publicado en febrero de este año por la Universidad de Harvard también examinó cómo la reducción del tiempo dedicado a la naturaleza afecta la salud mental y el bienestar físico. Los resultados indicaron que las personas que percibieron un mayor aislamiento de los espacios naturales experimentaron una disminución significativa en su sensación general de bienestar. Este estudio, publicado en el International Journal of Environmental Research and Public Health, concluyó que contar con espacios naturales debe ser una prioridad en la planificación urbana, ya que estos lugares actúan como una variable fundamental para contrarrestar síntomas de malestar emocional y aislamiento social, según informó la Revista THC. Respecto a la cantidad de tiempo necesaria para obtener estos beneficios, antes de la pandemia científicos de la Universidad de Exeter, en Inglaterra, calcularon cuánto tiempo debería dedicar una persona a la naturaleza para mejorar su salud mental. Analizando las respuestas de casi 20.000 personas, el estudio publicado en 2019 concluyó que pasar apenas dos horas semanales en un entorno natural incrementa significativamente las probabilidades de reportar buena salud y un estado emocional satisfactorio: un 23% en el bienestar general y hasta un 59% en la salud física. El estudio también señaló que el efecto positivo alcanza su punto máximo entre 200 y 300 minutos semanales, y que dedicar más tiempo no necesariamente genera mayores beneficios. Además, no hubo diferencias en los resultados según si el tiempo en la naturaleza fue acumulado en varias salidas cortas o en una sola prolongada, ni según la edad o el estado de salud de las personas, ya sean sanas o con enfermedades crónicas. Estos hallazgos llevaron a los investigadores a destacar la importancia de continuar estudiando la relación entre los espacios naturales y el bienestar, y a proponer la posibilidad de establecer una recomendación concreta de tiempo para obtener beneficios, similar a las pautas existentes para la actividad física y la prevención de enfermedades cardiovasculares. Además de los beneficios para la salud individual, pasar tiempo en la naturaleza también influye en la percepción y el cuidado del medio ambiente. Un estudio publicado en julio de este año señaló que el crecimiento de las urbanizaciones, los hábitos sociales y la dependencia de las pantallas contribuyen a un distanciamiento físico y emocional de los entornos naturales, lo que reduce la valoración de su importancia. Este alejamiento, a su vez, disminuye los hábitos de cuidado ambiental, como el reciclaje o la reducción del consumo energético, acciones que tienen consecuencias directas en la forma en que enfrentamos la actual crisis ecológica. Los investigadores sugirieron que es necesario profundizar en cómo el tiempo pasado en espacios naturales influye en la conciencia ambiental. Según varios estudios analizados, independientemente de las condiciones de los lugares visitados, pasar tiempo en la naturaleza aumenta la percepción de su valor y facilita cambios en los hábitos de cuidado del medio ambiente.
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