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Fecha: 04/02/2026 11:54
En el marco del Día Mundial del Cáncer, la investigación liderada por el inmunólogo argentino Gabriel Rabinovich vuelve a ocupar un lugar central en el escenario científico internacional. Desde hace más de tres décadas, el especialista estudia el rol de la Galectina-1 (Gal-1), una proteína que pasó de ser considerada un mecanismo de defensa del organismo a convertirse en una pieza clave para comprender cómo los tumores logran evadir al sistema inmune. Rabinovich, doctor en inmunología y referente mundial en glicomedicina, encabeza uno de los desarrollos más prometedores en inmunoterapia oncológica: un anticuerpo neutralizante capaz de bloquear la acción de Gal-1, potenciando la respuesta inmunológica contra las células tumorales y abriendo nuevas posibilidades terapéuticas tanto para el cáncer como para enfermedades autoinmunes. Una proteína con doble personalidad La Galectina-1 fue identificada y purificada por Rabinovich a comienzos de los años 90. Se trata de una proteína que se une a azúcares glicanos presentes en las células del sistema inmune, y que tiene la capacidad de regular la actividad de los linfocitos T, responsables de atacar infecciones y células cancerígenas. Con el tiempo, el equipo científico descubrió que muchos tumores utilizan esta molécula como un mecanismo de defensa, silenciando la respuesta inmunológica y facilitando su crecimiento. Por eso, Rabinovich suele describir a la Gal-1 como una versión biológica del Dr. Jekyll y Mr. Hyde: protectora en algunos contextos, pero funcional al cáncer en otros. El anticuerpo que busca cambiar el escenario El avance más reciente del grupo fue publicado en 2025 en la revista científica Immunity, donde se detallan los mecanismos mediante los cuales la Galectina-1 favorece dos procesos fundamentales para el desarrollo tumoral: la evasión del sistema inmune, y la angiogénesis, es decir, la formación de vasos sanguíneos que alimentan al tumor. El estudio se centró en las células mieloides supresoras (MDSCs), producidas en la médula ósea, que bajo la influencia de Gal-1 se transforman en aliadas del cáncer. Estas células inhiben la acción de los linfocitos T y estimulan la generación de nuevos vasos sanguíneos en el entorno tumoral. Al neutralizar la Galectina-1 con un anticuerpo específico, los investigadores lograron revertir estos efectos en modelos experimentales, debilitando la capacidad del tumor para crecer y defenderse. De la ciencia básica al desarrollo terapéutico Estos avances impulsaron la creación de GALTEC, una empresa biotecnológica público-privada surgida del CONICET, destinada a transformar los descubrimientos científicos en tratamientos concretos. El objetivo es ampliar el alcance de la inmunoterapia, que actualmente beneficia solo a un grupo reducido de pacientes. Las primeras aplicaciones del anticuerpo neutralizante estarán orientadas al cáncer colorrectal, aunque el enfoque también se proyecta hacia otros tipos de tumores y enfermedades autoinmunes como la esclerosis múltiple. Expectativas y cautela científica Si bien los resultados generan gran expectativa, los especialistas subrayan que todavía no existen ensayos clínicos en humanos. Las pruebas realizadas hasta el momento se limitaron a modelos animales y cultivos celulares, por lo que el desarrollo deberá superar instancias regulatorias y de seguridad antes de llegar a los pacientes. Después de 30 años de investigación básica, el gran desafío es que estas tecnologías lleguen a quienes las necesitan, en Argentina y en el mundo, señaló Rabinovich, quien remarcó la importancia de la inversión sostenida en ciencia. Un aporte argentino con impacto global Director del Laboratorio de Glicomedicina del IBYME y uno de los científicos argentinos con mayor número de patentes registradas, Rabinovich es hoy una referencia internacional en inmunología. Su trabajo no solo profundiza la comprensión del cáncer, sino que propone nuevas herramientas para personalizar tratamientos y mejorar el pronóstico de los pacientes. Aunque la cura definitiva aún no está al alcance, la investigación sobre Galectina-1 representa un paso decisivo en la búsqueda de terapias más eficaces, y confirma el rol estratégico de la ciencia argentina en el desarrollo de soluciones de alcance global.
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