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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 04/02/2026 11:12
La guerra judicial entre Alberto Fernández y Fabiola Yañez acaba de sumar un nuevo capítulo procesal que podría ser determinante. Mientras la atención pública se centra en la denuncia por violencia de género que la ex primera dama impulsó contra el ex mandatario, en la Justicia nacional corre en paralelo una contraofensiva de Fernández que había quedado al borde del archivo y ahora podría resucitar. Este miércoles, la Cámara Nacional de Casación Penal tomó una decisión clave: confirmó al juez Gustavo Bruzzone al frente del expediente, rechazando su pedido de apartarse por tener un vínculo académico con el ex presidente. Con esta ratificación, Bruzzone quedó en una posición incómoda pero decisiva: será él quien tenga la llave para reabrir la investigación contra Fabiola o archivarla para siempre. Qué denunció Alberto Para entender lo que se juega ahora, hay que rebobinar la cinta hasta agosto de 2024. El disparador de esta causa fue la difusión de los videos con Tamara Pettinato en el despacho presidencial de la Casa Rosada. En medio de ese escándalo y las denuncias cruzadas, Alberto Fernández acusó penalmente a Fabiola Yañez por los delitos de violación de secretos y de sistema informático. En términos simples, el ex Jefe de Estado sostiene que Yañez accedió de manera ilegítima a su nube de Google y a su teléfono celular para leer sus conversaciones privadas y ver su información confidencial sin su consentimiento. Según la querella, esa intromisión en su intimidad es un delito federal que debe ser castigado. Por qué la causa estaba muerta Sin embargo, la estrategia de Fernández sufrió un revés severo hace poco tiempo. El Tribunal Oral en lo Criminal N° 4 decidió cerrar la causa (dictó el sobreseimiento de Yañez) con un argumento técnico: declaró extinguida la acción penal por desistimiento tácito. ¿Qué significa esto? El tribunal interpretó que la defensa de Alberto Fernández se durmió y no contestó a tiempo una intimación judicial para mover el expediente. Para la justicia, si quien denuncia no muestra interés en los plazos legales, la causa se cae. El abogado de Fernández, Yamil Castro Bianchi, estalló contra esa decisión. Presentó un recurso de queja argumentando que el cierre fue arbitrario, que la voluntad de acusar siempre estuvo firme y que el tribunal contó mal los plazos para beneficiar a la ex primera dama. El dilema del juez Bruzzone Aquí es donde entra en escena el juez Gustavo Bruzzone, de la Sala I de la Cámara de Casación, que debe decidir si el abogado de Fernández tiene razón (y se reabre la causa) o si el tribunal oral actuó bien (y la causa queda archivada). Pero Bruzzone intentó dar un paso al costado. Presentó una excusación alegando razones de decoro. Explicó que conoce a Alberto Fernández desde hace años, ya que ambos fueron profesores titulares en el Departamento de Derecho Penal de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y compartieron cátedra y jurados académicos durante más de 15 años. Básicamente, argumentó que su vínculo profesional y personal estrecho afectaba el decoro necesario para intervenir. La decisión final Este miércoles, sus colegas de la Sala de Turno, los jueces Jorge Luis Rimondi y Horacio Leonardo Días, rechazaron esa excusa. En el fallo, al que accedió Infobae, sostuvieron que compartir un espacio laboral o académico no configura una amistad íntima que afecte la imparcialidad de un juez. No hay obstáculo para que intervenga, sentenciaron. Ahora, sin margen para excusarse, Bruzzone deberá tomar la papa caliente. En sus manos está el futuro de esta causa espejo: si hace lugar a la queja de Alberto Fernández, Fabiola Yañez volverá a estar imputada y se investigará si espió el celular del ex presidente. Si rechaza el planteo, la ex primera dama se anotará una victoria definitiva en este frente de la batalla.
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