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» Clarin
Fecha: 04/02/2026 07:15
Hace apenas diez dÃas se hizo realidad algo impensado: los frentes de dos incendios distintos habÃan recorrido decenas de kilómetros y se abalanzaban en forma de pinzas sobre Cholila, un pueblo del oeste de Chubut pegado al Parque Nacional Los Alerces. El fuego de origen intencional de Puerto Patriada, en El Hoyo; y el provocado por un rayo en lago Rivadavia, en el parque, formaron un solo frente que llegó a esta ecoaldea, un caserÃo en ciernes formado por habitantes de todo el paÃs que eligieron el lugar por su belleza agreste para una multiplicidad de proyectos. Entre los que nunca estuvo convertirse en voluntarios de asistencia a brigadistas de incendios forestales. Esa noche llegué a la aldea desde Bariloche y no lo podÃa creer. Estaba rodeada de fuego por todos lados, el reflejo de las llamas era enorme. Era impactante ver a las montañas encendidas, era el infierno ahà nomás, cuenta a ClarÃn Gabriel, uno de los vecinos, recordando lo ocurrido el 24 de enero. El incendio de Puerto Patriada comenzó el 4 de enero y ardió sin pausa por más de 40 kilómetros hasta Cholila. El de Los Alerces se inició por un rayo el 5 de enero, a unos cinco kilómetros de distancia. Les tomó el mismo tiempo para juntarse y amenazar a la aldea, en el lado oeste de la misma. En los últimos tres años fue tomando forma la ecoaldea. AgustÃn, ingeniero, y Mariela, arquitecta, llegaron de Santa Fe con su bebé. También Nacho, quien asumió un liderazgo de los vecinos y amigos en la emergencia, llegó con un proyecto de agricultura sustentable con su compañera y dos pequeños hijos. Laura, bióloga, quedó a cargo de la administración, mientras Pedro no descansa con sus herramientas y su camioneta frente al fuego. Los proyectos son diversos y van desde producciones agrÃcolas y de granja hasta turismo y retiros. Esa misma noche, ya a las 2 de la madrugada del 25 de enero, Gabriel y su hijo Fernando escucharon golpes llamando a la puerta. Eran brigadistas de Chubut que, alertados de la situación por informes satelitales, se acercaron para alertar a todos los vecinos, tomar estado de situación en el terreno, ver con qué recursos contaban, constatar si estaban evacuadas mujeres con chicos y capacitarlos para colaborar en la lucha con el fuego sin riesgos. No somos brigadistas, pero aprendemos mucho de este trabajo. Ayudamos más que nada a enfriar los focos del borde del incendio, apagar árboles, desmalezar y quitar vegetación que puede ser combustible, retirar maderas, leña, bidones, y todo lo que puede arder. También trabajamos fuerte con el agua, cargamos los tótems (tanques de 1.000 litros) en nuestras camionetas y vamos y venimos asistiendo a los brigadistas, relata Gabriel. Los vecinos de la ecoaldea se acostumbraron a cruzarse en el barrio y prestarles asistencia a brigadistas forestales de distintas provincias y de Chile, con sus móviles y autobombas, igual que a bomberos. Fue diferente la aparición del gobernador de Chubut, Ignacio Torres, que en sus habituales recorridas por los incendios llegó al lugar en el peor momento, cuando se creÃa que el fuego lograrÃa entrar al predio por cualquiera de sus frentes, para diagramar un operativo mayor de defensa de la población. Nos sorprendió y enseguida se puso a disposición. Le pedimos más que nada ayuda para reparar el acceso, que con el tránsito de autobombas, camiones y 4X4 estaba intransitable. Lo resolvió enseguida y pudimos hacer gestiones que con el intendente (Silvio Boudargham) no tuvimos respuestas. Incluso Cholila se quedó sin servicio de agua, no resuelve, señala el vecino consultado Comunidad organizada Hoy viven una instancia casi de superación, aún en medio de la crisis. Al principio actuaban con desesperación y luego fueron aprendiendo sobre la marcha, con el vértigo del dÃa a dÃa frente al incendio. Comenzaron empapando las casas por si llegaba el fuego, hasta que los brigadistas les indicaron que se derrochaba agua valiosa. Sólo tiren agua en las casas o en alrededores para apagar inicios de incendio. Cuando el fuego llega es tanto el calor y nada lo frena, hay que escapar y ponerse a salvo, les sugirieron. También nos fuimos equipando bien gracias a la solidaridad de la gente de toda Argentina y también del exterior, explica Gabriel, y agrega que ahora están montando una base en una casa para coordinar todo. Fueron reemplazando mangueras por mangas de incendios de 2, 2,5 y 3 pulgadas para trabajar con motobombas de alta presión, que también fueron adquiriendo. Al igual que tótems por decenas para distribuir en un amenazante pinar lindero, lanzas y, en especial, indumentaria adecuada. Se organizaron para gestionar y canalizar donaciones, hacer compras y rotar frente al fuego, respondiendo a las condiciones de cada momento. Este lunes y martes llovió por la noche y refrescó, los que les permitió a los brigadistas y vecinos trabajar hasta las 4 de la madrugada para consolidar la contención y el enfriado de los sectores más activos. En una semana tuvimos que aprender todo y armarnos con motobombas, tótems, mangas. Tenemos focos por todos lados, mucho laburo, el monstruo pasó para un pinar cercano y dejó todo encendido, dice ValentÃn. Junto a él, su amigo Fernando añade: "Se queman miles y miles de hectáreas de bosques nativos, que ni siquiera nuestros nietos van a ver recuperados. Fue un alivio la lluvia, pero lo real es que la capa de humedad es mÃnima. Esto nos da una ventana de respiro y la posibilidad de organizarnos más tranquilos. Pero no alcanza. Ya lo vivimos tres veces. Llueve y a los dos dÃas se prende de nuevo con cualquier viento, analiza una vecina en el grupo de WhatsApp Aldeanos. La base Una de las familias habÃa facilitado su casa como base de operaciones ante la emergencia, con electricidad generada y conectividad de Internet satelital, pero en menos de una semana la vivienda quedó explotada por el trajÃn. Por eso decidieron instalarse en una de las casas que no está habitada y armar allà un lugar para la brigada. La equiparon con paneles de energÃa solar, acceso a la red, acondicionaron el baño y la cocina, y los elementos que requieren en el dÃa a dÃa de la crisis. Iniciaron pidiendo ayuda con un alias para comprar equipamiento y agregaron otro para equipar esa base, y ahora formalizaron todo el movimiento comunitario en el perfil de Instagram @ecoaldea.cholila Hoy la usamos 24 horas los siete dÃas para el trabajo en incendios, pero a futuro será un centro vecinal para lo que se necesite, y nosotros estaremos en condiciones de ir a ayudar a otros lugares, como ahora recibimos la ayuda de todos lados. De eso se trata, completa Gabriel. Especial. Chubut. 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