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  • La revancha de Federico Gómez, de hincha a jugador de Copa Davis tras pasar el momento más difícil de su vida: "Me preparo para jugar"

    » Clarin

    Fecha: 04/02/2026 06:31

    Mar del Plata, 2008. David Nalbandian le gana con llamativa autoridad a David Ferrer, número 12 del mundo, el partido a priori más complejo de la serie y adelanta al equipo argentino, que se siente más cerca que nunca de su primera Ensaladera de Plata. Reina la ilusión en los casi 10.000 espectadores que coparon el Polideportivo Islas Malvinas, entre los que se encuentra un niño de 11 años que en cinco días va a cumplir los 12. ¿Qué mejor regalo de cumpleaños que ver una nueva función del Rey David por la Copa Davis? El título está ahí, al alcance de la mano. Lo que no podía imaginar ese joven bonaerense de Merlo es que dos días más tarde se iría de ese estadio con la cabeza gacha, sin consuelo junto a su padre. Menos aún que 18 años después estaría del otro lado del mostrador con su lugar en una convocatoria del seleccionado nacional. Su nombre es Federico Agustín Gómez y está frente a la oportunidad de su vida. Ya no es un niño. Tiene 29 años. "Primero que nada, agradecerle a Javi (Frana) por la convocatoria. Estaba manejando cuando me llamó y le dije que me llame más tarde. No dudé, ya le quería decir que sí antes de que termine la frase por miedo a que se arrepintiera. No dudé un minuto. Sentí una felicidad enorme, una recompensa a todo el trabajo que vine haciendo este último tiempo, que no fue nada fácil. Estoy contento de estar acá y de poder representar a la Argentina, que es un sueño muy lindo", fueron las primeras palabras de Gómez, ya vestido de celeste y blanco, en la conferencia de prensa que compartió junto al capitán en el Tenis Club Argentino (TCA) de Palermo. Integra junto a Thiago Tirante (95 del mundo), Marco Trungelliti (134°), Juan Pablo Ficovich (172°) y el doblista Guido Andreozzi (32° en la especialidad), todo debutantes, la nómina para visitar a Corea del Sur el próximo fin de semana en el Gijang Gymnasium de Busan por la primera ronda de los Qualifiers. Minutos más tarde, en un rincón apartado del salón Rayado del TCA, el "Bombardero" de 1,91 metros y 95 kilos atendió uno a uno y con total predisposición a los periodistas que se acercaron hasta allí. Su felicidad era palpable. ¿Cómo fue el momento en que recibió el llamado de Frana? "Fue muy loco porque me llamó pero no sé por qué no entró la llamada, entonces me dejó un mensaje para saber si podía comunicarme con él porque quería charlar. Estaba yendo para la casa de mis papás en Ituzaingó. Lo llamé cuando llegué, estaba en la habitación, me contó y fue una alegría inmensa, un orgullo y una fuerza adentro que nunca había sentido después de tantas series de Davis que viví como hincha. Fue como un mimo al corazón", contó a Clarín el 197° del mundo. -Imagino que no tardaste ni un minuto en contarle a tus padres. ¿Cómo fue ese momento? -Muy emotivo, incluso más para ellos que para mí. Mi papá tenía una emoción tremenda, mi mamá también. Estoy agradecido por todo lo que me dieron en estos últimos años. En realidad, siempre. Pero estos últimos años han sido más duros para ellos por toda mi exposición. Sienten un orgullo enorme y también es un mimo para ellos. -¿Qué recuerdos tenés como hincha de la Davis? -Estuve en la final de Mar del Plata. Fue una experiencia inolvidable. Fui con mi papá y mi mamá, estuve ahí en primera fila. Justo lo invitaron a mi papá por un tema laboral y la verdad que fue terrible, una emoción muy linda. -¿Cómo recordás aquella serie? -El recuerdo obviamente es triste por el final, pero la verdad que tengo un recuerdo muy vivo del estadio gritando. Era una locura jugar ahí. Terminamos 1-1 el primer día y todos decíamos "bueno, tenemos nuestras chances". Teníamos un gran doble, pero por diferentes razones no se dio, no tocó. La vuelta a casa el domingo fue triste, estábamos desilusionados por haber estado tan cerca y no poder lograrlo. También viví muchas batallas en Parque Roca que fueron muy lindas. No estuve en Zagreb (en 2016, cuando Argentina ganó su única Copa Davis), donde mi papá sí estuvo. Y no me llevó (risas). -¿Lo vas a llevar a Corea? -No, no puede, no puede. Tienen un viaje organizado a Brasil por el cumpleaños de mi sobrina, así que no, no van a ir. -¿En qué momento de tu carrera te encuentra esta serie? -En un momento muy bueno. Quizás el ranking no refleja lo bien que me vengo sintiendo en la cancha y el buen trabajo que vengo haciendo, pero las últimas semanas del año fueron muy buenas, gané un título en superficie dura que es algo muy bueno. Apunto a jugar mucho en canchas duras este año, así que estoy con muchas ganas, contento de toda la gente que me rodea y con muchas ansias de jugar. -¿Estás en tu mejor momento? -Estoy en un momento de mucha madurez. Tengo una relación muy linda con Javi (Frana), estuvo en muchos de mis partidos de los Grand Slam, me viene apoyando como una especie de consultor. Es muy lindo contar con él y estar en esta serie después de todo lo que viví, todo lo que trabajé, todo lo que pasamos junto a mi equipo. Me encuentro muy bien, muy maduro y con muchas ganas de dar lo mejor y dejar a la Argentina en lo más alto. -¿Te imaginás jugando alguno de los dos días? La baja de Andrés Molteni puede darte un lugar en el doble. -Soy partidario de que todos los jugadores tienen que estar preparados para jugar. Me preparo para jugar y si no me toca, igual estaré muy contento por la convocatoria y haber entrenado con el equipo. Si voy pensando que no voy a jugar, voy como un extra y después me toca, no voy a estar preparado por todo lo que significa representar a la Argentina y la responsabilidad que implica. Estoy dispuesto a hacer lo que tenga que hacer para ayudar al equipo, sea jugando o estando afuera. -¿Qué decir de la superficie? -Me gusta, me motiva. Me gusta mucho jugar en canchas duras, más aun que sea bajo techo. (NdR: cerró el 2025 como campeón del Challenger de Temuco, el cuarto de su carrera en esa categoría de torneos y el primero sobre esa superficie). Me siento muy cómodo en esta superficie, así que estoy contento de que esa sea la situación de la serie. Federico Gómez sacudió el mundo del tenis cuando en marzo de 2025, hace menos de un año, confesó a través de Instagram severos problemas de salud mental y "pensamientos suicidas". Esa situación tan delicada sacó a relucir el costado más humano de Novak Djokovic, quien lo invitó a entrenar juntos en Miami días después de hecha la publicación. También recibió el apoyo de Paula Badosa y de cientos de fanáticos del tenis que se sintieron atravesados por tan crudo mensaje. "El posteo me sirvió para sacarme de encima un peso muy grande. Quería sacármelo de adentro, expresarlo de la manera que pudiera. Pero no fue postearlo y volver a sentirme bien y a jugar bien al tenis. Hoy sigo trabajando y siento que día a día voy haciendo pequeños cambios, pequeños progresos que me van ayudando a estar mejor", contó en una entrevista con Clarín. ¡Cuánto puede cambiar la vida en 11 meses! -¿Cómo estás hoy en lo mental? -Mucho mejor. El posteo me ayudó a liberarme de la presión que sentía, pero no iba a solucionar todos mis problemas de un día para el otro. Me expuso de buena manera para decir: "bueno, ahora todos saben lo que estoy pasando y yo puedo trabajar en eso que me pasa". Es lo que estuve haciendo durante este último tiempo y estoy muy bien. Obviamente seguimos trabajando, no es nada fácil, pero estoy contento con el trabajo que vengo haciendo. -¿Cuán importante es encontrar momentos para despejarte y no estar todo el día pensando en tenis, el próximo entrenamiento, el próximo viaje, torneo o el rival que te toque enfrentar acá o allá? -Súper importante. Indispensable te diría. -¿Qué hacés vos para desconectar? -Me gusta estar con amigos cuando voy para Argentina, aprovechar para estar cerca de los seres queridos, no estar tan pendiente de la vida tenística. También me gusta ir a la cancha a ver a Independiente porque siento que ahí desconecto mucho. A veces se complica porque en diciembre, que es cuando más estoy en casa, no hay partidos, pero busco el momento entre una gira y la otra. También me gusta ir a pescar, me gusta hacer ese tipo de planes. -¿Disfrutás viendo al Rojo? Digamos que viene de un año complicado... -Se disfruta igual, se disfruta (risas). No es el mejor momento, pero bueno. -¿Hay fe para este año con Gustavo Quinteros? -Sí, eso siempre. Hay mucha fe. Hizo un gran trabajo en Vélez y creo que también está haciendo un gran trabajo en Independiente. El equipo terminó muy bien el año y estoy muy ilusionado de volver a ver a Independiente en lo más alto. El 2026 puede ser un buen año. Para Federico Gómez, al menos, será difícil de olvidar. Se puso por primera vez la celeste y blanca y entrena en Busan con vistas a la serie frente a Corea del sur, lo que hace no tanto tiempo parecía impensado. Sobre la firma Newsletter Clarín

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