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» TN
Fecha: 04/02/2026 08:59
Con el paso de las semanas, muchas personas sienten que el impulso inicial de 2026 empieza a apagarse. El desorden persiste, los rituales quedan inconclusos y aparece una sensación incómoda: la de haber empezado el año mal. Sin embargo, desde una mirada energética y alquímica, esa percepción podría estar equivocada. Para la alquimista argentina Natalia Barrera, el problema no es llegar tarde, sino creer que el año ya empezó. En el calendario el año inicia el 1° de enero, pero energéticamente comienza en el equinoccio de marzo, entre el 20 y el 21, explicó en diálogo con TN. Desde esta perspectiva, febrero no es un mes de pérdida ni de transición fallida, sino el corazón del proceso de limpieza y depuración. Febrero: el mes del vaciamiento energético Barrera sostiene que el año tiene un ritmo natural que pocas veces respetamos. Enero es expansión y celebración; febrero es vaciamiento; marzo es inicio real. Febrero significa pureza y limpieza. Es el mes donde nos vaciamos de lo viejo para hacer espacio a lo nuevo, señaló. Forzar cambios profundos en enero suele generar frustración porque todavía arrastramos restos emocionales, mentales y energéticos del año anterior. Febrero, en cambio, invita a revisar qué estamos sosteniendo sin darnos cuenta: objetos, hábitos, vínculos, excusas y creencias que ya no funcionan. Nada nuevo entra si sigo apegada a lo viejo, afirmó. El vacío, lejos de ser una carencia, es una condición necesaria para que algo distinto pueda llegar. Limpieza del hogar: cuando ordenar la casa destraba la energía Desde su enfoque alquímico, Barrera sostiene que la limpieza no es una tarea menor. Limpiar es ordenar. Mundo significa orden, e inmundo es desorden, explicó. El desorden del hogar no es neutro: habla de acumulación, saturación y postergación. Objetos rotos, cajones desbordados, papeles viejos y cosas guardadas por las dudas funcionan como bloqueos energéticos. El desorden atrae más desorden. Acumular y no soltar lleva a la carencia, la frustración y la inestabilidad, sostuvo. La casa, afirma, refleja nuestra energía psíquica. Incluso un espacio prolijo puede volver a estancarse si los conflictos internos no se trabajan. Por eso, no existe limpieza externa sin revisión interna. Leé también: Quemar palo santo en el hogar: por qué recomiendan hacerlo y para qué sirve La limpieza como herramienta emocional Lejos de esperar a estar bien para ordenar, Barrera propone usar la limpieza como una forma de regulación emocional. Se puede limpiar afuera y adentro al mismo tiempo, aseguró. Ordenar descarga ansiedad, canaliza pensamientos repetitivos y transforma la energía mental en acción concreta. Cuando limpiamos, también ordenamos ideas, explicó. Los rituales con palo santo, ruda o vinagre no funcionan como actos mágicos aislados: Son actos psicomágicos que ayudan a barrer estructuras mentales viejas. Sin cambio de conciencia, pierden efectividad. Qué representa cada espacio del hogar Desde esta lectura simbólica, cada ambiente expresa procesos internos: - Dormitorio: descanso, intimidad y vínculo con uno mismo. Si el descanso está alterado, la energía diaria también, explicó. - Cocina: nutrición y vínculos familiares. No solo habla de comida, sino de cómo nos alimentamos emocionalmente, señaló. El desorden puede reflejar relaciones tóxicas o hábitos dañinos. Leé también: Qué significa que aparezcan arañas en tu casa, según la espiritualidad Dinero, trabajo y bloqueos energéticos Uno de los puntos más llamativos de su mirada es el uso del lenguaje. Abundancia no es dinero: tiene que ver con desborde, explicó. Por eso, muchas personas que piden abundancia terminan viviendo caos emocional. Si quiero dinero, tengo que hablar de dinero: cuánto quiero ganar y qué estoy dispuesto a hacer distinto, planteó. Pretender ganar más sin cambiar nada conduce al estancamiento. Para Barrera, el dinero responde al orden, la valoración personal y la acción, más que al deseo. Cuanto más valoro mi trabajo y mejor lo hago, más oportunidades aparecen, afirmó. Acción, gratitud y compromiso: las claves Visualizar o hacer rituales sin acción concreta solo alimenta la fantasía. Ahorrar, capacitarse, invertir, comprometerse y salir de la zona de confort convierten un deseo en objetivo. El lema alquímico es claro: haciendo, haciendo, resumió. Otro bloqueo frecuente es la queja constante. La gratitud no es conformismo: es cambiar el foco mental, explicó. Cuando las acciones nacen del compromiso y no solo de la recompensa, la prosperidad fluye con mayor facilidad. Leé también: Ni en la cocina ni en el baño: dónde ubicar la planta de romero para atraer riqueza en febrero El mayor bloqueo: la postergación Si tuviera que señalar un solo gesto para empezar el año de verdad, Barrera es contundente: dejar de postergar. La postergación es el peor de los males, afirmó. La buena fortuna no se va: se rechaza, explicó. Tomar oportunidades implica incomodidad, pero ese movimiento es el que abre caminos. Vaciarse de lo viejo, ordenar la casa, agradecer lo que hay y animarse a hacer algo distinto es, para ella, la verdadera manera de empezar el año.
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