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Concordia » Cadena Entrerriana
Fecha: 03/02/2026 16:49
En el marco de auditorías exhaustivas, el PAMI identificó irregularidades graves en algunos prestadores, que incluyen facturación incompatible con la infraestructura y los recursos disponibles. Estos hallazgos derivaron en investigaciones administrativas, sanciones y presentaciones ante la Justicia. Las inspecciones recientes, especialmente en áreas clave como cardiología y gastroenterología, encendieron las alarmas en el sistema de salud para jubilados. Los informes internos, a los que Infobae tuvo acceso exclusivo, revelan que ciertos prestadores han reportado volúmenes de atención médicas imposibles de justificar, que no se corresponden con una jornada laboral razonable ni con las capacidades físicas declaradas. Un caso que llamó mucho la atención ocurrió en el sector de gastroenterología: un prestador, que solo dispone de dos quirófanos, afirmó haber realizado 283 procedimientos en 95 pacientes en apenas cinco horas. Los auditores coincidieron en que esa cantidad excede ampliamente la capacidad operativa del centro. En el módulo de cardiología, los equipos del INSSJP detectaron patrones que levantaron muchas sospechas: Prestadores que, en calidad de personas físicas, enviaron órdenes médicas electrónicas (OME) en cantidades que no tienen sentido para una jornada laboral posible. En un solo día, se registraron 689 órdenes médicas para 326 pacientes distintos. Si se toma en cuenta que cada atención demora entre 15 y 20 minutos, esas cifras implicarían una carga horaria diaria de más de 80 horas, algo claramente imposible. Además, se detectaron turnos otorgados en el mismo día y en horarios similares a un mismo profesional para diferentes consultas o prácticas, lo que viola los principios básicos de trazabilidad y control. Estas irregularidades se suman a las denuncias ya presentadas por las máximas autoridades del INSSJP, dirigidas por Esteban Leguízamo, que incluyen fraude, sobrefacturación y recetas apócrifas. Todo esto ha llevado a reforzar los controles, abrir sumarios administrativos, aplicar sanciones y presentar causas penales por maniobras que implican millones de pesos. Frente a este escenario, el PAMI implementó un nuevo esquema de control y fiscalización, que incluye: Monitoreo constante de los límites en las prestaciones. Uso obligatorio del turnero digital. Auditorías permanentes sobre la conducta de los prestadores según su capacidad declarada. Cruces de datos para detectar patrones irregulares, repeticiones y desviaciones. Penalizaciones automáticas ante excesos injustificados. Desde el organismo recalcan que la idea no es recortar prestaciones, sino cerrar los canales de fraude, fortalecer la transparencia y que cada peso invertido beneficie a los afiliados.
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