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» La Nacion
Fecha: 03/02/2026 16:22
Encontrá las guías de servicio con tips de los expertos sobre cómo actuar frente a problemas cotidianos: Adicciones, violencia, abuso, tecnología, depresión, suicidio, apuestas online, bullying, transtornos de la conducta alimentaria y más. Jazmín Francés no tiene computadora y vive en la localidad tucumana de Yerba Buena; su libro cuenta la historia de un chico al que abandonan porque tiene autismo; su familia se endeudó para que el libro pudiera salir a la venta - 6 minutos de lectura' Desde la salita de la pequeña casa que comparte con su abuela, su mamá y tres hermanos, Jazmín Francés muestra los dos cuadernos donde escribió la novela Donde no duele vivir. Cuenta la historia de un chico de 18 años que tiene autismo y es abandonado por sus padres en un hospital psiquiátrico. Lo escribió a mano con una birome, con tachaduras y correcciones sobre las hojas de papel. No tengo computadora explica durante una videollamada que tiene con LA NACION. Jazmín nació hace 14 años en la capital tucumana y vive a 20 minutos de allí, en la localidad de Yerba Buena. Se revuelve el pelo con frecuencia, viste como una adolescente, pero habla como si fuera más grande. Cuenta que siempre fue a la escuela pública, es buena alumna y pasó a tercer año en la secundaria de Comercio Dr. Miguel Lillo. Tiene todos 9 y 10, dice orgullosa su mamá María José Figueroa, sentada a su lado. La idea del libro surgió porque su abuela Graciela siempre contaba cómo habían maltratado a su hermano Miguel, que tuvo una crisis en su trabajo como policía, y otros pacientes en un manicomio en los años ochenta. La historia no tiene que ver conmigo, pero en algunas cosas me identifiqué, sobre todo en cómo me sentía en ese momento. Me desahogaba escribiendo, recuerda. Y explica que, como su personaje, sintió el abandono de su padre, pero se lleva muy bien con su familia materna. Depresión y abuso El libro retrata crudamente temas complejos y dolorosos, principalmente de salud mental, como la depresión, las lesiones autoinfligidas y el suicidio. También expone situaciones violentas de abusos y sobredosis deliberadas de medicamentos para adormecer a los pacientes. Pero además indaga sobre la amistad y el primer amor. Describí esos temas tal como los repetía mi abuela, sin minimizarlos ni banalizarlos, y sumando mis investigaciones, mis lecturas y lo que vi en animés, películas, videos y webseries (como la del perro Alfred Alfer, que crea un mundo de fantasía para olvidarse de los maltratos de su dueño). Además, quise combinar el horror de la realidad con la fantasía, explica. Y aclara que el libro no pretende ser un tratado médico sobre salud mental, sino una ficción para visibilizar y derribar prejuicios sobre el tema. Jazmín les dio su primer borrador en los cuadernos con las tapas de Hello Kitty y un unicornio a sus hermanos Sofía, de 18 años, y Felipe, de 11, para que lo leyeran y les hicieran comentarios, porque mientras escribía la historia, sabía que quería publicarla. A los dos les gustó. Me encanta leer desde los 6 años y desde los 11 escribí siete libros. El más largo tiene 110 páginas, sobre una chica que buscaba mapas escondidos en las Siete Maravillas del Mundo, pero necesito tiempo para reestructurarlo, dice Jazmín y se muda con el celular para mostrar la biblioteca de su habitación, que suma unos 60 libros que ya leyó varias veces. Cuando se decidió a publicar su novela, eligió en Google la editorial cordobesa Tinta Libre y envió las fotos del texto original. Me contestaron que necesitaban un PDF, porque mi caligrafía no es fácil de entender, y a la salida de la escuela iba con mi mamá a un Punto Digital gratuito para pasar las 70 páginas. Me quedaba varias horas trabajando. La tapa la hizo la editorial en base al dibujo de María Eugenia, mi mejor amiga de la escuela, recuerda. Mi abuela Graciela, aunque cobra la jubilación mínima por una discapacidad visual que ya no le permite trabajar en la fabricación de cohetes, fue juntando la plata para la edición. Y la publicación la pagaron el exintendente de Yerba Buena y hoy diputado Mariano Campero y mi mamá, que es empleada en el Concejo Deliberante y tuvo que pedir un préstamo. En el barrio ya nos compraron unos veinte libros, reconoce el esfuerzo Jazmín. La novela se publicó en octubre del año pasado, justo cuando su autora cumplía 14 años. Tres párrafos, tres comentarios Jazmín no quiere spoilear nada de su libro, pero acepta comentar tres párrafos significativos de la historia. Así empieza el libro: ¿Por qué no haces algo productivo? Tu enfermedad no es excusa para no hacer nada. Esas eran cosas que Nir, por ser autista, escuchaba seguido. Palabras salidas de la boca de sus propios padres, quienes buscaban cualquier ocasión para minimizar sus problemas. Eso le causaba mucha ansiedad, pues no sabía cómo solucionarlo. Ese peso de ser alguien lo cargaba desde los tiernos 10 años. Fue muy pensado. Elegí un comienzo que pegara fuerte y no fuera cliché: el chico era un estorbo para sus padres, que no comprendían su condición. Me marcó que mi hermanito Vicente, de 5 años, tiene TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) y sus señoritas del jardín no lo querían llevar de paseo porque no podía hacer lo mismo que los otros chicos, explica Jazmín. Su mente no le daba signos de vida, y sus últimas noches eran puras pesadillas. Llegó a pensar que ya no habría escapatoria. Hasta que algo ocurrió: una pista para viajar entre dimensiones a voluntad propia. El protagonista, llamado Nir, no puede comprender su mente, pero yo quería que él no solo la entendiera, sino que también pudiera expresar todo lo que sentía. Y como él creía que lo que pensaba estaba mal, desarrolló una dimensión alterna en donde todo es positivo. ¡Y no voy a anticipar nada más!, asegura. Puede que no entiendas. Soy tu conciencia. Aunque pienses que no la tienes, estoy aquí. Sé lo que viviste y lo que vivirás; solo que me está prohibido interferir. Elige lo que creas correcto. Tú tienes la decisión y la determinación para cumplir lo que deseas. Este tercer párrafo también es muy significativo. Imaginaba a la conciencia como otra parte de una misma persona, pero separada, y por eso podía hablar sobre otras cosas que nosotros no sabemos, concluye. Al final, Jazmín vuelve a sorprender al contar que si bien quiere escribir a lo largo de todo el camino, su sueño desde los 5 años es estudiar abogacía, primero, y filosofía después. Y asegura que lo hará en la Universidad Nacional de Tucumán. Más información - Podés comprar y leer el libro en este link. - Si querés contactar a Jazmín, podés hacerlo a través de su madre al mail mariajosefigueroa564@gmail.com Más notas de Hablemos de todo Últimas Noticias Ahora para comentar debés tener Acceso Digital. Iniciar sesión o suscribite
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