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  • Luna roja, cielo opaco: los incendios en Chubut cambiaron la rutina de los pobladores de Esquel y Trevelin

    » La Nacion

    Fecha: 03/02/2026 12:18

    Luna roja, cielo opaco: los incendios en Chubut cambiaron la rutina de los pobladores de Esquel y Trevelin ESQUEL. La imagen se repite cada noche. Una luna rojiza, opaca, suspendida sobre un cielo espeso, que circularía como un fenómeno en redes sociales y algunos medios. Pero la realidad es otra. En la comarca andina, esa postal es una consecuencia del humo de los incendios forestales que desde hace semanas afectan a Chubut. En Esquel y Trevelin, la escena no responde a un fenómeno astronómico ni a un evento climático aislado, si no que es a causa del humo en suspensión generado por los incendios forestales que desde hace semanas avanzan en distintos puntos de la cordillera de la provincia. Las imágenes y los videos empezaron a difundirse de manera intensa en las redes sociales. Habitantes que observan el cielo desde sus veredas o patios ven una luna de colores rojos y anaranjados, apenas perceptible detrás de una cortina de humo. A lo largo del día, la postal se completa con un sol desdibujado, escasa visibilidad y un incesante olor a quemado que penetra en los hogares, las comercios y los lugares públicos. La explicación es física, pero el efecto es diario. La luz se filtra y cambia de color debido a la elevada densidad de partículas pequeñas en el aire. El resultado es un cielo opaco que, desde comienzos de enero, se convirtió, lamentablemente, en parte del paisaje habitual de la región andina. Estos días están caracterizados por el viento, el calor y la sequedad ambiental, elementos que no solo no mejoran las cosas, sino que las empeoran. El contexto es complicado. Las llamas ya consumieron aproximadamente 47.000 hectáreas en la provincia de Chubut, de acuerdo con cifras oficiales. El incendio que comenzó a comienzos de diciembre y que cruzó hace poco más de una semana el límite norte del Parque Nacional Los Alerces arrasó cerca de 17.000 hectáreas en territorio provincial. A ese frente se añaden las cerca de 30.000 hectáreas arrasadas por el foco que comenzó en Puerto Patriada, Epuyén, el 5 de enero. Las condiciones del tiempo siguen siendo adversas. La lucha contra el fuego se complica continuamente debido a las ráfagas de viento que alcanzan los 60 kilómetros por hora, la baja humedad relativa y las temperaturas superiores a los 33 grados. Además de favorecer la propagación de las llamas, estas variables vuelven a activar focos secundarios que surgen al mismo tiempo en diferentes áreas. Fuego activo El fuego sigue activo con intensidad en áreas tales como el pinar de Gérez, la laguna Villarino y el Campo de Goya. En ciertas áreas, el acceso es tan difícil que los brigadistas tienen que utilizar herramientas manuales porque no se puede entrar con maquinaria pesada. Los medios aéreos funcionan de manera discontinua y siempre dependen de la visibilidad. En numerosas ocasiones, la niebla densa obstaculiza el vuelo de aviones hidrantes y helicópteros. Para los ciudadanos que viven en Esquel y Trevelin, el efecto no se reduce solamente a la geografía. El humo afectó la vida cotidiana. Se vuelve complicado hacer ejercicio al aire libre, caminar varias cuadras o ventilar una casa. En las redes sociales y comentarios al pasar, los vecinos no solo publican fotos del cielo rojo, sino también difunden historias sobre una rutina alterada. Desde un picor en los ojos, irritación de la garganta o tos persistente hasta una sensación permanente de fatiga. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), el humo que proviene de los incendios forestales contiene una combinación de partículas microscópicas y gases, los cuales tienen la capacidad de perjudicar la salud, incluso en personas que se encuentran sanas. La exposición durante un tiempo largo puede causar irritación en los ojos, complicaciones para respirar, dolores de cabeza y empeorar trastornos cardiovasculares y respiratorios ya existentes. Los grupos con mayor riesgo incluyen a las personas mayores, los niños, las mujeres embarazadas y aquellos que sufren de asma u otras enfermedades pulmonares. En la región andina, donde el humo se convirtió en un elemento del aire diario, esas sugerencias cobran otra dimensión. Cuando la contaminación se propaga durante varios días y cubre grandes áreas de la ciudad, no siempre es factible evitar la exposición. El viento, que en otras circunstancias proporciona alivio, en esta situación actúa como un elemento de riesgo. ¿La razón? Cualquier ráfaga puede reavivar las brasas ocultas bajo la ceniza y crear nuevos focos activos. En tanto, la lucha sigue en diferentes frentes. Bomberos voluntarios, brigadistas y equipos autoconvocados laboran sin descanso ni tregua, en turnos largos y bajo circunstancias difíciles. Simultáneamente, escuelas y centros comunitarios sirven como puntos de soporte logístico, donde se coordinan comidas, donaciones y ayuda para aquellos que están en la primera línea del operativo. Las fotografías de la luna roja no tienen como objetivo revelar un espectáculo natural o una rareza. Más bien, constituyen una manera de documentar una realidad que fue alterada. En un verano marcado por el fuego, las altas temperaturas y la incertidumbre, el cielo nublado, el aire espeso y el horizonte lleno de humo fueron el escenario de la vida diaria en Trevelin y Esquel. Últimas Noticias Ahora para comentar debés tener Acceso Digital. Iniciar sesión o suscribite

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